La Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) de la Universidad de Valladolid | UVadivulga es la estructura universitaria destinada a comunicar los resultados de la actividad investigadora; divulgar el conocimiento científico y técnico a la sociedad en su conjunto; fomentar vocaciones en el ámbito de las STEAM entre el estudiantado no universitario; y asesorar y formar al personal investigador para la mejora de habilidades divulgativas y comunicativas.
El servicio, creado en diciembre de 2015, depende del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Valladolid. La UCC+I está acreditada por el Ministerio de Ciencia e Innovación – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, por lo que forma parte de la RedUCC+I. Pertenece a la red autonómica de Unidades de Cultura Científica y de la Innovación de las universidades públicas de Castilla y León y a RedDivulga, Grupo de Divulgación y Cultura Científica de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas.
La asociación INICIACTIVA, en colaboración con UVadivulga y EsDUVa, retoma su ‘Vermú por la Ciencia’ con una primera charla sobre el Sahel
La primera sesión de esta nueva edición tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik de Valladolid.La charla ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’ analizará las claves de la pérdida de influencia francesa en la región y su nuevo escenario geopolítico.La iniciativa propone un encuentro mensual entre la comunidad investigadora y la ciudadanía, con una charla divulgativa seguida de un coloquio abierto al público.
La asociación INICIACTIVA (Investigación Activa de la Universidad de Valladolid), en colaboración con la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid (UVadivulga) y la Escuela de Doctorado (EsDUVa), organiza una nueva edición de ‘Vermú por la Ciencia’, una iniciativa de divulgación que busca acercar la investigación universitaria a la ciudadanía en un formato ameno y participativo. La primera sesión, titulada ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’, tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik (C/ Gondomar, 20) de Valladolid.
Por tercer curso consecutivo, ‘Vermú por la Ciencia’ propone convertir la hora del aperitivo en un espacio de encuentro entre la comunidad investigadora y la ciudadanía. La iniciativa celebrará una charla divulgativa el último sábado de cada mes a las 12:30 horas, seguida de un turno de preguntas y debate abierto con las personas asistentes. El objetivo del proyecto es acercar la ciencia, la investigación y el conocimiento a la sociedad y visibilizar el trabajo que desarrolla el personal investigador de la UVa, especialmente de su personal investigador joven. Gran parte de los avances y resultados obtenidos en el ámbito científico se difunden habitualmente a través de publicaciones académicas y foros especializados, por lo que esta iniciativa pretende generar un espacio más próximo y accesible para compartir ese conocimiento con la ciudadanía.
Esta primera charla correrá a cargo del doctorando del Programa de Doctorado Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid, Youssoupha Demba, quien abordará las claves de la pérdida de influencia francesa en el Sahel. Desde las independencias y durante décadas, Francia fue la potencia que mantuvo mayores vínculos con sus antiguas colonias del Sahel, sustentados en acuerdos de carácter militar, político y financiero. Sin embargo, en los últimos años este escenario ha experimentado una profunda transformación, especialmente tras el fracaso de la intervención militar francesa en la lucha contra el terrorismo. Este proceso ha coincidido con sucesivos golpes de Estado, el auge del sentimiento antifrancés, la ruptura de relaciones diplomáticas y militares y la creciente presencia de otras potencias en la región. La charla analizará los principales factores que explican esta pérdida de influencia y cómo se ha llegado hasta el actual escenario geopolítico del Sahel.
Sobre INICIACTIVA
La asociación INICIACTIVA nació en febrero de 2019 con el objetivo de aglutinar al personal investigador que desarrolla su actividad en la UVa y contribuir a la defensa de los intereses de los jóvenes investigadores. Cuenta actualmente con alrededor de 90 investigadores e investigadoras predoctorales.
Entre sus principales objetivos se encuentran defender los derechos del personal investigador joven de la Universidad de Valladolid, fomentar la investigación, la ciencia y la innovación universitarias, generar espacios de encuentro entre investigadores, impulsar actividades de carácter divulgativo y cultural y establecer cauces de comunicación entre la comunidad investigadora y las instituciones públicas.
ElInstituto de Procesos SosteniblesdelaUVaasume la dirección técnica del proyecto europeo UNCOVER para transformar emisiones deCO2en bioplásticos y proteínas
Los investigadores Dr. Raúl Muñoz y Dra. Raquel Lebrero, miembros de la Unidad de Investigación ENVIROENG del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid (ISP-UVa), liderarán la coordinación técnica del proyecto europeo UNCOVER para validar e impulsar la implantación en el mercado de seis tecnologías punteras capaces de capturar y convertir emisiones industriales reales de CO₂en productos sostenibles como bioplásticos biodegradables, proteínas microbianas o combustibles. La relevancia de esta iniciativa radica en su capacidad para sustituir materias primas fósiles en la industria y reforzar la independencia energética europea, transformando un gas contaminante en recursos de alto valor añadido para sectores estratégicos como la química, la alimentación y la construcción.
Raúl Muñoz y Raquel Lebrero, investigadores del Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa – Gabinete de Comunicación UVa
Durante los próximos cuatro años, UNCOVER tratará de validar seis tecnologías punteras de conversión de CO₂ (una de las cuales se complementa con una tecnología secundaria), dando como resultado siete vías demostradas de captura y utilización de carbono (CCU). Las tecnologías se aplicarán directamente a emisiones reales de CO₂ procedentes del proceso de mejora del biogás en una planta de gestión de residuos, de la caldera de biomasa de una planta de fabricación de madera y del horno de clinker de una cementera. Los productos obtenidos se destinarán a aplicaciones finales como envoltorios alimentarios, láminas, adhesivos, combustible marítimo y formulaciones de cemento.
El proyecto está coordinado por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), con el ISP-UVa como coordinador técnico. En este marco, los investigadores Raúl Muñoz y Raquel Lebrero lideran el Paquete de Trabajo 2, que define las necesidades técnicas y logísticas en los emplazamientos de demostración y las bases de modelización para una futura ampliación de la tecnología. Además, el ISP-UVa desempeña un papel clave en la demostración de dos tecnologías de bioconversión autotrófica de CO₂ que producen plásticos de origen biológico y proteínas microbianas.
