La Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) de la Universidad de Valladolid | UVadivulga es la estructura universitaria destinada a comunicar los resultados de la actividad investigadora; divulgar el conocimiento científico y técnico a la sociedad en su conjunto; fomentar vocaciones en el ámbito de las STEAM entre el estudiantado no universitario; y asesorar y formar al personal investigador para la mejora de habilidades divulgativas y comunicativas.
El servicio, creado en diciembre de 2015, depende del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Valladolid. La UCC+I está acreditada por el Ministerio de Ciencia e Innovación – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, por lo que forma parte de la RedUCC+I. Pertenece a la red autonómica de Unidades de Cultura Científica y de la Innovación de las universidades públicas de Castilla y León y a RedDivulga, Grupo de Divulgación y Cultura Científica de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas.
Whales are among the largest and most remarkable animals on Earth. These marine mammals live in oceans around the world, from warm tropical waters to the cold seas surrounding the poles.
Life Beneath the Surface
Although whales spend their lives in water, they breathe air through blowholes located on top of their heads. They must regularly return to the surface to breathe before diving again in search of food or traveling through the ocean.
Whales are warm-blooded, give birth to live young, and nurse their calves with milk. A thick layer of fat called blubber helps protect them from cold water and stores energy during long migrations.
Two Main Groups
Whales are generally divided into baleen whales and toothed whales. Baleen whales filter small animals from the water using flexible plates inside their mouths. This group includes blue whales, humpback whales, and gray whales.
Toothed whales use teeth to catch fish, squid, and other prey. Many of them also use echolocation, producing sounds and listening for returning echoes to understand their surroundings. Sperm whales, belugas, and orcas belong to this group.
The Blue Whale
The blue whale is the largest known animal to have ever lived. An adult can grow longer than a city bus and weigh well over one hundred tonnes. Despite its enormous size, it feeds mainly on tiny crustaceans called krill.
Communication and Migration
Whales communicate using clicks, whistles, pulses, and complex songs. Some sounds can travel across great distances underwater. Humpback whales are especially famous for their long, patterned songs.
Many species migrate thousands of kilometres each year. They often feed in cold, nutrient-rich waters before traveling to warmer regions where they mate and give birth.
Protecting Whales
Commercial hunting once caused severe declines in many whale populations. Today, whales also face threats from fishing gear, ship collisions, underwater noise, pollution, and changes to ocean ecosystems.
Conservation programs, safer fishing practices, protected habitats, and international cooperation can help whale populations recover. Protecting whales also supports healthier oceans because these animals play an important role in marine food webs and nutrient cycles.
Whales are among the largest and most remarkable animals on Earth. These marine mammals live in oceans around the world, from warm tropical waters to the cold seas surrounding the poles.
Life Beneath the Surface
Although whales spend their lives in water, they breathe air through blowholes located on top of their heads. They must regularly return to the surface to breathe before diving again in search of food or traveling through the ocean.
Whales are warm-blooded, give birth to live young, and nurse their calves with milk. A thick layer of fat called blubber helps protect them from cold water and stores energy during long migrations.
Two Main Groups
Whales are generally divided into baleen whales and toothed whales. Baleen whales filter small animals from the water using flexible plates inside their mouths. This group includes blue whales, humpback whales, and gray whales.
Toothed whales use teeth to catch fish, squid, and other prey. Many of them also use echolocation, producing sounds and listening for returning echoes to understand their surroundings. Sperm whales, belugas, and orcas belong to this group.
The Blue Whale
The blue whale is the largest known animal to have ever lived. An adult can grow longer than a city bus and weigh well over one hundred tonnes. Despite its enormous size, it feeds mainly on tiny crustaceans called krill.
Communication and Migration
Whales communicate using clicks, whistles, pulses, and complex songs. Some sounds can travel across great distances underwater. Humpback whales are especially famous for their long, patterned songs.
Many species migrate thousands of kilometres each year. They often feed in cold, nutrient-rich waters before traveling to warmer regions where they mate and give birth.
Protecting Whales
Commercial hunting once caused severe declines in many whale populations. Today, whales also face threats from fishing gear, ship collisions, underwater noise, pollution, and changes to ocean ecosystems.
Conservation programs, safer fishing practices, protected habitats, and international cooperation can help whale populations recover. Protecting whales also supports healthier oceans because these animals play an important role in marine food webs and nutrient cycles.
Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS
Jorge Poveda, Cristina González-Fernández, Gustavo González-Calvo, María Molinos-Senante, J. Alfredo Martínez y Raúl Muñoz figuran entre los Highly Ranked Scholars™ de la plataforma internacional por el impacto de su investigación. Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.
La investigación desarrollada en la Universidad de Valladolid alcanza posiciones de referencia internacional en ámbitos tan diversos como el control biológico de plagas, la nutrición, la educación física, el tratamiento de aguas o la microbiología. Así lo reflejan los últimos resultados de ScholarGPS, plataforma internacional de análisis de la actividad científica que sitúa a seis investigadores de la UVa entre los Highly Ranked Scholars™, categoría que identifica al 0,05 % más destacado de la comunidad investigadora mundial.
Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, que analiza el impacto de la actividad investigadora desarrollada durante los últimos cinco años, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.
Entre ellos sobresale Jorge Poveda, que alcanza el primer puesto mundial tanto en control biológico de plagas como en Trichoderma, además de situarse en el quinto puesto en agricultura sostenible, el decimoséptimo en patógeno y el trigésimo quinto en hongo. También obtiene posiciones destacadas Cristina González-Fernández, que ocupa el tercer puesto mundial en ácido graso de cadena corta y el séptimo en ácido graso. Por su parte, Gustavo González-Calvo alcanza el quinto puesto mundial en educación física, mientras que María Molinos-Senante se sitúa en el decimosexto puesto en tratamiento de aguas. En el ámbito de la salud y la nutrición, J. Alfredo Martínez aparece en el puesto 60 mundial en obesidad y en el 80 en nutrición. Completa el grupo Raúl Muñoz, que ocupa el puesto 112 mundial en bacteria.
