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La Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras de la Universidad de Valladolid reúne a centenares de personas en sus cuatro campus

La Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras de la Universidad de Valladolid reúne a centenares de personas en sus cuatro campus

 

  • Las sedes universitarias de Palencia, Segovia, Soria y Valladolid vivieron una jornada de gran participación y éxito de público, con talleres, experimentos, demostraciones y actividades interactivas que acercaron la investigación de la UVa a públicos de todas las edades.
  • Un total de 130 investigadores e investigadoras participó en una programación que mostró la diversidad de la ciencia que se produce en la Universidad de Valladolid, desde las ciencias experimentales y la ingeniería hasta las ciencias sociales, las humanidades y las artes.
  • La Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la UVa convirtió la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras 2026 en un punto de encuentro entre ciencia y ciudadanía, con actividades diseñadas para descubrir la investigación de una forma cercana, práctica y participativa.
  • El encuentro se enmarca en el proyecto ‘3C – Contact, Connect, Communication’, asociado a la iniciativa MSCA y Ciudadanos de la Unión Europea y financiado en el marco de las acciones Marie Skłodowska-Curie, dentro de la convocatoria HORIZON-MSCA-2025-CITIZENS-01.

VALLADOLID, 28 de septiembre de 2026 -. La Universidad de Valladolid, a través de su Unidad de Cultura Científica y de la Innovación, sacó el pasado viernes, 25 de septiembre, la ciencia de sus aulas y laboratorios en sus cuatro campus con motivo de una nueva edición de la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras. Palencia, Segovia, Soria y Valladolid acogieron, por primera vez de forma coordinada, una jornada de divulgación que reunió a centenares de personas y favoreció el encuentro directo entre investigadores e investigadoras y ciudadanía.

 

La iniciativa contó con 42 actividades y talleres prácticos, participativos e interactivos, en los que participaron 130 investigadores e investigadoras de la UVa. Las propuestas, dirigidas a públicos de todas las edades, abarcaron desde las ciencias experimentales y la ingeniería hasta las ciencias sociales, las humanidades y las artes, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de conocer de cerca diferentes proyectos y líneas de investigación desarrollados en la Universidad.

 

El vicerrector de Extensión Universitaria y Relaciones Institucionales de la Universidad de Valladolid, José Ramón González García, ha valorado muy positivamente el desarrollo de esta edición de la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, especialmente por haber conseguido celebrarlo por primera vez de forma simultánea, “UVa es UVa4, somos cuatro campus y una universidad”, ha recalcado. González García ha subrayado que esta celebración conjunta permite reforzar la conexión entre los distintos campus y acercar al conjunto de la ciudadanía la investigación que se desarrolla en la Universidad de Valladolid. Finalmente, el vicerrector ha destacado la buena acogida del encuentro y la participación de investigadores e investigadoras de diferentes áreas de conocimiento. “Esta iniciativa ha conseguido llevar la ciencia que se hace en la Universidad de Valladolid a un ámbito cotidiano para un mayor conocimiento”, ha concluido.

 

La Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras permitió así convertir distintos espacios en puntos de encuentro entre ciencia y sociedad, con actividades basadas en experimentos, demostraciones, juegos y talleres. La programación favoreció la participación directa del público y permitió descubrir cómo la investigación está presente en ámbitos diversos de la vida cotidiana y cómo contribuye a abordar algunos de los retos de la sociedad actual.

 

La edición de 2026 se enmarca en el proyecto ‘3C – Contact, Connect, Communication’, asociado a la iniciativa MSCA y Ciudadanos de la Unión Europea y financiado en el marco de las acciones Marie Skłodowska-Curie, dentro de la convocatoria HORIZON-MSCA-2025-CITIZENS-01. La Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras se celebra simultáneamente en cerca de 400 ciudades europeas.

Palencia

 

El Campus de La Yutera trasladó la celebración de la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras al centro de la ciudad, concretamente a la Calle Mayor, en el entorno de los Cuatro Cantones, donde se desarrolló un programa compuesto por 12 actividades divulgativas en las que participaron 42 investigadores.  Durante la jornada, el público pudo acercarse a propuestas centradas en la biodiversidad, los ecosistemas, los suelos, la agricultura, la inteligencia artificial, la salud mental, la alimentación y el lenguaje.

 

Las actividades permitieron conocer, entre otras cuestiones, los trabajos de restauración de una antigua mina de carbón de la Montaña Palentina, descubrir la diversidad de organismos que habitan en el suelo y su utilidad como bioindicadores de la salud de los ecosistemas, así como acercarse a la investigación que utiliza los anillos de crecimiento de los árboles para reconstruir las condiciones ambientales del pasado. También se mostró la importancia del suelo como recurso esencial para los ecosistemas y su papel ante el cambio climático.

 

La inteligencia artificial y su aplicación en la educación estuvieron presentes con una propuesta centrada en las percepciones de las familias españolas ante el uso de la IA generativa, mientras que la investigación en sostenibilidad permitió conocer cómo los residuos agrícolas procedentes de África Occidental pueden transformarse en materiales útiles, como ladrillos de tierra comprimida y pellets, en el marco del proyecto europeo CIRAWA.

 

El programa abordó asimismo cuestiones relacionadas con el lenguaje y el paisaje lingüístico de Palencia, la alfabetización en salud mental, el estigma y la discriminación, y la investigación orientada a mejorar la calidad y seguridad de los alimentos. La programación se completó con actividades dirigidas al público infantil y familiar, entre ellas un cuentacuentos científico acompañado de pequeños experimentos, y propuestas para descubrir el suelo como un ecosistema vivo y las singulares estrategias agrícolas desarrolladas por los insectos.

Segovia

 

El Salón de Actos del Campus María Zambrano acogió cuatro charlas divulgativas en las que participaron ocho investigadores e investigadoras. De esta forma, el público pudo acercarse de una forma práctica e interactiva a diferentes líneas de investigación desarrolladas en el campus segoviano, vinculadas especialmente a la comunicación, la economía, la psicología y el análisis crítico de los contenidos digitales.

 

La publicidad encubierta fue uno de los temas abordados durante la jornada, con una propuesta que permitió conocer sus mecanismos y su capacidad de influencia a partir de ejemplos reales y de los últimos hallazgos del laboratorio LipsiMedia. También se acercó la investigación económica a la vida cotidiana mediante un taller dedicado a comprender de forma sencilla cómo los impuestos contribuyen a financiar los servicios públicos.

 

El análisis sobre los procesos de lectura y escucha tuvo su espacio con una actividad práctica de Eye Tracking, que permitió experimentar con tecnología de rastreo ocular y conocer cómo se procesa el lenguaje. El programa se completó con una propuesta sobre desinformación, algoritmos e IA, que invitó a los participantes a desarrollar una mirada crítica ante los contenidos que reciben a través de los medios y plataformas digitales.