El consorcio reúne a 19 socios de ocho países europeos, entre los que se encuentran empresas e instituciones como Holcim Polska, Urbaser, Sonae Arauco, Holcim Innovation Center, Allmicroalgae Natural Products, GreenCoLab, Energo, Ercros, Syspro Automation, Biotrend, Chimar, Viscofan, Universidad de Zaragoza, Universidad Tecnológica de Silesia, Imperial College, Steinbeis Innovation gGmbH y CO2 Value Europe. Esta iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio para ampliar estas tecnologías a escala continental, lo que podría contribuir a reducir la dependencia energética de la UE, actualmente cercana al 60 %, en hasta 10 puntos porcentuales para el año 2050.
Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos
Investigadores de la Universidad de Valladolid, pertenecientes al departamento de Ciencias Agroforestales y al Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFOR) de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia (ETSIIAA), han demostrado el potencial de las comunidades de nematodos del suelo para medir la recuperación de ecosistemas degradados en un estudio publicado en la revista internacional Applied Soil Ecology. La investigación, que combina el análisis de estos gusanos microscópicos con técnicas avanzadas de ADN ambiental en una mina de carbón restaurada de Guardo (Palencia), permitirá diseñar estrategias de restauración ambiental más efectivas e innovadoras, optimizando el uso de matorrales autóctonos para acelerar la regeneración biológica, la fertilidad y la salud funcional del subsuelo en zonas mineras clausuradas de todo el mundo.
Los nematodos, también llamados gusanos cilíndricos, son unos animales diminutos (en su mayoría menores a 1 milímetro de longitud) que habitan en el suelo, en los mares, océanos y ríos e incluso en plantas y animales como parásitos. Un equipo de profesores e investigadores del departamento de Ciencias Agroforestales y del instituto de investigación iuFOR ha publicado recientemente una investigación en la que analizan las comunidades de estos nematodos del suelo de una mina de carbón restaurada en Guardo (Palencia) y en el bosque de robles aledaño con el objetivo de conocer el grado de recuperación del ecosistema y determinar qué estrategias de manejo favorecen el desarrollo de un suelo más complejo y funcional.
Imagen de un nematodo bajo la lupa binocular – Gabinete de Comunicación UVa
Los resultados, publicados recientemente en la revista internacional Applied Soil Ecology, muestran que la presencia de matorral en el suelo de la mina desempeña un papel especialmente relevante en la recuperación de estas comunidades, mientras que el efecto del pastoreo es comparativamente menor. Los investigadores llegan a esta conclusión tras analizar 50 muestras de suelo y los nematodos presentes en cada una de ellas. “Estos animales son muy sensibles a los cambios ambientales y, por ello, estudiar sus comunidades ayuda a conocer cómo está evolucionando el suelo en la mina. Descubrir qué especies y familias de nematodos colonizan el entorno da pistas sobre la calidad y salud de esos suelos. Son verdaderos bioindicadores”, explica Mercedes Fernández, profesora de Zoología en la ETSIIAA.
De las 50 muestras de suelo analizadas, 40 proceden de la mina restaurada y 10 del bosque aledaño. “La zona de la mina cuenta con diferentes tratamientos que simulan diferentes estrategias de manejo, con presencia o exclusión de ganado y matorral y de cada zona se han extraído muestras. Esto ha permitido discernir qué manejo puede ser más favorable para recuperar el suelo de acuerdo con la información que nos aportan los nematodos”, añade Juan García-Duro, investigador María Zambrano en el área de Ecología de la UVa.
Mina restaurada en Guardo, hoy colonizada por pastizal, retamas y piornos – Gabinete de Comunicación UVa
Los valores de diversidad de nematodos son máximos en el bosque, seguidos de los de las zonas de mina restaurada donde prolifera el matorral leñoso. Estos matorrales, principalmente leguminosas como escobas y piornos, parecen favorecer el desarrollo de la comunidad de nematodos y la complejidad de las redes tróficas que establecen. La mayor diversidad registrada en el bosque indica que este ecosistema presenta comunidades de nematodos más complejas y maduras que las de la mina restaurada, aunque la presencia de matorral acerca a estas últimas a las características del suelo forestal. “Esto apoya resultados de trabajos previos en la misma zona, donde encontramos que el matorral tiene un efecto protector también sobre los robles jóvenes que empiezan a colonizar la mina restaurada”, añade Carolina Martínez-Ruiz, catedrática de Ecología de la UVa, que ha estudiado la evolución de estas minas desde su restauración a principios de los años 2000.
La investigación realizada aplica una perspectiva innovadora basada en el análisis del ADN ambiental para el estudio de esta fauna tan poco conocida como útil para el ser humano. “En este trabajo aplicamos herramientas de secuenciación masiva de ADN, utilizando para ello el ADN que extraemos directamente de las muestras de suelo. Este enfoque nos permite identificar los nematodos presentes en cada muestra basándonos en información genética. Una vez sabemos qué especies habitan cada tipo de suelo, procedemos al análisis de datos para caracterizar la comunidad de la mina restaurada y en el bosque. El análisis nos ha permitido identificar 49 familias y 98 géneros de nematodos en las muestras estudiadas”, explica Jordán Muñoz, profesor del área de Zoología.
Este estudio, realizado dentro del proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación, RESTORMINE, supone un primer paso en la caracterización de la calidad del suelo de la mina restaurada empleando estos animales microscópicos. Los autores del trabajo nos recuerdan que alrededor del 25% de las especies de seres vivos descritas en el planeta Tierra habitan en el suelo y la hojarasca, por lo que conocer y preservar esta diversidad poco conocida pero muy valiosa, debe ser una prioridad.
Referencia
Muñoz-Adalia, E. J., García-Duro, J., Martínez-Ruiz, C., & Fernández-Fernández, M. M. (2026). Nematode communities reveal the effect of vegetation cover and grazing on restored coal-mine soils. Applied Soil Ecology, 226, Artículo 107338. https://doi.org/10.1016/j.apsoil.2026.107338
Imagine que sale del hospital tras dos semanas en cuidados intensivos, abre el móvil y comprueba que le ha llegado un correo electrónico con un asunto que le suena: “Tu wrapped [es decir, el resumen anual de lo escuchado] 2026 está listo”. No es de Spotify: lo envía la UCI. Le dice que pasó 142 horas conectado al respirador, que su pulsioxímetro registró 3,1 millones de latidos, que su artista del año fue la noradrenalina y que su puntuación SOFA tocó techo el martes a las 4:18 de la madrugada con un 12. Abajo, en negrita: “La probabilidad que su equipo médico calculó de que no llegara a este correo: 47 %”.