Investigación UVa con impacto internacional
Además de las posiciones alcanzadas en especialidades concretas, los resultados de ScholarGPS permiten observar el impacto de la investigación de la UVa desde una perspectiva más amplia. En el análisis de los últimos cinco años, Jorge Poveda se sitúa en el puesto 2.779 del ranking general mundial, además de alcanzar el puesto 148 en el campo de Ciencias de la Vida y el 34 en la disciplina de Biología y Ciencias Biológicas. En esta clasificación por grandes campos científicos también destaca J. Alfredo Martínez, que ocupa el puesto 97 mundial en el campo Allied Health.
Estos resultados ponen de manifiesto la diversidad de áreas en las que la Universidad de Valladolid desarrolla investigación con impacto internacional y la contribución de sus investigadores a ámbitos científicos que abarcan desde las ciencias de la vida y la salud hasta la educación y la ingeniería ambiental.
Un análisis basado en producción científica, citas e impacto
ScholarGPS es una plataforma internacional que analiza la producción científica de universidades, centros de investigación y personal académico. Para establecer sus clasificaciones combina indicadores relacionados con las publicaciones científicas, las citas recibidas y el impacto de la investigación. La plataforma ofrece diferentes perspectivas temporales (Lifetime, Lifetime active y Prior 5 Years) y organiza la actividad científica en 14 grandes campos, 177 disciplinas y más de 350.000 especialidades.
En el caso de la Universidad de Valladolid, ScholarGPS registra más de 33.800 publicaciones científicas y más de 570.000 citas a lo largo de su trayectoria investigadora, con más de 6.700 investigadores vinculados a la institución. Si se acota el análisis a los últimos cinco años, la plataforma contabiliza cerca de 7.900 publicaciones y más de 61.000 citas.
Los resultados de ScholarGPS ofrecen así una fotografía complementaria del posicionamiento internacional de la investigación de la Universidad de Valladolid, poniendo el foco no solo en el volumen de producción científica, sino también en el impacto que esta alcanza dentro de sus respectivas áreas de conocimiento.
UVadivulgacolabora con elMUVaparaacercara Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid
La exposición ‘Aprender anatomía hace un siglo. Una historia contada con piezas del Museo Anatómico del MUVa’ podrá visitarse en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya de Segovia desde el 10 de septiembre y hasta el 8 de noviembre, tras su paso por Valladolid y como inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid. La muestra reúne más de un centenar de piezas, entre modelos anatómicos, libros, fotografías, material docente, instrumental quirúrgico y piezas naturales, que permiten descubrir cómo se enseñaba Anatomía y cómo se formaban los futuros médicos en la UVa durante el primer cuarto del siglo XX. La iniciativa, organizada por el Museo Anatómico de la UVa (MUVa), cuenta con la colaboración, entre otros, de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid.
Comisariada por los profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid Marita Hernández Garrido, Juan Francisco Pastor Vázquez y Rebeca Pérez Fernández, la muestra propone un recorrido por la enseñanza de la Anatomía en Valladolid durante el primer cuarto del siglo XX, una etapa de especial relevancia para la Medicina de la Universidad de Valladolid. A través de las piezas conservadas por el Museo Anatómico de la UVa, el visitante puede conocer los espacios en los que se desarrollaba la enseñanza, a algunos de sus protagonistas y los recursos empleados para estudiar el cuerpo humano.
Con más de un centenar de piezas de muy diversa naturaleza, la muestra recupera y pone en valor una parte del patrimonio científico y docente de la Universidad de Valladolid y lo convierte en una herramienta para acercar al público la historia de la ciencia y de la Medicina. La llegada de la muestra a Segovia supone además el inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid, con el objetivo de trasladar este patrimonio a nuevos espacios y públicos y favorecer el conocimiento de la historia de la institución y de sus enseñanzas. En este contexto se enmarca la colaboración de UVadivulga, que contribuye a la difusión de la exposición dentro de su labor de acercar a la sociedad el conocimiento científico, tecnológico y humanístico, así como el patrimonio científico de la Universidad de Valladolid.
La exposición se complementará en Segovia con una programación de actividades vinculadas a la temática de la muestra, dirigida tanto al público general como a la comunidad universitaria. Estas propuestas buscan ampliar la experiencia divulgativa de la exposición, generar nuevos espacios de encuentro en torno a la ciencia y la historia de la Medicina y reforzar la presencia de la Universidad de Valladolid en Segovia, favoreciendo la conexión y el intercambio entre la institución y la ciudad.
‘¿Dónde?’, ‘¿Con quién?’ y ‘¿Cómo?’
La propuesta se articula en torno a estas tres preguntas que sirven para organizar el recorrido y contextualizar las piezas expuestas. La tradición de los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid se remonta a principios del siglo XV. A lo largo de los siglos, las enseñanzas fueron pasando por diferentes espacios de la ciudad hasta que, a finales del siglo XIX, abandonaron el Hospital de la Resurrección para establecerse en el entorno del Prado de la Magdalena. Este recorrido permite situar los estudios anatómicos dentro de la larga tradición de la enseñanza médica de la Universidad de Valladolid.
Durante el periodo al que se dedica la muestra, los estudios de Anatomía de Valladolid se encontraban al nivel de algunas de las instituciones europeas más avanzadas en esta disciplina. Esta etapa estuvo vinculada tanto a la labor de sus profesores como a la formación de estudiantes destacados. El recorrido recupera así el contexto académico y científico en el que se desarrollaba la enseñanza anatómica en la Universidad de Valladolid.