Soria

 

El aparcamiento del Campus Duques de Soria acogió la programación de la Noche Europea de los Investigadores e Investigadoras, con cuatro actividades divulgativas y una observación astronómica en las que participaron 10 investigadores e investigadoras. La propuesta ofreció al público un recorrido por diferentes formas de entender la noche desde la ciencia, abordando cuestiones relacionadas con el descanso, la literatura, la energía solar y la astronomía.

 

La relación entre alimentación y descanso fue uno de los temas abordados, con una actividad dedicada a conocer cómo los hábitos alimentarios pueden influir en la calidad del sueño. La literatura también tuvo su espacio con un recorrido por los libros que se leen y se escriben de noche, que permitió explorar la relación entre la creación literaria y la nocturnidad. La jornada permitió asimismo descubrir qué ocurre con los paneles solares después del atardecer a través de una demostración sobre electroluminiscencia nocturna, que mostró cómo estos dispositivos pueden comportarse como un LED y algunas de sus propiedades cuando desaparece la luz solar. La física de la luz y la óptica centraron otra de las propuestas, que acercó al público a los fenómenos relacionados con la luz y a los secretos de los cuerpos celestes.

 

La iniciativa concluyó con una observación astronómica abierta, que permitió a los asistentes contemplar directamente algunos de los objetos celestes visibles desde el Campus y cerrar el encuentro acercando la astronomía al público de una forma práctica y participativa.

Valladolid

                   

La Escuela de Ingenierías Industriales en Valladolid acogió a 70 investigadores e investigadoras, responsables de 21 talleres interactivos. Las propuestas abarcaron desde la astrobiología, la ingeniería química, la biotecnología y la física hasta la lingüística, la comunicación, la arqueología, la geografía, las ciencias de la salud, el medio ambiente y las humanidades digitales.

 

A lo largo de la tarde, el público pudo experimentar con diferentes fenómenos científicos y acercarse a investigaciones muy diversas. Entre las propuestas se incluyeron talleres para aprender a identificar la desinformación, reconocer huesos humanos y animales, comprender el comportamiento de los fluidos en el sistema circulatorio o descubrir cómo los capullos de seda pueden transformarse en membranas quirúrgicas para mejorar la cicatrización ocular. La cultura japonesa, la búsqueda de vida más allá de la Tierra y las misiones espaciales a Marte también estuvieron presentes, junto con actividades relacionadas con la higiene de manos y la salud.

 

La programación permitió asimismo descubrir cómo la tecnología de seguimiento ocular ayuda a estudiar los procesos de lectura en dos lenguas, visualizar ADN mediante luz ultravioleta, analizar la calidad y composición de la miel o explorar la percepción de las distancias entre diferentes ciudades de Castilla y León. La biotecnología tuvo también un papel destacado, con actividades dedicadas a las posibilidades de microalgas, levaduras, bacterias y celulosa bacteriana para transformar residuos o desarrollar nuevos materiales.

 

Los estudios relacionados con la sostenibilidad y la transición energética se acercaron al público mediante propuestas sobre el aprovechamiento de residuos ganaderos y las posibilidades de las biorrefinerías, así como simulaciones para explorar diferentes escenarios de transición energética. Las humanidades y la investigación sobre el patrimonio completaron el recorrido con talleres dedicados a la transcripción de manuscritos antiguos, la escritura en la Antigua Grecia y la investigación arqueológica a través de réplicas y retos científicos. También se abordó la reconstrucción del clima del pasado mediante el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles.

 

Como cierre, dos robots hicieron las delicias de los asistentes, especialmente de los más pequeños, en una demostración vinculada a las investigaciones que desarrolla la Universidad de Valladolid en el ámbito de la robótica social y la inteligencia ambiental.

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Investigadores de la Universidad de Valladolid desarrollan un robot capaz de asistir a personas mayores en el hogar

Investigadores de la Universidad de Valladolid desarrollan un robot capaz de asistir a personas mayores en el hogar

Integrantes del Grupo de Investigación Robótica y Visión Artificial del Instituto de las Tecnologías Avanzadas de la Producción (ITAP), perteneciente a la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Valladolid (UVa), han desarrollado un sistema de teleoperación que permite manejar un robot con dos brazos mediante realidad virtual y aumentada para realizar tareas de manipulación de objetos de forma intuitiva. El trabajo sido publicado en la revista internacional Image and Vision Computing y seleccionado como ‘Artículo del mes’ por Kinova Robotics. La investigación busca avanzar en el desarrollo de robots capaces de prestar asistencia a personas mayores en sus propios hogares y que puedan ser manejados por cuidadores, familiares o personal de apoyo sin conocimientos especializados en robótica.

El grupo de investigación junto a algunos de los robots con los que trabajan actualmente – Gabinete de Comunicación UVa

El trabajo forma parte de la investigación desarrollada por el doctorando Miguel García Gómez en el Grupo de Investigación Robótica y Visión Artificial, del que forman parte los profesores e investigadores Eduardo Zalama, Jaime Gómez García-Bermejo y Jaime Duque Domingo, coautores del artículo junto a García Gómez. Una de las principales aportaciones del estudio es la posibilidad de seleccionar un objeto desde la realidad virtual apuntando hacia él, “como si fuera una pistola con la que se dispara”, explican los investigadores. El equipo estudió diferentes métodos para manejar el robot con dos brazos de la forma más sencilla posible y que pudiera ser utilizado por personas sin conocimientos previos.

Gabinete de Comunicación UVa

Para ello, probaron diferentes tecnologías con un total de 20 personas. Los resultados mostraron que la realidad virtual era la opción más sencilla e intuitiva. Además, incorporaron un algoritmo que permite al robot interpretar la indicación del usuario, calcular aspectos como la distancia y la profundidad y realizar automáticamente el proceso de agarre.

“Lo que para nosotros puede parecer evidente, para un robot no lo es. Si apuntas hacia un objeto con la realidad virtual, el robot tiene que interpretar esa indicación y calcular la distancia o profundidad, entre otros aspectos, antes de iniciar el proceso de agarre”, explican los investigadores.

El desarrollo del sistema ha requerido dos años de trabajo, desde los primeros ensayos con un robot de pequeño tamaño hasta alcanzar la teleoperación. Para Miguel García Gómez, una de las principales dificultades ha sido integrar todos los componentes de la plataforma robótica y compatibilizarlos con las gafas de realidad virtual.