Es una idea absurda, pero el hospital tenía cada uno de esos datos. Lo único que faltaba era la infografía.
Lo que sigue no es una broma. Una UCI moderna recoge de cada paciente, cada hora, más información de la que Spotify guarda de su música en un año. Electrocardiograma registrado cada milisegundo, presión arterial latido a latido, oxígeno, lactato, plaquetas… El problema no es la falta de datos: es el exceso, cómo extraer de esa avalancha una sola decisión a tiempo. Decisión que, muchas veces, es de vida o muerte.
El ‘wrapped’ que ya existe
La medicina lleva décadas resolviendo ese problema con una herramienta humilde: la puntuación clínica. Es, literalmente, un wrapped: un puñado de números que resumen el estado del paciente en una sola cifra. La más famosa en cuidados críticos se llama SOFA y comparte espíritu con el resumen anual de Spotify: medir seis funciones del cuerpo –respiración, latido, filtración, metabolismo, coagulación y conciencia–, puntuar cada una de 0 a 4 y sumarlas. Un SOFA de 0 es un paciente que respira tranquilo en su cuarto. Un SOFA de 24, alguien que se está muriendo. Cada dos puntos de aumento durante una sepsis multiplican el riesgo de morir.
Ese número viaja por las pantallas de la guardia, se lee en los pases de visita, decide quién entra antes en un ensayo clínico y, durante la primera ola de covid-19, condicionó quién accedía primero a un respirador cuando había más enfermos que máquinas. Toda una arquitectura de decisiones cuelga de seis cifras.
Una fórmula con treinta años en plantilla
El SOFA se diseñó en octubre de 1994, durante una reunión de la Sociedad Europea de Medicina Intensiva, celebrada en Versalles (Francia) y presidida por el intensivista belga Jean-Louis Vincent. Querían una fórmula sencilla y transportable, que cualquiera pudiera calcular con un papel al pie de cualquier cama.
Aquel año, la web aún no había llegado a la mayoría de los hogares, los teléfonos apenas cabían en el bolsillo de un abrigo y los primeros stents cardiacos acababan de llegar al mercado. Tres décadas después, el SOFA seguía casi como entonces, pero la medicina, no.
Imagine que Spotify le mandara cada diciembre un wrapped calibrado con la música de 1994. Que su artista del año tendría que ser, a la fuerza, Ace of Base, porque el algoritmo no sabe que existe Rosalía. En 2026, una parte del SOFA evalúa al paciente con criterios pensados para una UCI que ya no existía: terapias nuevas, dispositivos nuevos, pacientes mayores y más complejos. La fórmula no era mala. Era de su época.
… Y entonces llegó SOFA-2
En octubre de 2025, sesenta intensivistas de nueve países publicaron en la revista JAMA una versión renovada de la fórmula. La llamaron SOFA-2. Para ello revisaron los datos anonimizados de 3,3 millones de pacientes y reescribieron la tabla para incluir fármacos y dispositivos de soporte que en 1994 no existían.
Es un avance considerable. Y también, si me permiten, un wrapped que sale cada treinta años. La medicina cambia más deprisa. Lo siguiente –en lo que muchos investigadores trabajan ahora– es la recalibración continua: que la fórmula se afine sola, alimentada por los datos que ya están entrando en el hospital esta misma noche.
Recalibrar y, mejor aún, pedirle a la inteligencia artificial que la escriba
Calibrar una puntuación clínica es como afinar un piano. Las notas son las mismas, pero antes de cada concierto alguien comprueba que un do siga sonando como un do. La medicina, después de la pandemia, descubrió que muchas de sus puntuaciones estaban desafinadas.
La inteligencia artificial ofrece dos caminos. El primero –el famoso, el que sale en los medios– es el de las cajas negras: redes neuronales que aciertan mucho pero no explican por qué. Un médico no puede firmar una decisión que no entiende. Y desde agosto de 2026, el reglamento europeo de IA obliga a que los sistemas sanitarios de alto riesgo sean transparentes.
El segundo camino, mucho menos contado, consiste en pedirle al algoritmo otra cosa: que no devuelva un número, sino la fórmula que lo produce. El resultado no es una máquina misteriosa, sino una ecuación nueva, escrita en el mismo idioma matemático que el SOFA, que un médico puede leer, criticar y firmar antes de usarla con un paciente.
El ‘wrapped’ no es el alta
Volvamos al correo del principio. La idea no es que la UCI nos mande un wrapped al alta –aunque, confesémoslo, sería un detalle–. La idea es que detrás de cada cama de cuidados críticos hay ya una matemática viva, y que esa matemática merece la misma atención que el resto del cuidado: ser revisada, recalibrada y, cuando haga falta, reescrita. Las fórmulas no curan; curan los equipos clínicos. Pero las fórmulas que ellos consultan pueden estar afinadas o desafinadas, y eso, calladamente, también influye en quién sale por la puerta del hospital.
Si alguna vez le dan el alta de una UCI, no espere un wrapped. Sepa, eso sí, que durante esos días alguien sumó seis números cada mañana para tomar decisiones sobre usted; que esos números vienen de una fórmula con varias décadas de historia; y que, en hospitales y universidades, alguien está intentando ahora mismo que esa fórmula sea, simplemente, un poco más justa.
Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation
Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS
Jorge Poveda, Cristina González-Fernández, Gustavo González-Calvo, María Molinos-Senante, J. Alfredo Martínez y Raúl Muñoz figuran entre los Highly Ranked Scholars™ de la plataforma internacional por el impacto de su investigación. Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.
La investigación desarrollada en la Universidad de Valladolid alcanza posiciones de referencia internacional en ámbitos tan diversos como el control biológico de plagas, la nutrición, la educación física, el tratamiento de aguas o la microbiología. Así lo reflejan los últimos resultados de ScholarGPS, plataforma internacional de análisis de la actividad científica que sitúa a seis investigadores de la UVa entre los Highly Ranked Scholars™, categoría que identifica al 0,05 % más destacado de la comunidad investigadora mundial.
Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, que analiza el impacto de la actividad investigadora desarrollada durante los últimos cinco años, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.
Entre ellos sobresale Jorge Poveda, que alcanza el primer puesto mundial tanto en control biológico de plagas como en Trichoderma, además de situarse en el quinto puesto en agricultura sostenible, el decimoséptimo en patógeno y el trigésimo quinto en hongo. También obtiene posiciones destacadas Cristina González-Fernández, que ocupa el tercer puesto mundial en ácido graso de cadena corta y el séptimo en ácido graso. Por su parte, Gustavo González-Calvo alcanza el quinto puesto mundial en educación física, mientras que María Molinos-Senante se sitúa en el decimosexto puesto en tratamiento de aguas. En el ámbito de la salud y la nutrición, J. Alfredo Martínez aparece en el puesto 60 mundial en obesidad y en el 80 en nutrición. Completa el grupo Raúl Muñoz, que ocupa el puesto 112 mundial en bacteria.
Investigación UVa con impacto internacional
Además de las posiciones alcanzadas en especialidades concretas, los resultados de ScholarGPS permiten observar el impacto de la investigación de la UVa desde una perspectiva más amplia. En el análisis de los últimos cinco años, Jorge Poveda se sitúa en el puesto 2.779 del ranking general mundial, además de alcanzar el puesto 148 en el campo de Ciencias de la Vida y el 34 en la disciplina de Biología y Ciencias Biológicas. En esta clasificación por grandes campos científicos también destaca J. Alfredo Martínez, que ocupa el puesto 97 mundial en el campo Allied Health.
Estos resultados ponen de manifiesto la diversidad de áreas en las que la Universidad de Valladolid desarrolla investigación con impacto internacional y la contribución de sus investigadores a ámbitos científicos que abarcan desde las ciencias de la vida y la salud hasta la educación y la ingeniería ambiental.
Un análisis basado en producción científica, citas e impacto
ScholarGPS es una plataforma internacional que analiza la producción científica de universidades, centros de investigación y personal académico. Para establecer sus clasificaciones combina indicadores relacionados con las publicaciones científicas, las citas recibidas y el impacto de la investigación. La plataforma ofrece diferentes perspectivas temporales (Lifetime, Lifetime active y Prior 5 Years) y organiza la actividad científica en 14 grandes campos, 177 disciplinas y más de 350.000 especialidades.
En el caso de la Universidad de Valladolid, ScholarGPS registra más de 33.800 publicaciones científicas y más de 570.000 citas a lo largo de su trayectoria investigadora, con más de 6.700 investigadores vinculados a la institución. Si se acota el análisis a los últimos cinco años, la plataforma contabiliza cerca de 7.900 publicaciones y más de 61.000 citas.
Los resultados de ScholarGPS ofrecen así una fotografía complementaria del posicionamiento internacional de la investigación de la Universidad de Valladolid, poniendo el foco no solo en el volumen de producción científica, sino también en el impacto que esta alcanza dentro de sus respectivas áreas de conocimiento.
UVadivulgacolabora con elMUVaparaacercara Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid
La exposición ‘Aprender anatomía hace un siglo. Una historia contada con piezas del Museo Anatómico del MUVa’ podrá visitarse en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya de Segovia desde el 10 de septiembre y hasta el 8 de noviembre, tras su paso por Valladolid y como inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid. La muestra reúne más de un centenar de piezas, entre modelos anatómicos, libros, fotografías, material docente, instrumental quirúrgico y piezas naturales, que permiten descubrir cómo se enseñaba Anatomía y cómo se formaban los futuros médicos en la UVa durante el primer cuarto del siglo XX. La iniciativa, organizada por el Museo Anatómico de la UVa (MUVa), cuenta con la colaboración, entre otros, de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid.
Comisariada por los profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid Marita Hernández Garrido, Juan Francisco Pastor Vázquez y Rebeca Pérez Fernández, la muestra propone un recorrido por la enseñanza de la Anatomía en Valladolid durante el primer cuarto del siglo XX, una etapa de especial relevancia para la Medicina de la Universidad de Valladolid. A través de las piezas conservadas por el Museo Anatómico de la UVa, el visitante puede conocer los espacios en los que se desarrollaba la enseñanza, a algunos de sus protagonistas y los recursos empleados para estudiar el cuerpo humano.
Con más de un centenar de piezas de muy diversa naturaleza, la muestra recupera y pone en valor una parte del patrimonio científico y docente de la Universidad de Valladolid y lo convierte en una herramienta para acercar al público la historia de la ciencia y de la Medicina. La llegada de la muestra a Segovia supone además el inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid, con el objetivo de trasladar este patrimonio a nuevos espacios y públicos y favorecer el conocimiento de la historia de la institución y de sus enseñanzas. En este contexto se enmarca la colaboración de UVadivulga, que contribuye a la difusión de la exposición dentro de su labor de acercar a la sociedad el conocimiento científico, tecnológico y humanístico, así como el patrimonio científico de la Universidad de Valladolid.
La exposición se complementará en Segovia con una programación de actividades vinculadas a la temática de la muestra, dirigida tanto al público general como a la comunidad universitaria. Estas propuestas buscan ampliar la experiencia divulgativa de la exposición, generar nuevos espacios de encuentro en torno a la ciencia y la historia de la Medicina y reforzar la presencia de la Universidad de Valladolid en Segovia, favoreciendo la conexión y el intercambio entre la institución y la ciudad.
‘¿Dónde?’, ‘¿Con quién?’ y ‘¿Cómo?’
La propuesta se articula en torno a estas tres preguntas que sirven para organizar el recorrido y contextualizar las piezas expuestas. La tradición de los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid se remonta a principios del siglo XV. A lo largo de los siglos, las enseñanzas fueron pasando por diferentes espacios de la ciudad hasta que, a finales del siglo XIX, abandonaron el Hospital de la Resurrección para establecerse en el entorno del Prado de la Magdalena. Este recorrido permite situar los estudios anatómicos dentro de la larga tradición de la enseñanza médica de la Universidad de Valladolid.