La tercera parte del recorrido se centra en los métodos y materiales utilizados para aprender Anatomía. La disección constituía una herramienta fundamental para conocer el cuerpo humano, pero la escasez de cadáveres y las dificultades existentes para su conservación hicieron que los modelos anatómicos adquirieran un papel esencial en la enseñanza. Elaborados en materiales como cera, escayola o papel maché, estos modelos permitían a los estudiantes observar con detalle diferentes estructuras anatómicas y comprender la complejidad del cuerpo humano como complemento fundamental a la disección.
Las piezas expuestas muestran también la dimensión artística de estos recursos didácticos. Artesanos y especialistas de la época elaboraron modelos anatómicos de gran precisión que se convirtieron en herramientas imprescindibles para la formación médica. Junto a ellos, el visitante podrá contemplar instrumentos vinculados a la enseñanza de la Anatomía y otros materiales docentes, como una pizarra con dibujos anatómicos o diapositivas de cristal, que permiten recrear el ambiente de una clase de Medicina de principios del siglo XX.
El recorrido se completa con contenidos dedicados a la conservación de piezas naturales y a otras áreas de estudio anatómico, como la Anatomía del Desarrollo, Patológica, Microscópica, Radiológica y Comparada. En este último ámbito, los esqueletos de diferentes animales permiten observar semejanzas y diferencias con el cuerpo humano y aproximarse al papel de la comparación entre especies en el conocimiento anatómico.
Científicosde la UVa demuestran el papel del CO₂en la mejora de las propiedades mecánicas de los polímeros nanocelulares
Un estudio internacional liderado por el Laboratorio CellMat de la Universidad de Valladolid, y en el que participan Félix Lizalde-Arroyo, Alberto Tena y Judith Martín-de León, publicado en la revista científica Advanced Materials, cuestiona la explicación tradicional sobre el comportamiento de estos materiales y abre nuevas posibilidades para desarrollar polímeros más dúctiles y resistentes a los impactos, con potencial aplicación en sectores como la automoción y la aeronáutica.
El doctorando Félix Lizalde junto a sus tres codirectores de tesis. Gabinete de Comunicación UVa.
La investigación, publicada recientemente en la revista científica Advanced Materials, representa un cambio de paradigma en la ciencia de los materiales. El trabajo revela que el proceso de saturación con dióxido de carbono (CO2), paso clave para crear estas espumas, modifica de forma duradera el estado termodinámico de la matriz del polímero. En otras palabras: el polímero investigado, la polieterimida (PEI), cambia su comportamiento, independientemente de los poros, cuando se somete a saturación con CO₂ bajo determinadas condiciones de presión y temperatura.
Durante décadas, la ciencia de los materiales ha sostenido que las propiedades mecánicas de las espumas nanocelulares dependían principalmente de los millones de poros microscópicos que albergan en su interior. Sin embargo, una investigación del laboratorio CellMat de la Universidad de Valladolid, en colaboración con el grupo SMAP, dirigido por el investigador de la UVa Alberto Tena, y con investigadores de las universidades de Helsinki y Eindhoven, aporta evidencias que cuestionan esta explicación al demostrar que el gas utilizado para fabricar esas burbujas, CO₂, modifica de forma duradera el comportamiento mecánico del material, incluso después de que el gas haya desaparecido completamente y en ausencia de poros.
“Toda la literatura científica, hasta ahora, sostenía que cuando el tamaño de las burbujas que hay en la espuma baja a la escala nanométrica, las propiedades mecánicas del material cambian. Lo único que se tenía en cuenta para las propiedades finales mecánicas eran los poros. Sin embargo, nuestro estudio desmiente eso, demostrando que no solo los nanoporos tienen importancia, sino que el estado del polímero es muy importante. Y que ese estado del polímero lo estamos cambiando cuando hacemos el proceso para generar la espuma», contextualiza Judith Martín de León, investigadora de la UVa y coautora del estudio.
Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador se propuso aislar el efecto del gas, ya que, como explica Félix Lizalde, primer autor del artículo, “hasta ahora, nadie se había parado a estudiar el efecto del gas durante el proceso de fabricación porque pasaba desapercibido y se camuflaba con el resto de las propiedades de la espuma. Ahí nosotros nos dimos cuenta de que el proceso también influye y tiene un papel muy importante”.
El experimento planteado por el equipo investigador en el marco de la tesis doctoral de Lizalde consistió en someter muestras de polieterimida sólida a diferentes cantidades de CO2, pero sin realizar posteriormente el proceso de espumado que genera los poros. Después dejaron que el gas se eliminara completamente del material y comprobaron que, tras 24 horas a temperatura ambiente, el CO2 había desaparecido, el material no había desarrollado nanoporos y su comportamiento mecánico había cambiado. Estos resultados indican que el CO2 no actúa únicamente como un elemento temporal necesario para fabricar los nanoporos, sino que, durante el proceso, también modifica el estado interno de la matriz polimérica.
Así, la polieterimida saturada con CO2, incluso cuando libera todo el gas, muestra un menor límite elástico y un incremento en la ductilidad, así como una mejor respuesta al impacto. El efecto comienza a hacerse especialmente evidente cuando la cantidad de CO2 absorbida supera aproximadamente el 10 % en peso. En esas condiciones, la tensión necesaria para que el material comience a deformarse disminuye, mientras aumenta su capacidad de deformación antes de la rotura.
“Para que lo entendamos: el polímero sin tratar es frágil. Tú le das un golpe y se rompe en mil pedazos. Mientras que el tratado con CO2 es dúctil, lo que significa que le das un golpe, se deforma absorbiendo el impacto, y no se rompe en mil pedazos», explica Martín de León. Esta capacidad de absorber grandes cantidades de energía antes de la fractura es una característica altamente codiciada por industrias como la automovilística o la aeronáutica para fabricar componentes estructurales y de seguridad.