El doctorando Miguel García Gómez maneja el robot bibrazo gracias a la realidad virtual – Gabinete de Comunicación UVa

Un grupo dedicado a la robótica social

El Grupo de Investigación Robótica y Visión Artificial lleva más de treinta años trabajando en el ámbito de la robótica. En los últimos años, su investigación se ha centrado especialmente en la robótica social y en su aplicación a la atención de personas mayores. El robot con dos brazos surge de un proyecto financiado por la Consejería de Familia en colaboración con CARTIF y las fundaciones Intras y ASPRODES. Esta línea tiene continuidad con un nuevo proyecto de generación de conocimiento financiado por la Agencia Estatal de Investigación, cuyo objetivo es avanzar en la utilización de estos robots para la asistencia física de personas mayores en sus hogares, con aplicaciones como dar o preparar comida o ayudar en las labores domésticas.

“Que un robot sea totalmente autónomo y con capacidad de manipular lo veremos en los próximos años, pero hasta entonces es importante la tecnología de la telepresencia”, explica Eduardo Zalama.

Uno de los robots con los que se trabaja en el Instituto, ubicado en la Escuela de Ingenierías Industriales – Gabinete de Comunicación UVa

Esta tecnología permitiría, por ejemplo, que un cuidador pudiera ayudar de forma remota a una persona en su domicilio e incluso atender a varias personas.

Un segundo robot para las personas mayores

El grupo trabaja también con un segundo robot, sin brazos, destinado a la estimulación física y cognitiva y a combatir la soledad no deseada. Para ello han desarrollado un software con juegos y actividades físicas, además de integrar sistemas de inteligencia artificial que permiten mantener conversaciones y proporcionar información.

El robot cuenta asimismo con sensores que detectan la actividad en el hogar y pueden determinar si se ha producido un accidente o una caída para comunicárselo al cuidador. Los investigadores trabajan además con CARTIF en una plataforma propia que permita utilizar este software en diferentes tipos de robots.

Aprendizaje por imitación

Otra de las líneas de investigación del grupo es el “aprendizaje por imitación”, mediante el que una persona enseña una tarea al robot y este aprende a reproducirla mediante la observación. Jaime Duque Domingo ha presentado en Japón esta línea de trabajo, que se está desarrollando con el robot bibrazo de Kinova.

Los coautores del artículo y miembros del Grupo de Investigación de Robótica y Visión Artificial del ITAP. De izquierda a derecha Eduardo Zalama, Jaime Gómez García-Bermejo y Jaime Duque Domingo – Gabinete de Comunicación UVa

Los primeros ensayos incluyen actividades básicas, como el llenado de un vaso, que el robot aprende observando y posteriormente reproduce. El objetivo es que estos sistemas puedan aprender de forma autónoma nuevas acciones en función de las características del entorno, ya que actualmente las actividades que realizan están preprogramadas.

Referencia

García-Gómez, M., Duque-Domingo, J., Gómez-García-Bermejo, J., & Zalama, E. (2026). Intuitive bimanual teleoperation in mixed reality with assisted grasp autonomy. Image and Vision Computing, 174, 106110. https://doi.org/10.1016/j.imavis.2026.106110

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Valladolid reúne a tres de los mayores expertos del país para desvelar cómo la ciencia persigue a los virus emergentes

Valladolid reúne a tres de los mayores expertos del país para desvelar cómo la ciencia persigue a los virus emergentes

¿Cómo se detecta una nueva enfermedad infecciosa? ¿Cómo se desarrollan las vacunas? ¿Por qué la resistencia a los antibióticos se considera una de las mayores amenazas sanitarias del siglo XXI? Estas son algunas de las preguntas que abordará la jornada de divulgación científica “Detectives de virus. Cómo la ciencia sigue el rastro de las enfermedades emergentes”, que se celebrará el próximo 6 de octubre a las 19:30 horas en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid (UVa).

La actividad está organizada por el Instituto de Biomedicina y Genética Molecular (IBGM, centro mixto CSIC-UVa), en colaboración con la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid y la PTI+ Salud Global del CSIC, con el objetivo de acercar a la ciudadanía algunos de los mayores desafíos actuales en materia de salud pública. La aparición de nuevas enfermedades infecciosas, el impacto de la globalización en su propagación o el desarrollo de herramientas para prevenirlas y controlarlas estarán en el centro del debate.

La jornada reunirá a tres investigadores de reconocido prestigio nacional e internacional. La primera de las intervenciones correrá a cargo de Noemí Sevilla, profesora de Investigación del CSIC y directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC), una de las principales infraestructuras españolas dedicadas al estudio de enfermedades infecciosas animales y zoonóticas. Especialista en virología e inmunología, ha liderado proyectos sobre virus emergentes como la lengua azul, la fiebre aftosa o virus con potencial zoonótico como Crimea-Congo, Lassa o hantavirus. En su charla analizará los factores que favorecen la aparición y propagación de enfermedades emergentes y el papel de la vigilancia científica y las vacunas en su control.

La segunda ponente será Margarita del Val, investigadora científica del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC), una de las voces más reconocidas de la divulgación científica en España. Viróloga e inmunóloga, coordina junto al demógrafo Diego Ramiro la PTI+ Salud Global del CSIC, una red interdisciplinar integrada por más de 180 grupos de investigación. Su trabajo se centra en el estudio de la respuesta inmunitaria frente a las infecciones virales y la memoria inmunitaria, base del funcionamiento de las vacunas. Durante la jornada explicará la importancia de la vacunación a lo largo de toda la vida y su papel en la prevención de enfermedades infecciosas.

La sesión contará también con la participación de Fernando González-Candelas, catedrático e investigador de la Unidad Mixta FISABIO-Universidad de Valencia. Autor de más de 250 publicaciones científicas, es una referencia internacional en epidemiología molecular, evolución de virus y bacterias y bioinformática aplicada a la salud pública. Su intervención abordará la creciente amenaza de las resistencias a los antimicrobianos, considerada por la comunidad científica una de las principales crisis sanitarias de las próximas décadas.

La actividad está abierta a toda la comunidad universitaria y al público general interesado en la ciencia y la salud. La entrada será libre hasta completar aforo, aunque la organización recomienda realizar inscripción previa, ya que las personas inscritas tendrán prioridad de acceso. Asimismo, quienes no puedan asistir presencialmente podrán seguir la jornada en directo a través del canal UVa_Online.

Un encuentro enmarcado en las VI Jornadas Científicas de la PTI+ Salud Global

La jornada divulgativa forma parte de las VI Jornadas Científicas de la PTI+ Salud Global del CSIC, que se celebrarán en Valladolid del 6 al 8 de octubre. Este encuentro reunirá a investigadores de distintos ámbitos para abordar los principales retos sanitarios globales desde el enfoque One Health (Una Sola Salud), que integra la salud humana, animal y ambiental.

