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Por qué he recomendado a mis estudiantes que vean ‘Torrente, presidente’

Carlos Areces y Santiago Segura en un fotograma de _Torrente, presidente_. Sony Pictures

Si alguien me hubiera dicho que recomendaría una película de Santiago Segura en mis asignaturas sobre análisis del discurso probablemente no me lo habría creído. Pero aquí estamos.

En clase estudiamos las estructuras discursivas de los políticos y, para examinar el discurso populista actual de forma rigurosa, recurrimos a las teorías del politólogo Pascal Perrineau, y los lingüistas Patrick Charaudeau y Teun A. Van Dijk.

He pedido a mis estudiantes que vean la película Torrente, presidente porque ilustra todo lo que explican estos expertos. El personaje de José Luis Torrente no es solo un tipo reprobable y cutre, sino también el ejemplo de cómo se construye un discurso populista. Al desglosar estos conceptos, se desvelarán por tanto momentos esenciales de la película (espóilers).

1. Populismo reaccionario

Torrente y el partido político NOX al que se adhiere encarnarían el populismo reaccionario explicado por Perrineau. Con ello se refiere a aquel que pretende expresar las preocupaciones de lo que se denomina “mayoría silenciosa”, que dice hablar en nombre de la gente común olvidada por los políticos tradicionales, aunque ello implique vehicular sentimientos de xenofobia, racismo y exclusión.

Con su discurso, Torrente anima a mirar a un pasado construido ideológicamente donde las fronteras son claras y la cultura, homogénea.

2. Líder carismático

Según Charaudeau, el líder populista se presenta como un representante del pueblo fuera de lo común, energético y carismático, con una imagen de salvador, mesías o héroe que resolverá todo.

Dos miembros del partido ficticio NOX descubren a Torrente mientras habla en un bar y les fascina su autenticidad, su aparente credibilidad y cómo capta la atención, a pesar de ser, según el propio Santiago Segura, “un compendio de todo lo reprobable, lo más ruin y miserable de nuestra sociedad”.

3. Lenguaje simple y vulgar

El discurso populista es emocional, sencillo, con frases cortas, directas y repetitivas. Simula cercanía y rompe las formas para sorprender y así captar la atención. Por eso se usan también palabras groseras e insultos.

Torrente habla igual en el bar que en un mitin: con tono maleducado, directo, zafio y simple. Utiliza hipérboles y metáforas vulgares y escatológicas. Dice que España es un “váter atascado” y usa expresiones como “la política es la polla”, sin contar con que, una vez que ya es presidente, invita al espectador a hacerse “unas pajillas” con él.

4. Situación de crisis exagerada

Charaudeau y Perrineau explican que el discurso populista se refleja o se construye en una situación de crisis (social, económica, política, etc.) de la que se nutre y que, por ello, se exagera. Se alimentan con arengas la incertidumbre, el miedo o la ira.

Un hombre desastrado en medio de un bar.
Santiago Segura en un fotograma de la película.
Sony Pictures

En este caso, Torrente piensa que España se encuentra al borde del colapso, por eso se autoproclama salvador. Ante esta situación crítica, pretende recuperar la grandeza del país y se compara con Donald Trump y su Make America Great Again (“Hagamos América grande otra vez”), un personaje que incluso le apoya apareciendo en uno de sus mítines.

5. Origen del mal y de la crisis

Se presentan culpables directos como enemigos que hay que vencer y se simplifican problemas complejos.

Para NOX, la crisis viene del presidente del Gobierno, Pedro Vilches, interpretado por el cantante Bertín Osborne. Para Torrente, en cambio, su chivo expiatorio es sobre todo la inmigración. Así, no hace diferenciaciones en el tema ni cuando se trata del personaje al que interpreta Omar Montes, El Moha, un hombre magrebí que tiene un establecimiento de venta de kebabs. Aunque incluso protege a Torrente en su casa cuando le están persiguiendo y muere por ello, los insultos de “moro de mierda” o “putos moros” no cesan.

6. Glorificación nacional

Consiste en la exaltación y representación positiva del propio país, sus principios, historia y tradiciones.