Tras este hallazgo que supone un cambio de paradigma en la ciencia de los materiales, los investigadores ya exploran cómo afecta este tratamiento basado en gas a otros polímeros amorfos mucho más comunes, como el polimetilmetacrilato (PMMA). “Actualmente estamos buscando confirmar que los resultados obtenidos en esta investigación son extrapolables a otros materiales como el PMMA y, los primeros resultados indican que efectivamente lo son, que esto es algo que no se ha tenido en cuenta hasta ahora y se debería tener en cuenta. Además, es importante considerar que esto no sirve solo para las espumas. Hemos descubierto que con el CO₂ somos capaces de modificar los entresijos o las tripas del polímero”, adelanta Lizalde.
Referencia
Lizalde-Arroyo, F., Van Loock, F., Bernardo, V., Peltola, T., Bes, R., Tena, A., Rodríguez-Pérez, M. Á. y Martín-de León, J. (2026). Beyond Nanoporosity: A CO₂-Conditioned Glassy Matrix Contributes to the Brittle-to-Ductile Transition of Nanocellular Polyetherimide. Advanced Materials, e74680. https://doi.org/10.1002/adma.74680
Melitón Manzanas. Archivo General del Ministerio del Interior (AGMI). Dirección General de la Policía, Expediente Melitón Manzanas González, nº 6098.
Inspector jefe de la Brigada de Investigación Social (BIS) en San Sebastián, Melitón Manzanas (1909-1968) fue un victimario-víctima: un torturador reconocido y la primera víctima mortal premeditada de ETA. Décadas antes de que la organización terrorista lo asesinara en la puerta de su casa en agosto de 1968 estuvo relacionado con agentes y colaboracionistas del Tercer Reich.
Manzanas fue un agente que en su carrera profesional utilizó la tortura en sus interrogatorios, que practicó trato vejatorio a sus detenidos y que empleó métodos violentos para obtener confesiones.
En 1939 entró en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia (CIV) –que desde 1941 pasó a llamarse Cuerpo General de Policía (CGP)–. A partir de entonces, su trabajo se concentró en vigilar la frontera en Irún, evitar el contrabando, obstaculizar y perseguir al maquis comunista y frenar cualquier tipo de actividad de oposición a la dictadura.
En los años finales de su vida encabezó una importante campaña de detenciones y represión contra miembros de Comisiones Obreras, Euzko Gaztedi –las juventudes del PNV– y ETA, la organización terrorista. Esta última lo asesinó el 2 de agosto de 1968.
La semilla del monstruo
Para justificar su asesinato, las entonces cabeceras del nacionalismo vasco radical, entre ellas Gudari y Zutik, recogieron testimonios sobre sus acciones vejatorias, incidiendo en su perversión, sentimiento antinacionalista vasco y vínculos con la Alemania nazi. De ese modo, su leyenda negra aumentó.
Durante el proceso de Burgos de 1970, donde se juzgó a los responsables de su muerte, la abogada Gisèle Halimi trabajó en dar a conocer el juicio en la esfera pública y editó un libro titulado Le Procès de Burgos (1971), con prefacio de Jean-Paul Sartre. Asesorados por el miembro de ETA José Antonio Etxebarrieta, introdujeron detalles escabrosos al currículum de Manzanas y aseguraron que durante la Segunda Guerra Mundial había colaborado con la Gestapo en “operaciones de caza” a republicanos españoles en el sur de Francia.
De súbito, estas aseveraciones sobre su vinculación con la policía política alemana pasaron al imaginario colectivo, al punto de que diferentes autores las han ido reproduciendo acríticamente sin aportar una sola prueba, equiparándolo incluso a Pedro Urraca Rendueles, apodado “el cazador de rojos”.
Veamos, pues, qué hay detrás de todo ello.
El informador Manzanas
Uno de sus primeros destinos como policía fue la comisaría de Irún, un lugar estratégico durante la guerra mundial. Allí, desde 1939, siendo agente de bajo rango (tercera clase) se dedicó a labores de información en la frontera, controlando la aduana y persiguiendo el contrabando.
En la década de 1940, el agente Juan García Herrero (alias T-12), del Servicio de Inteligencia del Gobierno Republicano en el exilio (SIGR), señaló que colaboraba con la Segunda Bis (la inteligencia militar franquista), informando sobre movimientos de mercancías y personas, incluso facilitando entradas y salidas de individuos.
Entre contrabando y represión
Durante la década de 1940, Manzanas se dedicó, como decíamos, a impedir el estraperlo (de mercancías, propaganda, personas…) que introducían passeurs como Timoteo Plaza y Florentino Goikoetxea, colaboradores a su vez de distintas redes de evasión y organizaciones de información republicanas.
La Segunda Bis conoció estos movimientos, y por eso organizó grupos de colaboradores para tareas de vigilancia en distintos puntos de la frontera hispanofrancesa. Esos grupos estuvieron integrados en gabinetes de información de diferentes comisarías de la zona; entre ellas, Irún, donde precisamente Melitón Manzanas realizó redadas.
Una de ellas se produjo el 19 de abril de 1942, que condujo a la captura del contrabandista Manuel Iturrioz, colaborador de la Red Comète, la organización de evasión franco-belga que evacuó a combatientes aliados perseguidos por los nazis. Según las fuentes consultadas, el policía José Bazán y Manzanas lo interrogaron y torturaron durante tres días.
En julio de ese año ascendió a agente de segunda clase. A partir de entonces, se consolidó su perfil de policía que hacía uso de métodos execrables para obtener información. El SIGR así lo reflejó en un dosier de abril de 1946: Manzanas era “uno de los funcionarios que más se han destacado por su crueldad y persecuciones. Es hoy el hombre de confianza de Julio Ortega Tercero y el jefe visible del Segundo Bis”.