Durante el periodo al que se dedica la muestra, los estudios de Anatomía de Valladolid se encontraban al nivel de algunas de las instituciones europeas más avanzadas en esta disciplina. Esta etapa estuvo vinculada tanto a la labor de sus profesores como a la formación de estudiantes destacados. El recorrido recupera así el contexto académico y científico en el que se desarrollaba la enseñanza anatómica en la Universidad de Valladolid.
La tercera parte del recorrido se centra en los métodos y materiales utilizados para aprender Anatomía. La disección constituía una herramienta fundamental para conocer el cuerpo humano, pero la escasez de cadáveres y las dificultades existentes para su conservación hicieron que los modelos anatómicos adquirieran un papel esencial en la enseñanza. Elaborados en materiales como cera, escayola o papel maché, estos modelos permitían a los estudiantes observar con detalle diferentes estructuras anatómicas y comprender la complejidad del cuerpo humano como complemento fundamental a la disección.
Las piezas expuestas muestran también la dimensión artística de estos recursos didácticos. Artesanos y especialistas de la época elaboraron modelos anatómicos de gran precisión que se convirtieron en herramientas imprescindibles para la formación médica. Junto a ellos, el visitante podrá contemplar instrumentos vinculados a la enseñanza de la Anatomía y otros materiales docentes, como una pizarra con dibujos anatómicos o diapositivas de cristal, que permiten recrear el ambiente de una clase de Medicina de principios del siglo XX.
El recorrido se completa con contenidos dedicados a la conservación de piezas naturales y a otras áreas de estudio anatómico, como la Anatomía del Desarrollo, Patológica, Microscópica, Radiológica y Comparada. En este último ámbito, los esqueletos de diferentes animales permiten observar semejanzas y diferencias con el cuerpo humano y aproximarse al papel de la comparación entre especies en el conocimiento anatómico.
Científicosde la UVa demuestran el papel del CO₂en la mejora de las propiedades mecánicas de los polímeros nanocelulares
Un estudio internacional liderado por el Laboratorio CellMat de la Universidad de Valladolid, y en el que participan Félix Lizalde-Arroyo, Alberto Tena y Judith Martín-de León, publicado en la revista científica Advanced Materials, cuestiona la explicación tradicional sobre el comportamiento de estos materiales y abre nuevas posibilidades para desarrollar polímeros más dúctiles y resistentes a los impactos, con potencial aplicación en sectores como la automoción y la aeronáutica.
El doctorando Félix Lizalde junto a sus tres codirectores de tesis. Gabinete de Comunicación UVa.
La investigación, publicada recientemente en la revista científica Advanced Materials, representa un cambio de paradigma en la ciencia de los materiales. El trabajo revela que el proceso de saturación con dióxido de carbono (CO2), paso clave para crear estas espumas, modifica de forma duradera el estado termodinámico de la matriz del polímero. En otras palabras: el polímero investigado, la polieterimida (PEI), cambia su comportamiento, independientemente de los poros, cuando se somete a saturación con CO₂ bajo determinadas condiciones de presión y temperatura.
Durante décadas, la ciencia de los materiales ha sostenido que las propiedades mecánicas de las espumas nanocelulares dependían principalmente de los millones de poros microscópicos que albergan en su interior. Sin embargo, una investigación del laboratorio CellMat de la Universidad de Valladolid, en colaboración con el grupo SMAP, dirigido por el investigador de la UVa Alberto Tena, y con investigadores de las universidades de Helsinki y Eindhoven, aporta evidencias que cuestionan esta explicación al demostrar que el gas utilizado para fabricar esas burbujas, CO₂, modifica de forma duradera el comportamiento mecánico del material, incluso después de que el gas haya desaparecido completamente y en ausencia de poros.
“Toda la literatura científica, hasta ahora, sostenía que cuando el tamaño de las burbujas que hay en la espuma baja a la escala nanométrica, las propiedades mecánicas del material cambian. Lo único que se tenía en cuenta para las propiedades finales mecánicas eran los poros. Sin embargo, nuestro estudio desmiente eso, demostrando que no solo los nanoporos tienen importancia, sino que el estado del polímero es muy importante. Y que ese estado del polímero lo estamos cambiando cuando hacemos el proceso para generar la espuma», contextualiza Judith Martín de León, investigadora de la UVa y coautora del estudio.
Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador se propuso aislar el efecto del gas, ya que, como explica Félix Lizalde, primer autor del artículo, “hasta ahora, nadie se había parado a estudiar el efecto del gas durante el proceso de fabricación porque pasaba desapercibido y se camuflaba con el resto de las propiedades de la espuma. Ahí nosotros nos dimos cuenta de que el proceso también influye y tiene un papel muy importante”.
El experimento planteado por el equipo investigador en el marco de la tesis doctoral de Lizalde consistió en someter muestras de polieterimida sólida a diferentes cantidades de CO2, pero sin realizar posteriormente el proceso de espumado que genera los poros. Después dejaron que el gas se eliminara completamente del material y comprobaron que, tras 24 horas a temperatura ambiente, el CO2 había desaparecido, el material no había desarrollado nanoporos y su comportamiento mecánico había cambiado. Estos resultados indican que el CO2 no actúa únicamente como un elemento temporal necesario para fabricar los nanoporos, sino que, durante el proceso, también modifica el estado interno de la matriz polimérica.
Así, la polieterimida saturada con CO2, incluso cuando libera todo el gas, muestra un menor límite elástico y un incremento en la ductilidad, así como una mejor respuesta al impacto. El efecto comienza a hacerse especialmente evidente cuando la cantidad de CO2 absorbida supera aproximadamente el 10 % en peso. En esas condiciones, la tensión necesaria para que el material comience a deformarse disminuye, mientras aumenta su capacidad de deformación antes de la rotura.
“Para que lo entendamos: el polímero sin tratar es frágil. Tú le das un golpe y se rompe en mil pedazos. Mientras que el tratado con CO2 es dúctil, lo que significa que le das un golpe, se deforma absorbiendo el impacto, y no se rompe en mil pedazos», explica Martín de León. Esta capacidad de absorber grandes cantidades de energía antes de la fractura es una característica altamente codiciada por industrias como la automovilística o la aeronáutica para fabricar componentes estructurales y de seguridad.