Torrente encarna un patriotismo nostálgico. Idealiza y ensalza una España autoritaria y uniforme. Su identidad nacional se ancla en la tauromaquia, el fútbol, la reina Isabel la Católica y la figura del cantante El Fary, que rechaza al “hombre blandengue” y defiende roles de género convencionales. Torrente sentencia: “¡El pueblo español quiere como representante a un hombre!”.

7. Polarización

Según Van Dijk, se crean dos grupos en un eje “nosotros” contra “ellos”, enfrentados y enemigos.

Aunque se parodia todo el espectro político, el conflicto central de la película enfrenta a NOX y al PSAE. Ambos partidos se presentan como adversarios acérrimos que se deslegitiman mutuamente, compartiendo una profunda ambición personal y falta de valores. Esta división se extiende al plano social, en el que Torrente defiende a la población española contra la inmigrante, especialmente la magrebí.

8. Sin medidas de solución concretas

El populismo plantea y exagera los problemas, pero no presenta propuestas de solución, o lo hace de forma muy general.

Un grupo de gente habla en un despacho.
El comité asesor de la campaña política da consejos a Torrente.
Sony Pictures

Torrente quiere ser el libertador del pueblo sin precisar cómo. Le asegura al taxista que se interesará por los asuntos de su sector cuando llegue al poder, sólo para que no le cobre la carrera. Les dice a unos albañiles que se ocupará de sus problemas si llega ser presidente, para poder llevarse unos restos de la obra.

No dice –ni sabe– qué hará para conseguirlo, pero promete que les salvará. La única medida que anuncia, en un mitin, es que eliminará todos los impuestos. Lo proclama sin calcular realmente la repercusión que ello pueda tener para recibir así el aplauso fácil del público.

9. Élites amenazantes y poderes fácticos

La idea de que existe una mano negra que maneja los hilos de la democracia y las teorías de la conspiración sobre grupos secretos que dominan el mundo son recurrentes en el discurso populista.

Aparecen al final de la película, cuando Torrente es secuestrado y descubre que su raptor es un personaje todopoderoso y sofisticado: el Chef, interpretado por Kevin Spacey. Es el que maneja el mundo y decide quién gobierna, y le lanza un ultimátum al protagonista: si no es presidente bajo sus órdenes, será asesinado inmediatamente.

En Torrente, presidente, la ficción muestra cómo un personaje marginal se convierte en líder mediante un discurso populista. Además de entretener, la película sirve de herramienta pedagógica para entender cómo operan estos discursos en la realidad.


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Ana María Iglesias Botrán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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De los test vocacionales al análisis de datos: elegir estudios en la era de la IA

New Africa/Shutterstock

Elegir qué estudiar siempre ha sido una decisión complicada, pero hoy lo es todavía más: implica hacerlo en un mercado laboral que cambiará antes de que muchos estudiantes terminen su grado.

La digitalización, la automatización y la llegada de la inteligencia artificial están transformando el empleo a una velocidad asombrosa para estudiantes y docentes. Surgen nuevos perfiles profesionales, otros se redefinen y algunas competencias quedan obsoletas en pocos años.

En este contexto, ¿tiene sentido seguir orientando como hace veinte o treinta años?


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Un modelo para un mercado que ya no existe

A lo largo de décadas, las entrevistas individuales y los test de intereses vocacionales han sido la base de la orientación académica. Estos instrumentos han servido para ayudar a los alumnos a conocerse mejor y pensar en sus preferencias.

El inconveniente es que fueron creados para un mercado laboral relativamente estable, en el cual las carreras profesionales eran más predecibles y lineales.

La realidad actual es diferente. El Future of Jobs Report 2023 del Foro Económico Mundial alerta que en el futuro cercano una fracción importante de las habilidades presentes se transformará o desaparecerá. La OCDE ha enfatizado, además, que es necesario fortalecer los sistemas de orientación para ajustarlos a un entorno que está en constante cambio.




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Cómo mejorar la orientación académica para limitar el abandono universitario y el paro juvenil


Sin embargo, en muchos centros educativos, la orientación sigue concentrándose en un momento puntual: elegir bachillerato, escoger un grado universitario o decidir una formación profesional específica. Como si optar por cada una de estas cosas supusiese algo inamovible, para toda la vida.