La PTI+ Salud Global constituye una de las mayores estructuras colaborativas del CSIC y está integrada por 182 grupos de investigación pertenecientes a 75 centros distintos. Su labor se centra en desafíos como las enfermedades emergentes, las zoonosis, la resistencia a los antimicrobianos o los efectos del cambio climático sobre la salud, promoviendo respuestas científicas interdisciplinarias a problemas cada vez más complejos.

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¿Cómo suena la música con un implante coclear?

La pérdida auditiva no es algo que ocurre solo cuando nos hacemos mayores. En los últimos años, gracias a la detección temprana y a la mejora en los diagnósticos, conocemos cada vez más casos de personas de todas las edades que tienen pérdida auditiva. Para hacernos una idea, se estima que entre 2 y 3 de cada 1 000 niños nacen ya con algún grado de pérdida auditiva, lo cual probablemente condicionará de alguna manera su vida.

Nuestros entornos cotidianos —especialmente los escolares— suelen ser ruidosos, lo que puede incrementar la fatiga y el esfuerzo para oír, dificultar la concentración y limitar el acceso al lenguaje y a otros estímulos sonoros, con todo lo que esto conlleva en el día a día.

Ayudas técnicas auditivas

Son muchas las personas que se benefician del uso de ayudas técnicas auditivas. Si bien los audífonos (para pérdida leve o moderada) y los implantes cocleares (para pérdida severa o profunda) mejoran la audición, presentan ciertas limitaciones técnicas por resolver. Estos obstáculos se hacen mayores en ambientes en los que hay ruido de fondo o reverberación, y cuando existe distancia entre la fuente sonora y el oyente.

A pesar de ello, las ayudas técnicas auditivas resultan fundamentales para que estas personas puedan llevar una vida lo más similar posible a la de una persona con oído sano.

En el caso de las pérdidas auditivas severas, el citado implante coclear se ha consolidado como una herramienta fundamental para el acceso al sonido y al lenguaje oral. Se trata de un dispositivo electrónico que se instala quirúrgicamente en la cabeza y que transforma los sonidos en señales eléctricas que nuestro cerebro es capaz de interpretar como sonido después de la rehabilitación.

A diferencia de un audífono tradicional, que amplifica el sonido, el implante coclear crea una señal auditiva a partir de los electrodos insertados en la cóclea, funcionando como un “oído biónico”.

Pero ¿cómo suena realmente? Los estudios sobre el tema se han enfocado en simular cómo se percibe el habla —que es para lo que están diseñados principalmente los implantes—, pero en nuestro día a día nos rodean multitud de sonidos que no son lenguaje hablado.




Leer más:
La pérdida de audición, una epidemia silenciosa


¿Y qué pasa con la música?

Así, habitualmente, las personas con implante coclear manifiestan un menor grado de disfrute al escuchar música, debido, entre otros factores, a las dificultades para discriminar la altura y el timbre de los instrumentos. Estas limitaciones influyen directamente en la percepción de melodías complejas, siendo las composiciones simples y rítmicas las que suelen resultar más accesibles.

Nuestro equipo del Laboratorio de Audición, Lenguaje, y Exploración Sonora (ALES Lab) de la Universidad de Valladolid ha llevado a cabo una investigación centrada en analizar cómo perciben la música las personas usuarias de implante coclear y en explorar estrategias y procedimientos que permitan mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje musical en este colectivo.

Para ello nos basamos en trabajos previos centrados en la percepción del lenguaje en sujetos con implante coclear unilateral desarrollados por el equipo del Laboratorio de Investigación de Implantes Cocleares (CIRL) de la Universidad Estatal de Arizona. Este grupo científico comparó la percepción de un estímulo base escuchado a través del dispositivo —una frase corta con sentido— con versiones modificadas percibidas con el oído sano. El objetivo era establecer el grado de semejanza entre ambos estímulos y aproximarse a cómo “suena” el implante para el sujeto.

La capacidad de diferenciar una melodía modificada de la original

Partiendo de esta metodología, nuestro laboratorio se propuso trasladar dicho procedimiento al ámbito musical. Primero se compuso una melodía que compartiera características con los estímulos verbales utilizados en los estudios del CIRL: simple, de piano, con sentido musical (estructura de antecedente y consecuente), de corta duración y situada en un registro central equiparable al de la voz humana. La melodía se presentó en formato monofónico (que se reproduce a través de un único canal de sonido) para que el sujeto solo la escuchara a través del implante unilateral conectado por cable a la fuente sonora, evitando así la percepción residual a través del oído no estimulado.

Posteriormente, se aplicaron diversas modificaciones a la melodía original, como desafinación, ruido y efectos de modulación, entre otros. Estas modificaciones se utilizaron de forma aislada o combinada, procurando mantener siempre una intensidad sonora equivalente entre los estímulos originales y los modificados.

Con el fin de recoger datos con la mayor objetividad, se solicitó a los participantes que describieran verbalmente los estímulos modificados comparándolos con el original, lo que nos ofrecía aspectos que podían ser traducidos a cambios en parámetros concretos del sonido. Asimismo, se incorporó una valoración cuantitativa del grado de semejanza entre las versiones modificadas y la melodía original, de 0 (ninguna semejanza) a 10 (ninguna diferencia).

En las sesiones, los participantes tenían que valorar, comparándolas con la melodía original, hasta 55 melodías modificadas. Uno de los participantes, por ejemplo, puntuó 26 de las 55 melodías con una puntuación igual o superior a 5. En el siguiente vídeo se puede escuchar la melodía original y una melodía filtrada que un participante evaluó con un 8 sobre 10, y que describió con gran entusiasmo:

Aquí pueden consultarse los resultados completos de este estudio.

Ayudemos a que disfruten de la música

Los resultados de este estudio mostraron que, mientras que el habla puede percibirse bastante bien con un implante, la música sigue siendo mucho más difícil de percibir, pues se trata de sonidos mucho más complejos. Aunque una persona con implante puede entender palabras, eso no significa que escuche una canción y disfrute de ella como quienes tienen audición típica.

Esto tiene más importancia de lo que parece, ya que la calidad del sonido es una puerta de entrada a cómo percibimos el mundo y puede influir en el uso del implante, en el bienestar cotidiano y en la forma en que una persona se relaciona con su entorno. El avance de la tecnología, el uso diario del dispositivo y la rehabilitación de calidad son factores claves para que la percepción sea cada día mejor y el cerebro aprenda a interpretar los sonidos.

La simulación desarrollada en este proyecto pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan las personas usuarias de implante coclear al escuchar música y trabajar con ella de manera activa. La percepción musical a través de este dispositivo depende de múltiples factores, tanto tecnológicos como individuales, lo que exige una aproximación empática y fundamentada por parte de los profesionales de la educación y de la música.