Ese perfil coincidió con las valoraciones que de él hizo el Servicio Vasco de Información (SVI), la organización de espionaje del Gobierno vasco en el exilio. Gracias a la desclasificación de documentos que, periódicamente, realiza el Departamento de Estado en los Archivos Nacionales de Estados Unidos (NARA) se han obtenido informes que vinculan a Manzanas con la Gestapo y miembros del Tercer Reich.
Se trata de una serie de dosieres que realizó el SVI para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la agencia de inteligencia estadounidense previa a la CIA, en el marco de Safehaven (1944-1948), la operación que pusieron en marcha los aliados para seguir los bienes y personas vinculadas con el Tercer Reich.
En uno de ellos se indica que Manzanas y los agentes Máximo Palenciano, José Bazán y Juan Marcos trabajaron “con especial fervor a favor de los alemanes, cumpliendo órdenes de la Gestapo” y prestaron “grandes servicios” durante la ocupación de Francia.
La información, aunque escueta, es sugerente, pues está vinculada a los mecanismos que utilizó la Alemania nazi para soslayar la guerra económica de la que, por otro lado, participaban –por conveniencia, sintonía ideológica u obligación– funcionarios, empresarios y, en general, buena parte del régimen franquista.
Hay más referencias. En otro de los documentos se profundiza en el papel de Manzanas, al que se señala como “hombre de confianza” del agente Heinrich Bauer. Este era el alias del colaboracionista belga Georges-Henri Delfanne, conocido popularmente como Masuy, dedicado al expolio de bienes robados a judíos en la Europa ocupada.
La prueba documental
Estas aportaciones documentales, que forman parte de un trabajo más amplio titulado Melitón Manzanas González. Trayectoria de un victimario del franquismo y víctima de ETA (1909-1968), permiten acercarnos al papel que pudo desempeñar Manzanas en la Segunda Guerra Mundial desde las fuentes de archivo. Según estas, participó en las acciones de la policía política alemana –aunque no sabemos exactamente cómo– y colaboró en redes de expolio de bienes y obras de arte de miembros del Tercer Reich, sin tampoco saber exactamente de qué modo participó de ella.
Por eso, que solo dispongamos de estas fuentes, y que además las pesquisas realizadas en los archivos alemanes no hayan dado resultados, impide afirmar con contundencia que el contenido vertido por la prensa del exilio nacionalista vasco radical, al que aludíamos al inicio, fuera completamente fiable.
Porque las evidencias se basan en datos obtenidos por el SVI, una red que pudo señalarle por múltiples motivos. Por el momento, con arreglo a las fuentes, solo podemos asegurar que el SVI fue la organización que, en primera instancia, señaló a Manzanas como colaborador de la Gestapo y que, asimismo, fueron miembros de esa red los que filtraron esa información a la prensa nacionalista vasca radical que, años más tarde, con su muerte, hizo hincapié en su papel de colaborador nazi.
David Mota Zurdo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Investigadores de la UVa y el CSIC identifican una señal climática que permite anticipar el riesgo de brotes de topillosenCastilla y León
El catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid, Juan José Luque-Larena, participa en un estudio que ha identificado una señal climática capaz de anticipar con aproximadamente un año de antelación el crecimiento de las poblaciones de Microtus arvalis en las zonas agrícolas de Palencia, Valladolid y Zamora. Publicado en la revista científica Pest Management Science, abre la puerta al desarrollo de herramientas de alerta temprana que permitan mejorar el seguimiento y la gestión preventiva de las explosiones poblacionales de esta especie.
Fuente: Gabinete de Comunicación-UVa
Científicos de la Universidad de Valladolid (UVa) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado una señal climática que permite anticipar el crecimiento de las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis). En concreto, la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior está relacionada con el crecimiento posterior de las colonias de estos animales, lo que permite disponer de una señal de alerta con aproximadamente un año de antelación. El trabajo está liderado por el investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC-UCLM-JCCM), François Mougeot, y el catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid, Juan José Luque-Larena, y se ha desarrollado en el marco del proyecto RATALERT, financiado por la Agencia Estatal de Investigación y ejecutado por la UVa. Sus resultados, publicados recientemente en la revista científica internacional Pest Management Science, abren la puerta al desarrollo de herramientas de alerta temprana para mejorar el seguimiento y la gestión preventiva de las poblaciones de esta especie.
En concreto, el estudio analiza 16 años de datos (2009-2025) procedentes del seguimiento de poblaciones de topillo campesino en seis localidades de Tierra de Campos, en Castilla y León. Con estos datos, los investigadores han comprobado que la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior está relacionada con el crecimiento posterior de las poblaciones. Esta señal, combinada con la fase del ciclo poblacional, permite explicar el 43,2 % de la variación observada en el crecimiento de las poblaciones y, especialmente, proporciona información con suficiente antelación para intensificar el seguimiento antes de la siguiente campaña agrícola.
“Lo importante es disponer de información con suficiente antelación para poder tomar decisiones”, ha señalado Luque-Larena, investigador principal de RATALERT. “El objetivo es avanzar desde una gestión fundamentalmente reactiva hacia una gestión preventiva, identificando con tiempo dónde debemos intensificar el seguimiento”. Por su parte, para François Mougeot, investigador principal junto a Luque del proyecto, “la combinación de información climática y dinámica poblacional puede proporcionar un sistema de alerta mucho más útil para la gestión que esperar a que las poblaciones hayan alcanzado ya niveles elevados”.