Tras este hallazgo que supone un cambio de paradigma en la ciencia de los materiales, los investigadores ya exploran cómo afecta este tratamiento basado en gas a otros polímeros amorfos mucho más comunes, como el polimetilmetacrilato (PMMA). “Actualmente estamos buscando confirmar que los resultados obtenidos en esta investigación son extrapolables a otros materiales como el PMMA y, los primeros resultados indican que efectivamente lo son, que esto es algo que no se ha tenido en cuenta hasta ahora y se debería tener en cuenta. Además, es importante considerar que esto no sirve solo para las espumas. Hemos descubierto que con el CO₂ somos capaces de modificar los entresijos o las tripas del polímero”, adelanta Lizalde.
Referencia
Lizalde-Arroyo, F., Van Loock, F., Bernardo, V., Peltola, T., Bes, R., Tena, A., Rodríguez-Pérez, M. Á. y Martín-de León, J. (2026). Beyond Nanoporosity: A CO₂-Conditioned Glassy Matrix Contributes to the Brittle-to-Ductile Transition of Nanocellular Polyetherimide. Advanced Materials, e74680. https://doi.org/10.1002/adma.74680
Melitón Manzanas. Archivo General del Ministerio del Interior (AGMI). Dirección General de la Policía, Expediente Melitón Manzanas González, nº 6098.
Inspector jefe de la Brigada de Investigación Social (BIS) en San Sebastián, Melitón Manzanas (1909-1968) fue un victimario-víctima: un torturador reconocido y la primera víctima mortal premeditada de ETA. Décadas antes de que la organización terrorista lo asesinara en la puerta de su casa en agosto de 1968 estuvo relacionado con agentes y colaboracionistas del Tercer Reich.
Manzanas fue un agente que en su carrera profesional utilizó la tortura en sus interrogatorios, que practicó trato vejatorio a sus detenidos y que empleó métodos violentos para obtener confesiones.
En 1939 entró en el Cuerpo de Investigación y Vigilancia (CIV) –que desde 1941 pasó a llamarse Cuerpo General de Policía (CGP)–. A partir de entonces, su trabajo se concentró en vigilar la frontera en Irún, evitar el contrabando, obstaculizar y perseguir al maquis comunista y frenar cualquier tipo de actividad de oposición a la dictadura.
En los años finales de su vida encabezó una importante campaña de detenciones y represión contra miembros de Comisiones Obreras, Euzko Gaztedi –las juventudes del PNV– y ETA, la organización terrorista. Esta última lo asesinó el 2 de agosto de 1968.
La semilla del monstruo
Para justificar su asesinato, las entonces cabeceras del nacionalismo vasco radical, entre ellas Gudari y Zutik, recogieron testimonios sobre sus acciones vejatorias, incidiendo en su perversión, sentimiento antinacionalista vasco y vínculos con la Alemania nazi. De ese modo, su leyenda negra aumentó.
Durante el proceso de Burgos de 1970, donde se juzgó a los responsables de su muerte, la abogada Gisèle Halimi trabajó en dar a conocer el juicio en la esfera pública y editó un libro titulado Le Procès de Burgos (1971), con prefacio de Jean-Paul Sartre. Asesorados por el miembro de ETA José Antonio Etxebarrieta, introdujeron detalles escabrosos al currículum de Manzanas y aseguraron que durante la Segunda Guerra Mundial había colaborado con la Gestapo en “operaciones de caza” a republicanos españoles en el sur de Francia.
De súbito, estas aseveraciones sobre su vinculación con la policía política alemana pasaron al imaginario colectivo, al punto de que diferentes autores las han ido reproduciendo acríticamente sin aportar una sola prueba, equiparándolo incluso a Pedro Urraca Rendueles, apodado “el cazador de rojos”.
Veamos, pues, qué hay detrás de todo ello.
El informador Manzanas
Uno de sus primeros destinos como policía fue la comisaría de Irún, un lugar estratégico durante la guerra mundial. Allí, desde 1939, siendo agente de bajo rango (tercera clase) se dedicó a labores de información en la frontera, controlando la aduana y persiguiendo el contrabando.
En la década de 1940, el agente Juan García Herrero (alias T-12), del Servicio de Inteligencia del Gobierno Republicano en el exilio (SIGR), señaló que colaboraba con la Segunda Bis (la inteligencia militar franquista), informando sobre movimientos de mercancías y personas, incluso facilitando entradas y salidas de individuos.
Entre contrabando y represión
Durante la década de 1940, Manzanas se dedicó, como decíamos, a impedir el estraperlo (de mercancías, propaganda, personas…) que introducían passeurs como Timoteo Plaza y Florentino Goikoetxea, colaboradores a su vez de distintas redes de evasión y organizaciones de información republicanas.
La Segunda Bis conoció estos movimientos, y por eso organizó grupos de colaboradores para tareas de vigilancia en distintos puntos de la frontera hispanofrancesa. Esos grupos estuvieron integrados en gabinetes de información de diferentes comisarías de la zona; entre ellas, Irún, donde precisamente Melitón Manzanas realizó redadas.
Una de ellas se produjo el 19 de abril de 1942, que condujo a la captura del contrabandista Manuel Iturrioz, colaborador de la Red Comète, la organización de evasión franco-belga que evacuó a combatientes aliados perseguidos por los nazis. Según las fuentes consultadas, el policía José Bazán y Manzanas lo interrogaron y torturaron durante tres días.
En julio de ese año ascendió a agente de segunda clase. A partir de entonces, se consolidó su perfil de policía que hacía uso de métodos execrables para obtener información. El SIGR así lo reflejó en un dosier de abril de 1946: Manzanas era “uno de los funcionarios que más se han destacado por su crueldad y persecuciones. Es hoy el hombre de confianza de Julio Ortega Tercero y el jefe visible del Segundo Bis”.
Ese perfil coincidió con las valoraciones que de él hizo el Servicio Vasco de Información (SVI), la organización de espionaje del Gobierno vasco en el exilio. Gracias a la desclasificación de documentos que, periódicamente, realiza el Departamento de Estado en los Archivos Nacionales de Estados Unidos (NARA) se han obtenido informes que vinculan a Manzanas con la Gestapo y miembros del Tercer Reich.