Desde una perspectiva aplicada, es fundamental generar entornos acústicos favorables, con bajo nivel de ruido y reverberación, utilizar equipos de sonido de calidad y reproducir la música a volúmenes moderados. Estas condiciones pueden contribuir de manera significativa a mejorar la percepción y el disfrute musical en los usuarios de implante coclear.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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La asociación INICIACTIVA, en colaboración con UVadivulga y EsDUVa, retoma su ‘Vermú por la Ciencia’ con una primera charla sobre el Sahel

La asociación INICIACTIVA, en colaboración con UVadivulga y EsDUVa, retoma su ‘Vermú por la Ciencia’ con una primera charla sobre el Sahel

La primera sesión de esta nueva edición tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik de Valladolid. La charla ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’ analizará las claves de la pérdida de influencia francesa en la región y su nuevo escenario geopolítico. La iniciativa propone un encuentro mensual entre la comunidad investigadora y la ciudadanía, con una charla divulgativa seguida de un coloquio abierto al público.

La asociación INICIACTIVA (Investigación Activa de la Universidad de Valladolid), en colaboración con la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid (UVadivulga) y la Escuela de Doctorado (EsDUVa), organiza una nueva edición de ‘Vermú por la Ciencia’, una iniciativa de divulgación que busca acercar la investigación universitaria a la ciudadanía en un formato ameno y participativo. La primera sesión, titulada ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’, tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik (C/ Gondomar, 20) de Valladolid.

Por tercer curso consecutivo, ‘Vermú por la Ciencia’ propone convertir la hora del aperitivo en un espacio de encuentro entre la comunidad investigadora y la ciudadanía. La iniciativa celebrará una charla divulgativa el último sábado de cada mes a las 12:30 horas, seguida de un turno de preguntas y debate abierto con las personas asistentes. El objetivo del proyecto es acercar la ciencia, la investigación y el conocimiento a la sociedad y visibilizar el trabajo que desarrolla el personal investigador de la UVa, especialmente de su personal investigador joven. Gran parte de los avances y resultados obtenidos en el ámbito científico se difunden habitualmente a través de publicaciones académicas y foros especializados, por lo que esta iniciativa pretende generar un espacio más próximo y accesible para compartir ese conocimiento con la ciudadanía.

Esta primera charla correrá a cargo del doctorando del Programa de Doctorado Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid, Youssoupha Demba, quien abordará las claves de la pérdida de influencia francesa en el Sahel. Desde las independencias y durante décadas, Francia fue la potencia que mantuvo mayores vínculos con sus antiguas colonias del Sahel, sustentados en acuerdos de carácter militar, político y financiero. Sin embargo, en los últimos años este escenario ha experimentado una profunda transformación, especialmente tras el fracaso de la intervención militar francesa en la lucha contra el terrorismo. Este proceso ha coincidido con sucesivos golpes de Estado, el auge del sentimiento antifrancés, la ruptura de relaciones diplomáticas y militares y la creciente presencia de otras potencias en la región. La charla analizará los principales factores que explican esta pérdida de influencia y cómo se ha llegado hasta el actual escenario geopolítico del Sahel.

Sobre INICIACTIVA

La asociación INICIACTIVA nació en febrero de 2019 con el objetivo de aglutinar al personal investigador que desarrolla su actividad en la UVa y contribuir a la defensa de los intereses de los jóvenes investigadores. Cuenta actualmente con alrededor de 90 investigadores e investigadoras predoctorales.

Entre sus principales objetivos se encuentran defender los derechos del personal investigador joven de la Universidad de Valladolid, fomentar la investigación, la ciencia y la innovación universitarias, generar espacios de encuentro entre investigadores, impulsar actividades de carácter divulgativo y cultural y establecer cauces de comunicación entre la comunidad investigadora y las instituciones públicas.

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El Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa asume la dirección técnica del proyecto europeo UNCOVER para transformar emisiones de CO2 en bioplásticos y proteínas

El Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa asume la dirección técnica del proyecto europeo UNCOVER para transformar emisiones de CO2 en bioplásticos y proteínas

Los investigadores Dr. Raúl Muñoz y Dra. Raquel Lebrero, miembros de la Unidad de Investigación ENVIROENG del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid (ISP-UVa), liderarán la coordinación técnica del proyecto europeo UNCOVER para validar e impulsar la implantación en el mercado de seis tecnologías punteras capaces de capturar y convertir emisiones industriales reales de CO₂ en productos sostenibles como bioplásticos biodegradables, proteínas microbianas o combustibles. La relevancia de esta iniciativa radica en su capacidad para sustituir materias primas fósiles en la industria y reforzar la independencia energética europea, transformando un gas contaminante en recursos de alto valor añadido para sectores estratégicos como la química, la alimentación y la construcción.

Raúl Muñoz y Raquel Lebrero, investigadores del Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa – Gabinete de Comunicación UVa

Durante los próximos cuatro años, UNCOVER tratará de validar seis tecnologías punteras de conversión de CO₂ (una de las cuales se complementa con una tecnología secundaria), dando como resultado siete vías demostradas de captura y utilización de carbono (CCU). Las tecnologías se aplicarán directamente a emisiones reales de CO₂ procedentes del proceso de mejora del biogás en una planta de gestión de residuos, de la caldera de biomasa de una planta de fabricación de madera y del horno de clinker de una cementera. Los productos obtenidos se destinarán a aplicaciones finales como envoltorios alimentarios, láminas, adhesivos, combustible marítimo y formulaciones de cemento.

El proyecto está coordinado por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), con el ISP-UVa como coordinador técnico. En este marco, los investigadores Raúl Muñoz y Raquel Lebrero lideran el Paquete de Trabajo 2, que define las necesidades técnicas y logísticas en los emplazamientos de demostración y las bases de modelización para una futura ampliación de la tecnología. Además, el ISP-UVa desempeña un papel clave en la demostración de dos tecnologías de bioconversión autotrófica de CO₂ que producen plásticos de origen biológico y proteínas microbianas.

El consorcio reúne a 19 socios de ocho países europeos, entre los que se encuentran empresas e instituciones como Holcim Polska, Urbaser, Sonae Arauco, Holcim Innovation Center, Allmicroalgae Natural Products, GreenCoLab, Energo, Ercros, Syspro Automation, Biotrend, Chimar, Viscofan, Universidad de Zaragoza, Universidad Tecnológica de Silesia, Imperial College, Steinbeis Innovation gGmbH y CO2 Value Europe. Esta iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio para ampliar estas tecnologías a escala continental, lo que podría contribuir a reducir la dependencia energética de la UE, actualmente cercana al 60 %, en hasta 10 puntos porcentuales para el año 2050.

