Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos
Investigadores de la Universidad de Valladolid, pertenecientes al departamento de Ciencias Agroforestales y al Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFOR) de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia (ETSIIAA), han demostrado el potencial de las comunidades de nematodos del suelo para medir la recuperación de ecosistemas degradados en un estudio publicado en la revista internacional Applied Soil Ecology. La investigación, que combina el análisis de estos gusanos microscópicos con técnicas avanzadas de ADN ambiental en una mina de carbón restaurada de Guardo (Palencia), permitirá diseñar estrategias de restauración ambiental más efectivas e innovadoras, optimizando el uso de matorrales autóctonos para acelerar la regeneración biológica, la fertilidad y la salud funcional del subsuelo en zonas mineras clausuradas de todo el mundo.
Los nematodos, también llamados gusanos cilíndricos, son unos animales diminutos (en su mayoría menores a 1 milímetro de longitud) que habitan en el suelo, en los mares, océanos y ríos e incluso en plantas y animales como parásitos. Un equipo de profesores e investigadores del departamento de Ciencias Agroforestales y del instituto de investigación iuFOR ha publicado recientemente una investigación en la que analizan las comunidades de estos nematodos del suelo de una mina de carbón restaurada en Guardo (Palencia) y en el bosque de robles aledaño con el objetivo de conocer el grado de recuperación del ecosistema y determinar qué estrategias de manejo favorecen el desarrollo de un suelo más complejo y funcional.

Los resultados, publicados recientemente en la revista internacional Applied Soil Ecology, muestran que la presencia de matorral en el suelo de la mina desempeña un papel especialmente relevante en la recuperación de estas comunidades, mientras que el efecto del pastoreo es comparativamente menor. Los investigadores llegan a esta conclusión tras analizar 50 muestras de suelo y los nematodos presentes en cada una de ellas. “Estos animales son muy sensibles a los cambios ambientales y, por ello, estudiar sus comunidades ayuda a conocer cómo está evolucionando el suelo en la mina. Descubrir qué especies y familias de nematodos colonizan el entorno da pistas sobre la calidad y salud de esos suelos. Son verdaderos bioindicadores”, explica Mercedes Fernández, profesora de Zoología en la ETSIIAA.
De las 50 muestras de suelo analizadas, 40 proceden de la mina restaurada y 10 del bosque aledaño. “La zona de la mina cuenta con diferentes tratamientos que simulan diferentes estrategias de manejo, con presencia o exclusión de ganado y matorral y de cada zona se han extraído muestras. Esto ha permitido discernir qué manejo puede ser más favorable para recuperar el suelo de acuerdo con la información que nos aportan los nematodos”, añade Juan García-Duro, investigador María Zambrano en el área de Ecología de la UVa.

Los valores de diversidad de nematodos son máximos en el bosque, seguidos de los de las zonas de mina restaurada donde prolifera el matorral leñoso. Estos matorrales, principalmente leguminosas como escobas y piornos, parecen favorecer el desarrollo de la comunidad de nematodos y la complejidad de las redes tróficas que establecen. La mayor diversidad registrada en el bosque indica que este ecosistema presenta comunidades de nematodos más complejas y maduras que las de la mina restaurada, aunque la presencia de matorral acerca a estas últimas a las características del suelo forestal. “Esto apoya resultados de trabajos previos en la misma zona, donde encontramos que el matorral tiene un efecto protector también sobre los robles jóvenes que empiezan a colonizar la mina restaurada”, añade Carolina Martínez-Ruiz, catedrática de Ecología de la UVa, que ha estudiado la evolución de estas minas desde su restauración a principios de los años 2000.
La investigación realizada aplica una perspectiva innovadora basada en el análisis del ADN ambiental para el estudio de esta fauna tan poco conocida como útil para el ser humano. “En este trabajo aplicamos herramientas de secuenciación masiva de ADN, utilizando para ello el ADN que extraemos directamente de las muestras de suelo. Este enfoque nos permite identificar los nematodos presentes en cada muestra basándonos en información genética. Una vez sabemos qué especies habitan cada tipo de suelo, procedemos al análisis de datos para caracterizar la comunidad de la mina restaurada y en el bosque. El análisis nos ha permitido identificar 49 familias y 98 géneros de nematodos en las muestras estudiadas”, explica Jordán Muñoz, profesor del área de Zoología.
Este estudio, realizado dentro del proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación, RESTORMINE, supone un primer paso en la caracterización de la calidad del suelo de la mina restaurada empleando estos animales microscópicos. Los autores del trabajo nos recuerdan que alrededor del 25% de las especies de seres vivos descritas en el planeta Tierra habitan en el suelo y la hojarasca, por lo que conocer y preservar esta diversidad poco conocida pero muy valiosa, debe ser una prioridad.
Referencia
Muñoz-Adalia, E. J., García-Duro, J., Martínez-Ruiz, C., & Fernández-Fernández, M. M. (2026). Nematode communities reveal the effect of vegetation cover and grazing on restored coal-mine soils. Applied Soil Ecology, 226, Artículo 107338. https://doi.org/10.1016/j.apsoil.2026.107338