De elegir una profesión a aprender a decidir

Quizá el error esté en cómo entendemos la orientación. No se trata solo de ayudar a “elegir bien”, sino de enseñar a decidir en situaciones de incertidumbre. Lo más probable es que esa decisión deba revisarse varias veces a lo largo de la vida.

Las trayectorias profesionales hoy en día son mucho más dinámicas: hay cambios de sector, reciclajes formativos y especializaciones que se suceden. La orientación debería estar a la par con este proceso, en lugar de limitarse a un diagnóstico inicial.

Aquí es donde la tecnología comienza a desempeñar un papel relevante.

La inteligencia artificial como apoyo

La expansión de la inteligencia artificial en el ámbito educativo está creando nuevas oportunidades. Desde sistemas para personalizar el aprendizaje hasta herramientas de análisis predictivo, hoy esta herramienta forma parte del debate académico y social.

En el ámbito de la orientación académica, estas tecnologías permiten algo que antes era complicado: cruzar grandes volúmenes de información sobre empleo, competencias y formación.

Permiten, por ejemplo:

  • Analizar miles de ofertas de empleo para identificar competencias emergentes.

  • Identificar qué habilidades se repiten en ciertos sectores.

  • Comparar perfiles formativos con las demandas reales del mercado.

  • Actualizar recomendaciones cuando cambian las tendencias.

Esto no significa que una máquina deba decidir por el estudiante. Pero sí puede ofrecer información más precisa y actualizada para ayudar a tomar decisiones más fundamentadas.




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Aprender a conocerse, clave para elegir qué estudiar


Ya existen modelos en marcha

Este cambio no es solo teórico. En distintos países ya se están implementando sistemas que combinan datos laborales y orientación profesional.

La red europea Europass ha evolucionado y ya no se limita solo a la creación de currículos. Ahora, gracias a su integración con la clasificación europea ESCO (siglas en inglés de European Skills, Competences, Qualifications and Occupations), ofrece la posibilidad de explorar ocupaciones y competencias que están realmente alineadas con las demandas del mercado laboral.

En Estados Unidos, la plataforma pública O*NET, respaldada por el Departamento de Trabajo, organiza miles de ocupaciones en función de habilidades y tareas. Y esto la convierte en una herramienta fundamental para la orientación educativa y laboral.

En algunos países nórdicos y bálticos, los servicios públicos de empleo han incorporado herramientas digitales que permiten visualizar tendencias en diferentes sectores y analizar la empleabilidad de ciertas formaciones.

Herramientas de orientación profesional

Pero la transformación no se limita al ámbito público. En los últimos años han surgido plataformas digitales que utilizan análisis de datos e inteligencia artificial para relacionar perfiles profesionales actuales con perfiles aspiracionales. Estas herramientas cruzan información sobre experiencia, competencias y tendencias del mercado para identificar brechas formativas y sugerir trayectorias de desarrollo profesional.

A diferencia de los enfoques tradicionales, estos sistemas no se centran solo en “qué me gusta”, sino en “qué me falta” para alcanzar determinados objetivos profesionales. La orientación pasa así de ser un ejercicio introspectivo a convertirse en un proceso basado en evidencia.

Todos estos modelos comparten un rasgo común: combinan autoconocimiento con datos objetivos sobre el entorno laboral.

En la práctica, estas herramientas incluyen tanto plataformas públicas y gratuitas (como Europass u O*NET) como soluciones digitales privadas basadas en análisis de datos. Entre ellas se encuentran sistemas de exploración de ocupaciones, analizadores de tendencias laborales y herramientas que permiten identificar brechas de competencias y recomendar itinerarios formativos o cursos específicos.

Algunas están pensadas para uso individual, pero muchas se podrían integrar en centros educativos o servicios de orientación. Su valor no está tanto en el acceso directo por parte del estudiante, sino en su capacidad para complementar el trabajo del orientador con información actualizada y recomendaciones basadas en datos.

Cómo debería ser el nuevo modelo

Si aceptamos que el mercado laboral es cambiante, el modelo de orientación académica también debe cambiar. Al menos en cuatro aspectos.

  1. Orientación como proceso continuo, es decir, no limitada a un momento específico, sino integrada en distintas etapas educativas. Por ejemplo, incorporar sesiones de orientación en distintos momentos del recorrido educativo (bachillerato, universidad), revisando decisiones en función de nuevas competencias adquiridas o cambios en el mercado laboral.