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Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos

Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos

Investigadores de la Universidad de Valladolid, pertenecientes al departamento de Ciencias Agroforestales y al Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFOR) de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia (ETSIIAA), han demostrado el potencial de las comunidades de nematodos del suelo para medir la recuperación de ecosistemas degradados en un estudio publicado en la revista internacional Applied Soil Ecology. La investigación, que combina el análisis de estos gusanos microscópicos con técnicas avanzadas de ADN ambiental en una mina de carbón restaurada de Guardo (Palencia), permitirá diseñar estrategias de restauración ambiental más efectivas e innovadoras, optimizando el uso de matorrales autóctonos para acelerar la regeneración biológica, la fertilidad y la salud funcional del subsuelo en zonas mineras clausuradas de todo el mundo.

Los nematodos, también llamados gusanos cilíndricos, son unos animales diminutos (en su mayoría menores a 1 milímetro de longitud) que habitan en el suelo, en los mares, océanos y ríos e incluso en plantas y animales como parásitos. Un equipo de profesores e investigadores del departamento de Ciencias Agroforestales y del instituto de investigación iuFOR ha publicado recientemente una investigación en la que analizan las comunidades de estos nematodos del suelo de una mina de carbón restaurada en Guardo (Palencia) y en el bosque de robles aledaño con el objetivo de conocer el grado de recuperación del ecosistema y determinar qué estrategias de manejo favorecen el desarrollo de un suelo más complejo y funcional.

Imagen de un nematodo bajo la lupa binocular – Gabinete de Comunicación UVa

Los resultados, publicados recientemente en la revista internacional Applied Soil Ecology, muestran que la presencia de matorral en el suelo de la mina desempeña un papel especialmente relevante en la recuperación de estas comunidades, mientras que el efecto del pastoreo es comparativamente menor. Los investigadores llegan a esta conclusión tras analizar 50 muestras de suelo y los nematodos presentes en cada una de ellas. “Estos animales son muy sensibles a los cambios ambientales y, por ello, estudiar sus comunidades ayuda a conocer cómo está evolucionando el suelo en la mina. Descubrir qué especies y familias de nematodos colonizan el entorno da pistas sobre la calidad y salud de esos suelos. Son verdaderos bioindicadores”, explica Mercedes Fernández, profesora de Zoología en la ETSIIAA.

De las 50 muestras de suelo analizadas, 40 proceden de la mina restaurada y 10 del bosque aledaño. “La zona de la mina cuenta con diferentes tratamientos que simulan diferentes estrategias de manejo, con presencia o exclusión de ganado y matorral y de cada zona se han extraído muestras. Esto ha permitido discernir qué manejo puede ser más favorable para recuperar el suelo de acuerdo con la información que nos aportan los nematodos”, añade Juan García-Duro, investigador María Zambrano en el área de Ecología de la UVa.

Mina restaurada en Guardo, hoy colonizada por pastizal, retamas y piornos – Gabinete de Comunicación UVa

Los valores de diversidad de nematodos son máximos en el bosque, seguidos de los de las zonas de mina restaurada donde prolifera el matorral leñoso. Estos matorrales, principalmente leguminosas como escobas y piornos, parecen favorecer el desarrollo de la comunidad de nematodos y la complejidad de las redes tróficas que establecen. La mayor diversidad registrada en el bosque indica que este ecosistema presenta comunidades de nematodos más complejas y maduras que las de la mina restaurada, aunque la presencia de matorral acerca a estas últimas a las características del suelo forestal. “Esto apoya resultados de trabajos previos en la misma zona, donde encontramos que el matorral tiene un efecto protector también sobre los robles jóvenes que empiezan a colonizar la mina restaurada”, añade Carolina Martínez-Ruiz, catedrática de Ecología de la UVa, que ha estudiado la evolución de estas minas desde su restauración a principios de los años 2000.

La investigación realizada aplica una perspectiva innovadora basada en el análisis del ADN ambiental para el estudio de esta fauna tan poco conocida como útil para el ser humano. “En este trabajo aplicamos herramientas de secuenciación masiva de ADN, utilizando para ello el ADN que extraemos directamente de las muestras de suelo. Este enfoque nos permite identificar los nematodos presentes en cada muestra basándonos en información genética. Una vez sabemos qué especies habitan cada tipo de suelo, procedemos al análisis de datos para caracterizar la comunidad de la mina restaurada y en el bosque. El análisis nos ha permitido identificar 49 familias y 98 géneros de nematodos en las muestras estudiadas”, explica Jordán Muñoz, profesor del área de Zoología.

Este estudio, realizado dentro del proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación, RESTORMINE, supone un primer paso en la caracterización de la calidad del suelo de la mina restaurada empleando estos animales microscópicos. Los autores del trabajo nos recuerdan que alrededor del 25% de las especies de seres vivos descritas en el planeta Tierra habitan en el suelo y la hojarasca, por lo que conocer y preservar esta diversidad poco conocida pero muy valiosa, debe ser una prioridad.

Referencia

Muñoz-Adalia, E. J., García-Duro, J., Martínez-Ruiz, C., & Fernández-Fernández, M. M. (2026). Nematode communities reveal the effect of vegetation cover and grazing on restored coal-mine soils. Applied Soil Ecology, 226, Artículo 107338. https://doi.org/10.1016/j.apsoil.2026.107338

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El ‘wrapped’ que la UCI nunca le envió

Soonthorn Wongsaita/Shutterstock

Imagine que sale del hospital tras dos semanas en cuidados intensivos, abre el móvil y comprueba que le ha llegado un correo electrónico con un asunto que le suena: “Tu wrapped [es decir, el resumen anual de lo escuchado] 2026 está listo”. No es de Spotify: lo envía la UCI. Le dice que pasó 142 horas conectado al respirador, que su pulsioxímetro registró 3,1 millones de latidos, que su artista del año fue la noradrenalina y que su puntuación SOFA tocó techo el martes a las 4:18 de la madrugada con un 12. Abajo, en negrita: “La probabilidad que su equipo médico calculó de que no llegara a este correo: 47 %”.

Es una idea absurda, pero el hospital tenía cada uno de esos datos. Lo único que faltaba era la infografía.

Lo que sigue no es una broma. Una UCI moderna recoge de cada paciente, cada hora, más información de la que Spotify guarda de su música en un año. Electrocardiograma registrado cada milisegundo, presión arterial latido a latido, oxígeno, lactato, plaquetas… El problema no es la falta de datos: es el exceso, cómo extraer de esa avalancha una sola decisión a tiempo. Decisión que, muchas veces, es de vida o muerte.