Los autores destacan que se trata de una señal temprana de riesgo, no de una predicción infalible de una explosión poblacional. Los resultados deberán validarse y perfeccionarse incorporando nuevos años de seguimiento y otros factores ambientales y agrícolas. Este trabajo refuerza la línea de investigación desarrollada desde la Universidad de Valladolid sobre la ecología y dinámica poblacional del topillo campesino en Castilla y León y pone de manifiesto el valor de las series de seguimiento a largo plazo para desarrollar herramientas predictivas. Además, mantiene una conexión directa con la transferencia al sector agrario a través de la colaboración del Catedrático de Zoología Luque-Larena con ITAGRA.CT, contribuyendo a acercar el conocimiento científico generado en la UVa a las necesidades de la agricultura.
El objetivo de RATALERT (PID2022-136850NB-I00) es avanzar hacia herramientas que permitan anticipar el riesgo, optimizar el seguimiento y facilitar la toma de decisiones preventivas, contribuyendo así a una gestión más eficaz y sostenible de las poblaciones de topillo campesino.
Referencia
Mougeot, F., Lambin, X., Arroyo, B. and Luque-Larena, J.-J. (2026), Early warning signals of common vole population growth in continental Mediterranean farmlands recurrently affected by outbreaks. Pest Manag Sci. https://doi.org/10.1002/ps.71244
Los reflejos son una manifestación física con muchas posibilidades de metáfora.Dusty frames/Shutterstock
¿Qué relación puede haber entre el espejo y Dios? La pregunta parece excesiva para un objeto tan cotidiano. Y, sin embargo, es un objeto que da que pensar.
Si ponemos un espejo frente a otro, la imagen que devuelven parece abrirse hacia el infinito. Si nos miramos a los ojos en el cristal, las pupilas revelan otro espejo diminuto en el que nos vemos viéndonos. Y si no nos reflejamos en uno, no somos capaces de vernos el rostro. Al final, hay ciertas… cosas que contienen un misterio que desborda su simple utilidad.
Por eso no es extraño encontrarlas en un texto espiritual. Uno de los libros más controvertidos de la mística medieval se titula El espejo de las almas simples y fue escrito por una mujer: Marguerite Porete.
¿Quién fue Marguerite Porete?
El 1 de junio de 1310, Porete, una mujer del condado de Hanao (actual Bélgica), ardió en la hoguera en la Place de Grève de París junto con su libro.
Su caso se sitúa en el horizonte de la renovación espiritual que venía gestándose en Occidente desde los siglos XI y XII. En ese contexto aparecen nuevas formas de vida religiosa, entre ellas las beguinas, mujeres que no profesaban los votos monásticos y que vivían solas o en pequeñas comunidades, entregadas a una vida austera de contemplación, cuidados y enseñanza espiritual. Esta forma de vida, de la que Porete participaba, despertó tanta admiración como sospecha.
De hecho, varias proposiciones de El espejo fueron utilizadas en el Concilio de Vienne, poco después de la ejecución de su autora, para condenar las agrupaciones beguinales y la Hermandad del libre espíritu. La acusación por herejía, en el marco inquisitorial, no se explica por una sola causa: confluyeron tensiones políticas, disputas teológicas y un clima de vigilancia doctrinal.
Sin embargo, también hubo lecturas favorables y, durante siglos, circulación manuscrita de su obra.
El espejo interior
La obra se organiza como diálogo alegórico entre Amor, Razón y el Alma. Describe un camino de siete estados hacia el país de la libertad, expresión con la que el texto nombra la condición del alma liberada.
El alma se traslada desde la Razón al Amor, donde la relación con la voluntad divina no se vive como ley exterior, temor o cálculo de méritos, sino como conformidad plena con ella. Porete no rechazaba a la Iglesia; más bien llevó hasta sus últimas consecuencias la interiorización de la experiencia espiritual. Decía que, cuando el alma ama, su relación con lo sagrado se vuelve directa, y que la vía de conocimiento es el amor. Las implicaciones prácticas que tenían estas afirmaciones fueron, probablemente, parte de la razón de su condena. Pero, como señalábamos, no las únicas.
Portada de la edición en español de El espejo de las almas simples, de Margarita Porete. Siruela
El libro está escrito en lengua materna. Como ha señalado Blanca Garí, traductora al español del manuscrito, el uso de las lenguas vernáculas –frente al latín escolástico– participa de la transformación de la escritura espiritual femenina. La experiencia religiosa busca ahí un registro más íntimo, en primera persona y con menos mediación clerical.
De hecho, el speculum o mirouer –literalmente ‘espejo’ en francés antiguo– era un género de escritura que ofrecía modelos de orientación moral y espiritual. El de Porete construye, además, un itinerario del alma hacia Dios.
En el prólogo, la autora recurre a un relato breve que recuerda al amor cortés, según el cual una doncella enamorada de un rey lejano manda hacer un retrato para aliviar la distancia. De modo semejante, el libro intenta imaginar cómo es el amor divino y dar testimonio de una presencia tan íntima como inalcanzable. De ahí el nombre de Lejoscerca con el que ella expresa esa paradoja, que encuentra ecos en los versos de la canción de Rosalía “La Yugular”:
“Tú que estás lejos
y a la vez más cerca
que mi propia vena yugular”.
No ser nadie para serlo todo
No es el único reflejo que podemos encontrar de la mística de Porete en el último álbum de la cantante catalana. La fórmula que pronuncia en el tema “Porcelana”, “Ego sum nihil, ego sum lux mundi” –inspirada en el Evangelio de Juan y que se traduce como “Yo no soy nada, yo soy la luz del mundo”–, hace resonar, desde una sensibilidad contemporánea, uno de los grandes conceptos de El espejo: el anonadamiento.