  2. Integración de datos reales, ofreciendo información actualizada sobre competencias y tendencias, no solo descripciones generales de profesiones. Una buena práctica sobre ello sería utilizar datos de portales de empleo o herramientas como ESCO u O*NET
    para identificar habilidades más demandadas en el mercado laboral en sectores concretos.

  3. Enfoque en las competencias. Analizar qué sabe hacer el estudiante y qué necesitaría desarrollar para distintas opciones formativas o profesionales. Por ejemplo, comparar el perfil de un estudiante (idiomas, habilidades digitales, capacidades analíticas) con los requisitos de un puesto concreto, identificando brechas formativas y proponiendo itinerarios de aprendizaje.

  4. Papel más fuerte del orientador, que puede interpretar datos y contextualizar recomendaciones. También es útil que ayude al estudiante a decidir entre varias opciones formativas con salidas similares, teniendo en cuenta no solo los datos del mercado, sino también su contexto personal, motivación y tolerancia al cambio.

La tecnología puede ofrecer diagnósticos y simulaciones. Pero el apoyo humano sigue siendo esencial para integrar esas recomendaciones en la vida del estudiante.

Orientar en tiempos de incertidumbre

La inteligencia artificial no resuelve por sí sola el reto de la orientación académica. Pero sí obliga a replantearlo.

En un mundo donde las profesiones evolucionan rápidamente, orientar ya no significa señalar un destino fijo, sino dar herramientas para navegar en entornos cambiantes.

La pregunta ya no es qué estudiar para toda la vida, sino cómo construir una trayectoria que pueda adaptarse a lo que aún no conocemos.


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Luis Angel Tapia Aneas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Esto es lo que cuentan las obras finalistas del premio Aena de Narrativa

Laia Balart/Shutterstock

El 8 de abril se fallará la primera edición del premio Aena Narrativa, en el que se premiará el mejor libro publicado en 2025 escrito en español (o en lenguas cooficiales en España). En esta primera edición, los finalistas son: “Ahora y en la hora”, de Héctor Abad Faciolince; “Marciano”, de Nona Fernández; “Los ilusionistas”, de Marcos Giralt Torrente; “El buen mal”, de Samanta Schweblin; y “Canon de cámara oscura”, de Enrique Vila-Matas.

Con este evento como excusa, le hemos pedido a cinco autores expertos en literatura que valoren cada una de las obras.


Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince

La guerra no solo deja a su paso horror. Deja también un lenguaje herido que ya no basta para contar.

Portada de Ahora y en la hora

Penguin Libros

En Ahora y en la hora, Héctor Abad reconstruye su vivencia del ataque ruso a una pizzería de Kramatorsk que acabó con la vida de su guía y compañera de viaje, la escritora ucraniana Victoria Amélina, junto a otros doce civiles, instantes después de haber intercambiado sus asientos.

Lo hace a través de un testimonio desgarrador y valiente que, tras el espanto, deambula entre los géneros en busca de una forma de decir lo indecible, mientras reflexiona sobre el azar, la culpa, la vida y la muerte, y el vínculo entre padres e hijos ante la pérdida violenta.

Fiel a su poética previa, el texto teje una constelación de voces –propias y, en ocasiones, ajenas– para articular una memoria coral de vidas truncadas por la invasión rusa. Entre ellas, la de Volodímir Vakulenco, el “Lorca ucraniano”, las gemelas adolescentes del restaurante y, sobre todo, la de Victoria Amélina: el relato se construye como homenaje y se sostiene en su recuerdo.

Por Virginia Capote, de la Universidad de Granada.


Marciano, de Nona Fernández

Portada de Marciano, de Nona Fernández.

Penguin Libros

En Marciano, Nona Fernández vuelve a escenificar una estética y política de la memoria de Chile. Allí, la autora oye con sutileza los ecos de la biografía terrorista y revolucionaria de Mauricio Hernández Noranbuena, alias M, Ramiro o Marciano, protagonista del atentado a Pinochet y otros sucesos posteriores en los años noventa.

N es una narradora fantasmal que despliega una no ficción biográfica cargada de hechos, entrevistas, cartas, fichas y lecturas literarias, anáforas y aliteraciones, y silencios de páginas en blanco. Fantasea y estructura ideas sobre contar e imaginar escenas y vacíos de una revolución fallida. Muestra el dolor y el horror de una historia no inocente.