Se trata de una serie de dosieres que realizó el SVI para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la agencia de inteligencia estadounidense previa a la CIA, en el marco de Safehaven (1944-1948), la operación que pusieron en marcha los aliados para seguir los bienes y personas vinculadas con el Tercer Reich.
En uno de ellos se indica que Manzanas y los agentes Máximo Palenciano, José Bazán y Juan Marcos trabajaron “con especial fervor a favor de los alemanes, cumpliendo órdenes de la Gestapo” y prestaron “grandes servicios” durante la ocupación de Francia.
La información, aunque escueta, es sugerente, pues está vinculada a los mecanismos que utilizó la Alemania nazi para soslayar la guerra económica de la que, por otro lado, participaban –por conveniencia, sintonía ideológica u obligación– funcionarios, empresarios y, en general, buena parte del régimen franquista.
Hay más referencias. En otro de los documentos se profundiza en el papel de Manzanas, al que se señala como “hombre de confianza” del agente Heinrich Bauer. Este era el alias del colaboracionista belga Georges-Henri Delfanne, conocido popularmente como Masuy, dedicado al expolio de bienes robados a judíos en la Europa ocupada.
La prueba documental
Estas aportaciones documentales, que forman parte de un trabajo más amplio titulado Melitón Manzanas González. Trayectoria de un victimario del franquismo y víctima de ETA (1909-1968), permiten acercarnos al papel que pudo desempeñar Manzanas en la Segunda Guerra Mundial desde las fuentes de archivo. Según estas, participó en las acciones de la policía política alemana –aunque no sabemos exactamente cómo– y colaboró en redes de expolio de bienes y obras de arte de miembros del Tercer Reich, sin tampoco saber exactamente de qué modo participó de ella.
Por eso, que solo dispongamos de estas fuentes, y que además las pesquisas realizadas en los archivos alemanes no hayan dado resultados, impide afirmar con contundencia que el contenido vertido por la prensa del exilio nacionalista vasco radical, al que aludíamos al inicio, fuera completamente fiable.
Porque las evidencias se basan en datos obtenidos por el SVI, una red que pudo señalarle por múltiples motivos. Por el momento, con arreglo a las fuentes, solo podemos asegurar que el SVI fue la organización que, en primera instancia, señaló a Manzanas como colaborador de la Gestapo y que, asimismo, fueron miembros de esa red los que filtraron esa información a la prensa nacionalista vasca radical que, años más tarde, con su muerte, hizo hincapié en su papel de colaborador nazi.
David Mota Zurdo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Investigadores de la UVa y el CSIC identifican una señal climática que permite anticipar el riesgo de brotes de topillosenCastilla y León
El catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid, Juan José Luque-Larena, participa en un estudio que ha identificado una señal climática capaz de anticipar con aproximadamente un año de antelación el crecimiento de las poblaciones de Microtus arvalis en las zonas agrícolas de Palencia, Valladolid y Zamora. Publicado en la revista científica Pest Management Science, abre la puerta al desarrollo de herramientas de alerta temprana que permitan mejorar el seguimiento y la gestión preventiva de las explosiones poblacionales de esta especie.
Fuente: Gabinete de Comunicación-UVa
Científicos de la Universidad de Valladolid (UVa) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado una señal climática que permite anticipar el crecimiento de las poblaciones de topillo campesino (Microtus arvalis). En concreto, la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior está relacionada con el crecimiento posterior de las colonias de estos animales, lo que permite disponer de una señal de alerta con aproximadamente un año de antelación. El trabajo está liderado por el investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (CSIC-UCLM-JCCM), François Mougeot, y el catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid, Juan José Luque-Larena, y se ha desarrollado en el marco del proyecto RATALERT, financiado por la Agencia Estatal de Investigación y ejecutado por la UVa. Sus resultados, publicados recientemente en la revista científica internacional Pest Management Science, abren la puerta al desarrollo de herramientas de alerta temprana para mejorar el seguimiento y la gestión preventiva de las poblaciones de esta especie.
En concreto, el estudio analiza 16 años de datos (2009-2025) procedentes del seguimiento de poblaciones de topillo campesino en seis localidades de Tierra de Campos, en Castilla y León. Con estos datos, los investigadores han comprobado que la precipitación acumulada entre marzo y julio del año anterior está relacionada con el crecimiento posterior de las poblaciones. Esta señal, combinada con la fase del ciclo poblacional, permite explicar el 43,2 % de la variación observada en el crecimiento de las poblaciones y, especialmente, proporciona información con suficiente antelación para intensificar el seguimiento antes de la siguiente campaña agrícola.
“Lo importante es disponer de información con suficiente antelación para poder tomar decisiones”, ha señalado Luque-Larena, investigador principal de RATALERT. “El objetivo es avanzar desde una gestión fundamentalmente reactiva hacia una gestión preventiva, identificando con tiempo dónde debemos intensificar el seguimiento”. Por su parte, para François Mougeot, investigador principal junto a Luque del proyecto, “la combinación de información climática y dinámica poblacional puede proporcionar un sistema de alerta mucho más útil para la gestión que esperar a que las poblaciones hayan alcanzado ya niveles elevados”.
Los autores destacan que se trata de una señal temprana de riesgo, no de una predicción infalible de una explosión poblacional. Los resultados deberán validarse y perfeccionarse incorporando nuevos años de seguimiento y otros factores ambientales y agrícolas. Este trabajo refuerza la línea de investigación desarrollada desde la Universidad de Valladolid sobre la ecología y dinámica poblacional del topillo campesino en Castilla y León y pone de manifiesto el valor de las series de seguimiento a largo plazo para desarrollar herramientas predictivas. Además, mantiene una conexión directa con la transferencia al sector agrario a través de la colaboración del Catedrático de Zoología Luque-Larena con ITAGRA.CT, contribuyendo a acercar el conocimiento científico generado en la UVa a las necesidades de la agricultura.
El objetivo de RATALERT (PID2022-136850NB-I00) es avanzar hacia herramientas que permitan anticipar el riesgo, optimizar el seguimiento y facilitar la toma de decisiones preventivas, contribuyendo así a una gestión más eficaz y sostenible de las poblaciones de topillo campesino.