Con él se nombra una desposesión radical. Según Porete, el alma se vuelve transparente cuando “no se ve, ni ve a Dios”, porque “Dios se ve en ella”. Este giro implica dejar atrás el apego al nombre propio, el deseo de grandeza, la ilusión de controlar la propia voluntad e incluso la pretensión de poseer la verdad.
Marguerite Porete se sitúa, además, en la tradición apofática, la teología negativa. Según esta, Dios no puede ser contenido en un concepto, porque excede todo nombre, toda imagen, todo atributo. La vía hacia lo divino no consistiría en saber más sobre Dios, sino en despojar al alma de aquello que la retiene en sí misma. Se llama a vaciar el alma para que Dios pueda mirarse en ella.
Afortunadamente, su voz no se apagó en la hoguera. El espejo circuló durante siglos de forma anónima, fue leído por Marguerite de Navarre y llegó, en el siglo XX, hasta Simone Weil. Solo en 1946 la investigadora Romana Guarnieri identificó a su autora con el nombre de Marguerite Porete. ¿No es simbólico, también, ese anonimato?
En una época obsesionada con las imágenes, Porete propone otra forma de libertad: retirarse para que la luz pueda atravesarnos. Ante el espejo, ¿yo miro al reflejo o el reflejo me mira a mí? Tal vez ahí resida toda la fuerza incómoda de su pensamiento, en recordar que la imagen más verdadera no siempre nos devuelve un rostro. A veces nos enseña a desaparecer.
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Sofía Esteban Moreno recibe fondos de ayudas de Formación del Profesorado Universitario (FPU) financiadas por la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Asimismo, forma parte del proyecto TRANSFERRE. Referencia: PID2023-148361NB-I00), financiado por la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado por la Unión Europea.
La búsqueda de culpables ante el drama de catástrofes naturales y pandemias es probablemente tan antigua como la humanidad. Ya Nerón en la antigua Roma acusaba a los primeros cristianos de haber incendiado la ciudad.
La construcción de estigmas sociales no es ajena a los incendios forestales y varía con el paso del tiempo. Desde las teorías que buscan una explicación basada en tramas de recalificación urbanística, mafias madereras y de energías renovables y terrorismo incendiario, hasta la culpabilización de ciertas especies autóctonas como los pinos (especialmente si son repoblaciones), ocultan la compleja realidad asociada a los terribles incendios forestales que estamos viviendo en España.
En relación a la necesidad de gestión, es común, también este verano, el bulo de que “los montes se queman porque no nos dejan limpiar”. Sin aclarar a quién se le impide limpiar y quién no deja actuar.
Existe consenso social en que como estrategia básica de prevención de incendios es necesario gestionar la estructura y configuración de la vegetación de nuestros montes: la selvicultura de prevención. Pero el debate sobre quién debe realizar esta gestión arde en conversaciones, tertulias y redes sociales.
¿Qué dicen las leyes sobre la gestión de la vegetación?
La ley básica de referencia en España es la Ley de Montes de 2003 y sus respectivas trasposiciones a la normativas autonómicas. En ningún punto de la citada ley se prohíben las actuaciones propias de la selvicultura de prevención de incendios (desbroces, clareos, podas, mantenimiento de áreas cortafuegos, silvopastoralismo,…), tanto en terrenos públicos como particulares.
Por el contrario, la ley obliga a las comunidades autónomas a elaborar planes anuales y estrategias activas de prevención de incendios. Al igual que con la caza o la pesca, se establecen regulaciones ligadas a las épocas de actuación relacionadas con alertas metereológicas, periodos críticos para fauna protegida, etc.
En la mayoría de comunidades autónomas, las autorizaciones de tratamientos de prevención de incendios en montes particulares se reducen a simples declaraciones responsables o trámites electrónicos a través de las oficinas forestales y agrarias comarcales o ayuntamientos.
Para la redacción del presente artículo se ha consultado a las jefaturas de medio ambiente de varias provincias de Castilla y León afectadas gravemente por incendios en 2025 sobre el número de solicitudes de particulares de desbroce rechazadas en el último año. La respuesta fue categórica: cero.
Por tanto, desbrozar, podar y recoger leñas y piñas son actividades permitidas. Quizás el impedimento es otro: el coste de las actuaciones de prevención de incendios.
Cómo tratar la vegetación para prevenir incendios
Desde un punto de vista académico de ingeniería forestal, las mal llamadas actuaciones de “limpia” (desbroces, poda, clareos…) se encuadran dentro del ámbito de la selvicultura de prevención de incendios. Su objetivo es reducir la posibilidad de inicio del incendio y asegurar que, en caso de producirse, afecte a la menor extensión posible, con facilidad para la extinción y con mejor oportunidad de regeneración posterior.
Los tratamientos característicos de la selvicultura de prevención de incendios se tipifican mayoritariamente como no autofinanciados (no generan beneficios para pagar la intervención). Buscan reducir la continuidad de combustible en zonas estratégicas de gestión y cuestan dinero, ¡mucho!, sobre todo si se consideran las extensísimas dimensiones de monte de las que estamos hablando y su situación actual.
Ejemplo de tratamientos de prevención de incendios en un robledal cantábrico. Se trata de un área cortafuegos de 70 metros paralelo a una carretera (lado izquierdo con tratamiento, lado derecho pendiente de tratamiento). Se ha aclarado comercialmente el robledal (aprovechamiento) y desbrozado el sotobosque interrumpiendo de esta forma la continuidad de combustible . El mantenimiento funcional de estas áreas requiere controlar la invasión de matorral mediante costosos desbroces repetidos cada 3/5 años. La inclusión de las áreas cortafuegos en los planes de gestión silvopastoral, fomentando en ellas el pastoreo, ayuda a controlar la recolonización del matorral, optimiza los costes y contribuye al desarrollo rural. José Arturo Reque Kilchenmann
Desde un punto de vista únicamente de incendios forestales, el ideal sería que todo el monte presentara una estructura sin continuidad de combustible: árboles bien aclarados y podados, sin matorral, sin hierbas secas. En definitiva, un monte “ajardinado”. Pero ambientalmente esto es totalmente rechazable (en el monte hay mucho más que modelos de combustible). Y desde un punto de vista económico es inviable pensar que hay recursos para “ajardinar” todos los montes.