El ‘wrapped’ que ya existe

La medicina lleva décadas resolviendo ese problema con una herramienta humilde: la puntuación clínica. Es, literalmente, un wrapped: un puñado de números que resumen el estado del paciente en una sola cifra. La más famosa en cuidados críticos se llama SOFA y comparte espíritu con el resumen anual de Spotify: medir seis funciones del cuerpo –respiración, latido, filtración, metabolismo, coagulación y conciencia–, puntuar cada una de 0 a 4 y sumarlas. Un SOFA de 0 es un paciente que respira tranquilo en su cuarto. Un SOFA de 24, alguien que se está muriendo. Cada dos puntos de aumento durante una sepsis multiplican el riesgo de morir.

Ese número viaja por las pantallas de la guardia, se lee en los pases de visita, decide quién entra antes en un ensayo clínico y, durante la primera ola de covid-19, condicionó quién accedía primero a un respirador cuando había más enfermos que máquinas. Toda una arquitectura de decisiones cuelga de seis cifras.

Una fórmula con treinta años en plantilla

El SOFA se diseñó en octubre de 1994, durante una reunión de la Sociedad Europea de Medicina Intensiva, celebrada en Versalles (Francia) y presidida por el intensivista belga Jean-Louis Vincent. Querían una fórmula sencilla y transportable, que cualquiera pudiera calcular con un papel al pie de cualquier cama.

Aquel año, la web aún no había llegado a la mayoría de los hogares, los teléfonos apenas cabían en el bolsillo de un abrigo y los primeros stents cardiacos acababan de llegar al mercado. Tres décadas después, el SOFA seguía casi como entonces, pero la medicina, no.

Imagine que Spotify le mandara cada diciembre un wrapped calibrado con la música de 1994. Que su artista del año tendría que ser, a la fuerza, Ace of Base, porque el algoritmo no sabe que existe Rosalía. En 2026, una parte del SOFA evalúa al paciente con criterios pensados para una UCI que ya no existía: terapias nuevas, dispositivos nuevos, pacientes mayores y más complejos. La fórmula no era mala. Era de su época.

… Y entonces llegó SOFA-2

En octubre de 2025, sesenta intensivistas de nueve países publicaron en la revista JAMA una versión renovada de la fórmula. La llamaron SOFA-2. Para ello revisaron los datos anonimizados de 3,3 millones de pacientes y reescribieron la tabla para incluir fármacos y dispositivos de soporte que en 1994 no existían.

Es un avance considerable. Y también, si me permiten, un wrapped que sale cada treinta años. La medicina cambia más deprisa. Lo siguiente –en lo que muchos investigadores trabajan ahora– es la recalibración continua: que la fórmula se afine sola, alimentada por los datos que ya están entrando en el hospital esta misma noche.

Recalibrar y, mejor aún, pedirle a la inteligencia artificial que la escriba

Calibrar una puntuación clínica es como afinar un piano. Las notas son las mismas, pero antes de cada concierto alguien comprueba que un do siga sonando como un do. La medicina, después de la pandemia, descubrió que muchas de sus puntuaciones estaban desafinadas.

La inteligencia artificial ofrece dos caminos. El primero –el famoso, el que sale en los medios– es el de las cajas negras: redes neuronales que aciertan mucho pero no explican por qué. Un médico no puede firmar una decisión que no entiende. Y desde agosto de 2026, el reglamento europeo de IA obliga a que los sistemas sanitarios de alto riesgo sean transparentes.

El segundo camino, mucho menos contado, consiste en pedirle al algoritmo otra cosa: que no devuelva un número, sino la fórmula que lo produce. El resultado no es una máquina misteriosa, sino una ecuación nueva, escrita en el mismo idioma matemático que el SOFA, que un médico puede leer, criticar y firmar antes de usarla con un paciente.

El ‘wrapped’ no es el alta

Volvamos al correo del principio. La idea no es que la UCI nos mande un wrapped al alta –aunque, confesémoslo, sería un detalle–. La idea es que detrás de cada cama de cuidados críticos hay ya una matemática viva, y que esa matemática merece la misma atención que el resto del cuidado: ser revisada, recalibrada y, cuando haga falta, reescrita. Las fórmulas no curan; curan los equipos clínicos. Pero las fórmulas que ellos consultan pueden estar afinadas o desafinadas, y eso, calladamente, también influye en quién sale por la puerta del hospital.

Si alguna vez le dan el alta de una UCI, no espere un wrapped. Sepa, eso sí, que durante esos días alguien sumó seis números cada mañana para tomar decisiones sobre usted; que esos números vienen de una fórmula con varias décadas de historia; y que, en hospitales y universidades, alguien está intentando ahora mismo que esa fórmula sea, simplemente, un poco más justa.

The Conversation

Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation

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Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS

Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS

Jorge Poveda, Cristina González-Fernández, Gustavo González-Calvo, María Molinos-Senante, J. Alfredo Martínez y Raúl Muñoz figuran entre los Highly Ranked Scholars™ de la plataforma internacional por el impacto de su investigación. Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.

La investigación desarrollada en la Universidad de Valladolid alcanza posiciones de referencia internacional en ámbitos tan diversos como el control biológico de plagas, la nutrición, la educación física, el tratamiento de aguas o la microbiología. Así lo reflejan los últimos resultados de ScholarGPS, plataforma internacional de análisis de la actividad científica que sitúa a seis investigadores de la UVa entre los Highly Ranked Scholars™, categoría que identifica al 0,05 % más destacado de la comunidad investigadora mundial.

Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, que analiza el impacto de la actividad investigadora desarrollada durante los últimos cinco años, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.

Entre ellos sobresale Jorge Poveda, que alcanza el primer puesto mundial tanto en control biológico de plagas como en Trichoderma, además de situarse en el quinto puesto en agricultura sostenible, el decimoséptimo en patógeno y el trigésimo quinto en hongo. También obtiene posiciones destacadas Cristina González-Fernández, que ocupa el tercer puesto mundial en ácido graso de cadena corta y el séptimo en ácido graso. Por su parte, Gustavo González-Calvo alcanza el quinto puesto mundial en educación física, mientras que María Molinos-Senante se sitúa en el decimosexto puesto en tratamiento de aguas. En el ámbito de la salud y la nutrición, J. Alfredo Martínez aparece en el puesto 60 mundial en obesidad y en el 80 en nutrición. Completa el grupo Raúl Muñoz, que ocupa el puesto 112 mundial en bacteria.