Referencia
Mougeot, F., Lambin, X., Arroyo, B. and Luque-Larena, J.-J. (2026), Early warning signals of common vole population growth in continental Mediterranean farmlands recurrently affected by outbreaks. Pest Manag Sci. https://doi.org/10.1002/ps.71244
Los reflejos son una manifestación física con muchas posibilidades de metáfora.Dusty frames/Shutterstock
¿Qué relación puede haber entre el espejo y Dios? La pregunta parece excesiva para un objeto tan cotidiano. Y, sin embargo, es un objeto que da que pensar.
Si ponemos un espejo frente a otro, la imagen que devuelven parece abrirse hacia el infinito. Si nos miramos a los ojos en el cristal, las pupilas revelan otro espejo diminuto en el que nos vemos viéndonos. Y si no nos reflejamos en uno, no somos capaces de vernos el rostro. Al final, hay ciertas… cosas que contienen un misterio que desborda su simple utilidad.
Por eso no es extraño encontrarlas en un texto espiritual. Uno de los libros más controvertidos de la mística medieval se titula El espejo de las almas simples y fue escrito por una mujer: Marguerite Porete.
¿Quién fue Marguerite Porete?
El 1 de junio de 1310, Porete, una mujer del condado de Hanao (actual Bélgica), ardió en la hoguera en la Place de Grève de París junto con su libro.
Su caso se sitúa en el horizonte de la renovación espiritual que venía gestándose en Occidente desde los siglos XI y XII. En ese contexto aparecen nuevas formas de vida religiosa, entre ellas las beguinas, mujeres que no profesaban los votos monásticos y que vivían solas o en pequeñas comunidades, entregadas a una vida austera de contemplación, cuidados y enseñanza espiritual. Esta forma de vida, de la que Porete participaba, despertó tanta admiración como sospecha.
De hecho, varias proposiciones de El espejo fueron utilizadas en el Concilio de Vienne, poco después de la ejecución de su autora, para condenar las agrupaciones beguinales y la Hermandad del libre espíritu. La acusación por herejía, en el marco inquisitorial, no se explica por una sola causa: confluyeron tensiones políticas, disputas teológicas y un clima de vigilancia doctrinal.
Sin embargo, también hubo lecturas favorables y, durante siglos, circulación manuscrita de su obra.
El espejo interior
La obra se organiza como diálogo alegórico entre Amor, Razón y el Alma. Describe un camino de siete estados hacia el país de la libertad, expresión con la que el texto nombra la condición del alma liberada.
El alma se traslada desde la Razón al Amor, donde la relación con la voluntad divina no se vive como ley exterior, temor o cálculo de méritos, sino como conformidad plena con ella. Porete no rechazaba a la Iglesia; más bien llevó hasta sus últimas consecuencias la interiorización de la experiencia espiritual. Decía que, cuando el alma ama, su relación con lo sagrado se vuelve directa, y que la vía de conocimiento es el amor. Las implicaciones prácticas que tenían estas afirmaciones fueron, probablemente, parte de la razón de su condena. Pero, como señalábamos, no las únicas.
Portada de la edición en español de El espejo de las almas simples, de Margarita Porete. Siruela
El libro está escrito en lengua materna. Como ha señalado Blanca Garí, traductora al español del manuscrito, el uso de las lenguas vernáculas –frente al latín escolástico– participa de la transformación de la escritura espiritual femenina. La experiencia religiosa busca ahí un registro más íntimo, en primera persona y con menos mediación clerical.
De hecho, el speculum o mirouer –literalmente ‘espejo’ en francés antiguo– era un género de escritura que ofrecía modelos de orientación moral y espiritual. El de Porete construye, además, un itinerario del alma hacia Dios.
En el prólogo, la autora recurre a un relato breve que recuerda al amor cortés, según el cual una doncella enamorada de un rey lejano manda hacer un retrato para aliviar la distancia. De modo semejante, el libro intenta imaginar cómo es el amor divino y dar testimonio de una presencia tan íntima como inalcanzable. De ahí el nombre de Lejoscerca con el que ella expresa esa paradoja, que encuentra ecos en los versos de la canción de Rosalía “La Yugular”:
“Tú que estás lejos
y a la vez más cerca
que mi propia vena yugular”.
No ser nadie para serlo todo
No es el único reflejo que podemos encontrar de la mística de Porete en el último álbum de la cantante catalana. La fórmula que pronuncia en el tema “Porcelana”, “Ego sum nihil, ego sum lux mundi” –inspirada en el Evangelio de Juan y que se traduce como “Yo no soy nada, yo soy la luz del mundo”–, hace resonar, desde una sensibilidad contemporánea, uno de los grandes conceptos de El espejo: el anonadamiento.
Con él se nombra una desposesión radical. Según Porete, el alma se vuelve transparente cuando “no se ve, ni ve a Dios”, porque “Dios se ve en ella”. Este giro implica dejar atrás el apego al nombre propio, el deseo de grandeza, la ilusión de controlar la propia voluntad e incluso la pretensión de poseer la verdad.
Marguerite Porete se sitúa, además, en la tradición apofática, la teología negativa. Según esta, Dios no puede ser contenido en un concepto, porque excede todo nombre, toda imagen, todo atributo. La vía hacia lo divino no consistiría en saber más sobre Dios, sino en despojar al alma de aquello que la retiene en sí misma. Se llama a vaciar el alma para que Dios pueda mirarse en ella.
Afortunadamente, su voz no se apagó en la hoguera. El espejo circuló durante siglos de forma anónima, fue leído por Marguerite de Navarre y llegó, en el siglo XX, hasta Simone Weil. Solo en 1946 la investigadora Romana Guarnieri identificó a su autora con el nombre de Marguerite Porete. ¿No es simbólico, también, ese anonimato?
En una época obsesionada con las imágenes, Porete propone otra forma de libertad: retirarse para que la luz pueda atravesarnos. Ante el espejo, ¿yo miro al reflejo o el reflejo me mira a mí? Tal vez ahí resida toda la fuerza incómoda de su pensamiento, en recordar que la imagen más verdadera no siempre nos devuelve un rostro. A veces nos enseña a desaparecer.
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