El verdadero drama de los incendios forestales no ha hecho más que comenzar. Por eso es imperioso definir una cuidadosa y planificada estrategia de dónde y cómo plantear los tratamientos selvícolas de prevención de incendios.
Se repite el mantra de que es infinitamente más barato invertir en prevención que en extinción, pero no podemos olvidar que la selvicultura de prevención de incendios es mayoritariamente muy costosa. La extensión de los montes en España, su ubicación, su actual estructura y usos y las previsiones climáticas nos fuerzan a aceptar muy fuertes inversiones públicas, planificadas técnicamente a medio y largo plazo con consenso, fuera de la confrontación política y del bulo.
Es también necesario asumir que el propietario particular de montes no tiene los medios para abordar la selvicultura de prevención. Por eso, la sociedad, en su conjunto, deberá contribuir en la financiación y apoyo de estos tratamientos.
José A. Reque Kilchenmann no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Una investigadora de la UVa participa en el descubrimiento de la primera molécula de azúcar detectada en el espacio interestelar que arroja nueva luz sobre el origen de la vida
La profesora titular del Departamento de Química Física y Química Inorgánica de la Universidad de Valladolid, Elena R. Alonso, integrante del Grupo de Espectroscopia Molecular (GEM), participa como coautora en una investigación liderada por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) que ha detectado por primera vez azúcar en una región interestelar cercana al centro de la Vía Láctea. El descubrimiento abre nuevas líneas de investigación en astrobiología y refuerza la búsqueda de otras moléculas que pudieron desempeñar un papel clave en el origen de la vida.
Imagen del centro galáctico obtenida a partir de las observaciones realizadas con distintos telescopios. Ashley Barnes / Izaskun Jiménez-Serra / Juan García de la Concepción
Los resultados de este estudio, recogidos en la revista Nature Astronomy, respaldan la hipótesis de que los azúcares pudieron alcanzar la Tierra primitiva hace aproximadamente 4.000 millones de años transportados desde el espacio. Una vez en nuestro planeta, estos compuestos podrían haber contribuido a la formación de los primeros ácidos nucleicos, desempeñando un papel relevante en el origen de las primeras formas de vida. El hallazgo corresponde a la primera detección de una molécula de azúcar en el medio interestelar, la región del espacio situada entre las estrellas de una galaxia. En concreto, se trata de la eritrulosa, un azúcar que está presente de forma natural en frambuesas y otros frutos rojos y que también se utiliza como ingrediente en algunos autobronceadores.
El descubrimiento ha sido realizado por un equipo internacional liderado por la investigadora Izaskun Jiménez-Serra del Centro de Astrobiología (CAB), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en el que participa Elena R. Alonso, profesora titular del Departamento de Química Física y Química Inorgánica de la Universidad de Valladolid e integrante del Grupo de Espectroscopia Molecular (GEM). En el marco de esta investigación, Alonso ha contribuido en la caracterización espectroscópica de la eritrulosa, un paso imprescindible para identificar este compuesto en las observaciones astronómicas.
“Para poder identificar una molécula en el espacio es imprescindible conocer previamente su espectro rotacional, una especie de huella dactilar de la molécula que se obtiene en el laboratorio. Mi aportación ha consistido en caracterizar la eritrulosa y obtener esa huella espectroscópica, imprescindible para poder identificar posteriormente la molécula en las observaciones astronómicas”, ha detallado la investigadora.
La detección de eritrulosa en la nube molecular G+0.693-0.027, situada en las proximidades del centro de la Vía Láctea, constituye un hallazgo de especial relevancia, ya que demuestra que los azúcares pueden formarse de manera natural en el espacio interestelar. El estudio aporta evidencias, además, que la eritrulosa puede originarse en los hielos interestelares a partir de alcoholes y aldehídos, compuestos orgánicos sencillos con solo dos átomos de carbono.
Los azúcares son biomoléculas esenciales para la vida, ya que constituyen parte de la estructura del ADN y el ARN y participan en procesos metabólicos indispensables. Su presencia debió de ser determinante en las primeras etapas de la evolución de la vida en la Tierra y, posiblemente, también en otros mundos. Sin embargo, el origen de estos compuestos sigue siendo una de las grandes incógnitas de la química prebiótica.
Así, a partir de la cantidad de eritrulosa detectada en dicha nube molecular, los investigadores estiman que entre 0,5 y 50 millones de toneladas de este azúcar pudieron llegar a la superficie terrestre durante el Bombardeo Intenso Tardío, un periodo comprendido entre hace 4.100 y 3.800 millones de años, caracterizado por el intenso impacto de meteoritos y cometas sobre la Tierra. Esta estimación refuerza la hipótesis de que los azúcares formados en el espacio interestelar pudieron enriquecer el inventario de azúcares disponible en la Tierra primitiva y contribuir a los primeros procesos metabólicos y de replicación relacionados con el origen de la vida.
El hallazgo abre nuevas perspectivas para la astrobiología al plantear la posibilidad de detectar en el medio interestelar azúcares más complejos, como la ribosa (componente esencial del ARN), así como otras moléculas prebióticas que podrían haber desempeñado un papel clave en el origen de la vida.
Referencia
Jiménez-Serra, I., García de la Concepción, J., Cuppen, H.M. et al. Detection of a four-carbon sugar in interstellar space. Nat Astron (2026). https://doi.org/10.1038/s41550-026-02905-7