La novela disloca con destreza los puentes de la no ficción y la ficción. Nos recuerda la pregunta sobre cómo narrar lo acontecido. Nona Fernández sabe mirar la historia y contar desde el detalle marciano de otro mundo, o desde el vuelo mínimo de una alondra, para esbozar la figura de un personaje, sin duda, paradojal.

Por Luis Valenzuela Prado, de la Universidad Andrés Bello


Los ilusionistas, de Marcos Giralt Torrente

La familia como sustancia literaria se enriquece en Marcos Giralt Torrente bajo las definidas direcciones que adquieren sus elementos constitutivos.

Portada de Los ilusionistas.

Anagrama Editorial

En Los ilusionistas se adentra en la memoria personal, en el retrato del entorno familiar materno que comienza con sus abuelos (el escritor Gonzalo Torrente Ballester y su primera mujer, Josefina Malvido) y se cierra con un hermoso tributo a su madre. Sin embargo, lo íntimo no excluye un tangencial bosquejo de épocas, hechos históricos y mentalidades.

El ritmo sostenido entreteje lo epistolar, lo biográfico, obituarios periodísticos y un relato introspectivo honesto de las herencias que constituyen al ser, que modelan su vida y sus formas de habitar la realidad.

Con conciencia de la significación de la escritura y con notorias alusiones literarias, lo humano memorable aflora en experiencias universales, conductas, sentimientos e ideas, en los porqués que marcan cada destino y que construyen lo que somos, así como en la ambivalencia de las identidades, de los deseos y de los afectos.

Por Natalia Álvarez Méndez, de la Universidad de León.


El buen mal, de Samanta Schweblin

Portada de El buen mal.

Planeta de Libros

El paradójico título de El buen mal, de Samanta Schweblin, descubre que el bien y el mal se necesitan mutuamente para existir. Los seis cuentos integrados en el volumen, tan precisos como minimalistas, en los que poco importa el acontecimiento narrado y mucho la atmósfera que los vincula, lo descubren como una obra maestra del cuento contemporáneo, signada por la estética de la indeterminación y la desestabilización de lo real en contextos cotidianos.

En la obra, los silencios y los gestos resultan más significativos que las palabras para retratar la condición humana contemporánea, en la que el aislamiento y el deseo de vínculo se dan la mano. La distancia y la dificultad de conectar con los otros –parejas, hijos, padres, comunidad– a pesar de nuestro común deseo de apego se descubre clave en unos relatos plagados de llamadas telefónicas y viajes por carretera, entre los que destacan verdaderas joyas como “Bienvenida a la comunidad” y “El ojo en la garganta”.

Por Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca.


Canon de cámara oscura, de Enrique Vila-Matas

Canon de cámara oscura es el título de la última novela de Enrique Vila-Matas, autor de una brillantísima trayectoria a la que esta se suma contribuyendo una vez más a ensanchar un personalísimo mundo estético muy reconocible.

portada de Canon de cámara oscura.
portada canon de camara oscura enrique vila matas.
Planeta de Libros

En este caso lo hace a través de la voluntad del protagonista de construir un canon literario que, por supuesto, se sitúa al margen de todos los cánones oficiales, algo así como “una atmósfera de canon” capaz de trasportar a los personajes y a nosotros, los lectores, “fuera de aquí, a las afueras de todo y sin retorno posible”. Es, como todas las suyas, una obra literaria que ante todo habla de la gran literatura y de lo que esta es capaz de hacer por nosotros y nuestras vidas.

Pero, además, se acentúa en esta obra otra faceta del escritor, que ya venía asomando en sus últimas novelas: un extraordinario sentido del humor que, en este caso, nos hará enfrentarnos de forma menos solemne a ese debate social, ya un tanto tedioso, sobre las posibilidades y límites de la inteligencia artificial. Y ello porque, para sorpresa de los fieles lectores de Vila-Matas, en esta ocasión el personaje y narrador de la obra parece ser un androide o replicante que vive infiltrado entre los seres humanos.

Por Mª Teresa Gómez Trueba, de la Universidad de Valladolid.

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