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Esto es lo que cuentan las obras finalistas del premio Aena de Narrativa

Laia Balart/Shutterstock

El 8 de abril se fallará la primera edición del premio Aena Narrativa, en el que se premiará el mejor libro publicado en 2025 escrito en español (o en lenguas cooficiales en España). En esta primera edición, los finalistas son: “Ahora y en la hora”, de Héctor Abad Faciolince; “Marciano”, de Nona Fernández; “Los ilusionistas”, de Marcos Giralt Torrente; “El buen mal”, de Samanta Schweblin; y “Canon de cámara oscura”, de Enrique Vila-Matas.

Con este evento como excusa, le hemos pedido a cinco autores expertos en literatura que valoren cada una de las obras.


Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince

La guerra no solo deja a su paso horror. Deja también un lenguaje herido que ya no basta para contar.

Portada de Ahora y en la hora

Penguin Libros

En Ahora y en la hora, Héctor Abad reconstruye su vivencia del ataque ruso a una pizzería de Kramatorsk que acabó con la vida de su guía y compañera de viaje, la escritora ucraniana Victoria Amélina, junto a otros doce civiles, instantes después de haber intercambiado sus asientos.

Lo hace a través de un testimonio desgarrador y valiente que, tras el espanto, deambula entre los géneros en busca de una forma de decir lo indecible, mientras reflexiona sobre el azar, la culpa, la vida y la muerte, y el vínculo entre padres e hijos ante la pérdida violenta.

Fiel a su poética previa, el texto teje una constelación de voces –propias y, en ocasiones, ajenas– para articular una memoria coral de vidas truncadas por la invasión rusa. Entre ellas, la de Volodímir Vakulenco, el “Lorca ucraniano”, las gemelas adolescentes del restaurante y, sobre todo, la de Victoria Amélina: el relato se construye como homenaje y se sostiene en su recuerdo.

Por Virginia Capote, de la Universidad de Granada.


Marciano, de Nona Fernández

Portada de Marciano, de Nona Fernández.

Penguin Libros

En Marciano, Nona Fernández vuelve a escenificar una estética y política de la memoria de Chile. Allí, la autora oye con sutileza los ecos de la biografía terrorista y revolucionaria de Mauricio Hernández Noranbuena, alias M, Ramiro o Marciano, protagonista del atentado a Pinochet y otros sucesos posteriores en los años noventa.

N es una narradora fantasmal que despliega una no ficción biográfica cargada de hechos, entrevistas, cartas, fichas y lecturas literarias, anáforas y aliteraciones, y silencios de páginas en blanco. Fantasea y estructura ideas sobre contar e imaginar escenas y vacíos de una revolución fallida. Muestra el dolor y el horror de una historia no inocente.

La novela disloca con destreza los puentes de la no ficción y la ficción. Nos recuerda la pregunta sobre cómo narrar lo acontecido. Nona Fernández sabe mirar la historia y contar desde el detalle marciano de otro mundo, o desde el vuelo mínimo de una alondra, para esbozar la figura de un personaje, sin duda, paradojal.

Por Luis Valenzuela Prado, de la Universidad Andrés Bello


Los ilusionistas, de Marcos Giralt Torrente

La familia como sustancia literaria se enriquece en Marcos Giralt Torrente bajo las definidas direcciones que adquieren sus elementos constitutivos.

Portada de Los ilusionistas.

Anagrama Editorial

En Los ilusionistas se adentra en la memoria personal, en el retrato del entorno familiar materno que comienza con sus abuelos (el escritor Gonzalo Torrente Ballester y su primera mujer, Josefina Malvido) y se cierra con un hermoso tributo a su madre. Sin embargo, lo íntimo no excluye un tangencial bosquejo de épocas, hechos históricos y mentalidades.

El ritmo sostenido entreteje lo epistolar, lo biográfico, obituarios periodísticos y un relato introspectivo honesto de las herencias que constituyen al ser, que modelan su vida y sus formas de habitar la realidad.

Con conciencia de la significación de la escritura y con notorias alusiones literarias, lo humano memorable aflora en experiencias universales, conductas, sentimientos e ideas, en los porqués que marcan cada destino y que construyen lo que somos, así como en la ambivalencia de las identidades, de los deseos y de los afectos.

Por Natalia Álvarez Méndez, de la Universidad de León.


El buen mal, de Samanta Schweblin

Portada de El buen mal.

Planeta de Libros

El paradójico título de El buen mal, de Samanta Schweblin, descubre que el bien y el mal se necesitan mutuamente para existir. Los seis cuentos integrados en el volumen, tan precisos como minimalistas, en los que poco importa el acontecimiento narrado y mucho la atmósfera que los vincula, lo descubren como una obra maestra del cuento contemporáneo, signada por la estética de la indeterminación y la desestabilización de lo real en contextos cotidianos.

En la obra, los silencios y los gestos resultan más significativos que las palabras para retratar la condición humana contemporánea, en la que el aislamiento y el deseo de vínculo se dan la mano. La distancia y la dificultad de conectar con los otros –parejas, hijos, padres, comunidad– a pesar de nuestro común deseo de apego se descubre clave en unos relatos plagados de llamadas telefónicas y viajes por carretera, entre los que destacan verdaderas joyas como “Bienvenida a la comunidad” y “El ojo en la garganta”.

Por Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca.


Canon de cámara oscura, de Enrique Vila-Matas

Canon de cámara oscura es el título de la última novela de Enrique Vila-Matas, autor de una brillantísima trayectoria a la que esta se suma contribuyendo una vez más a ensanchar un personalísimo mundo estético muy reconocible.

portada de Canon de cámara oscura.
portada canon de camara oscura enrique vila matas.
Planeta de Libros

En este caso lo hace a través de la voluntad del protagonista de construir un canon literario que, por supuesto, se sitúa al margen de todos los cánones oficiales, algo así como “una atmósfera de canon” capaz de trasportar a los personajes y a nosotros, los lectores, “fuera de aquí, a las afueras de todo y sin retorno posible”. Es, como todas las suyas, una obra literaria que ante todo habla de la gran literatura y de lo que esta es capaz de hacer por nosotros y nuestras vidas.

Pero, además, se acentúa en esta obra otra faceta del escritor, que ya venía asomando en sus últimas novelas: un extraordinario sentido del humor que, en este caso, nos hará enfrentarnos de forma menos solemne a ese debate social, ya un tanto tedioso, sobre las posibilidades y límites de la inteligencia artificial. Y ello porque, para sorpresa de los fieles lectores de Vila-Matas, en esta ocasión el personaje y narrador de la obra parece ser un androide o replicante que vive infiltrado entre los seres humanos.

Por Mª Teresa Gómez Trueba, de la Universidad de Valladolid.

The Conversation

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