Investigación UVa con impacto internacional

Además de las posiciones alcanzadas en especialidades concretas, los resultados de ScholarGPS permiten observar el impacto de la investigación de la UVa desde una perspectiva más amplia. En el análisis de los últimos cinco años, Jorge Poveda se sitúa en el puesto 2.779 del ranking general mundial, además de alcanzar el puesto 148 en el campo de Ciencias de la Vida y el 34 en la disciplina de Biología y Ciencias Biológicas. En esta clasificación por grandes campos científicos también destaca J. Alfredo Martínez, que ocupa el puesto 97 mundial en el campo Allied Health.

Estos resultados ponen de manifiesto la diversidad de áreas en las que la Universidad de Valladolid desarrolla investigación con impacto internacional y la contribución de sus investigadores a ámbitos científicos que abarcan desde las ciencias de la vida y la salud hasta la educación y la ingeniería ambiental.

Un análisis basado en producción científica, citas e impacto

ScholarGPS es una plataforma internacional que analiza la producción científica de universidades, centros de investigación y personal académico. Para establecer sus clasificaciones combina indicadores relacionados con las publicaciones científicas, las citas recibidas y el impacto de la investigación. La plataforma ofrece diferentes perspectivas temporales (Lifetime, Lifetime active y Prior 5 Years) y organiza la actividad científica en 14 grandes campos, 177 disciplinas y más de 350.000 especialidades.

En el caso de la Universidad de Valladolid, ScholarGPS registra más de 33.800 publicaciones científicas y más de 570.000 citas a lo largo de su trayectoria investigadora, con más de 6.700 investigadores vinculados a la institución. Si se acota el análisis a los últimos cinco años, la plataforma contabiliza cerca de 7.900 publicaciones y más de 61.000 citas.

Los resultados de ScholarGPS ofrecen así una fotografía complementaria del posicionamiento internacional de la investigación de la Universidad de Valladolid, poniendo el foco no solo en el volumen de producción científica, sino también en el impacto que esta alcanza dentro de sus respectivas áreas de conocimiento.

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UVadivulga colabora con el MUVa para acercar a Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid

UVadivulga colabora con el MUVa para acercar a Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid

La exposición ‘Aprender anatomía hace un siglo. Una historia contada con piezas del Museo Anatómico del MUVa’ podrá visitarse en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya de Segovia desde el 10 de septiembre y hasta el 8 de noviembre, tras su paso por Valladolid y como inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid. La muestra reúne más de un centenar de piezas, entre modelos anatómicos, libros, fotografías, material docente, instrumental quirúrgico y piezas naturales, que permiten descubrir cómo se enseñaba Anatomía y cómo se formaban los futuros médicos en la UVa durante el primer cuarto del siglo XX. La iniciativa, organizada por el Museo Anatómico de la UVa (MUVa), cuenta con la colaboración, entre otros, de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid.

Comisariada por los profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid Marita Hernández Garrido, Juan Francisco Pastor Vázquez y Rebeca Pérez Fernández, la muestra propone un recorrido por la enseñanza de la Anatomía en Valladolid durante el primer cuarto del siglo XX, una etapa de especial relevancia para la Medicina de la Universidad de Valladolid. A través de las piezas conservadas por el Museo Anatómico de la UVa, el visitante puede conocer los espacios en los que se desarrollaba la enseñanza, a algunos de sus protagonistas y los recursos empleados para estudiar el cuerpo humano.

Con más de un centenar de piezas de muy diversa naturaleza, la muestra recupera y pone en valor una parte del patrimonio científico y docente de la Universidad de Valladolid y lo convierte en una herramienta para acercar al público la historia de la ciencia y de la Medicina. La llegada de la muestra a Segovia supone además el inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid, con el objetivo de trasladar este patrimonio a nuevos espacios y públicos y favorecer el conocimiento de la historia de la institución y de sus enseñanzas. En este contexto se enmarca la colaboración de UVadivulga, que contribuye a la difusión de la exposición dentro de su labor de acercar a la sociedad el conocimiento científico, tecnológico y humanístico, así como el patrimonio científico de la Universidad de Valladolid.

La exposición se complementará en Segovia con una programación de actividades vinculadas a la temática de la muestra, dirigida tanto al público general como a la comunidad universitaria. Estas propuestas buscan ampliar la experiencia divulgativa de la exposición, generar nuevos espacios de encuentro en torno a la ciencia y la historia de la Medicina y reforzar la presencia de la Universidad de Valladolid en Segovia, favoreciendo la conexión y el intercambio entre la institución y la ciudad.

‘¿Dónde?’, ‘¿Con quién?’ y ‘¿Cómo?’

La propuesta se articula en torno a estas tres preguntas que sirven para organizar el recorrido y contextualizar las piezas expuestas. La tradición de los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid se remonta a principios del siglo XV. A lo largo de los siglos, las enseñanzas fueron pasando por diferentes espacios de la ciudad hasta que, a finales del siglo XIX, abandonaron el Hospital de la Resurrección para establecerse en el entorno del Prado de la Magdalena. Este recorrido permite situar los estudios anatómicos dentro de la larga tradición de la enseñanza médica de la Universidad de Valladolid.

Durante el periodo al que se dedica la muestra, los estudios de Anatomía de Valladolid se encontraban al nivel de algunas de las instituciones europeas más avanzadas en esta disciplina. Esta etapa estuvo vinculada tanto a la labor de sus profesores como a la formación de estudiantes destacados. El recorrido recupera así el contexto académico y científico en el que se desarrollaba la enseñanza anatómica en la Universidad de Valladolid.

La tercera parte del recorrido se centra en los métodos y materiales utilizados para aprender Anatomía. La disección constituía una herramienta fundamental para conocer el cuerpo humano, pero la escasez de cadáveres y las dificultades existentes para su conservación hicieron que los modelos anatómicos adquirieran un papel esencial en la enseñanza. Elaborados en materiales como cera, escayola o papel maché, estos modelos permitían a los estudiantes observar con detalle diferentes estructuras anatómicas y comprender la complejidad del cuerpo humano como complemento fundamental a la disección.

Las piezas expuestas muestran también la dimensión artística de estos recursos didácticos. Artesanos y especialistas de la época elaboraron modelos anatómicos de gran precisión que se convirtieron en herramientas imprescindibles para la formación médica. Junto a ellos, el visitante podrá contemplar instrumentos vinculados a la enseñanza de la Anatomía y otros materiales docentes, como una pizarra con dibujos anatómicos o diapositivas de cristal, que permiten recrear el ambiente de una clase de Medicina de principios del siglo XX.

El recorrido se completa con contenidos dedicados a la conservación de piezas naturales y a otras áreas de estudio anatómico, como la Anatomía del Desarrollo, Patológica, Microscópica, Radiológica y Comparada. En este último ámbito, los esqueletos de diferentes animales permiten observar semejanzas y diferencias con el cuerpo humano y aproximarse al papel de la comparación entre especies en el conocimiento anatómico.