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¿Cómo suena la música con un implante coclear?

La pérdida auditiva no es algo que ocurre solo cuando nos hacemos mayores. En los últimos años, gracias a la detección temprana y a la mejora en los diagnósticos, conocemos cada vez más casos de personas de todas las edades que tienen pérdida auditiva. Para hacernos una idea, se estima que entre 2 y 3 de cada 1 000 niños nacen ya con algún grado de pérdida auditiva, lo cual probablemente condicionará de alguna manera su vida.

Nuestros entornos cotidianos —especialmente los escolares— suelen ser ruidosos, lo que puede incrementar la fatiga y el esfuerzo para oír, dificultar la concentración y limitar el acceso al lenguaje y a otros estímulos sonoros, con todo lo que esto conlleva en el día a día.

Ayudas técnicas auditivas

Son muchas las personas que se benefician del uso de ayudas técnicas auditivas. Si bien los audífonos (para pérdida leve o moderada) y los implantes cocleares (para pérdida severa o profunda) mejoran la audición, presentan ciertas limitaciones técnicas por resolver. Estos obstáculos se hacen mayores en ambientes en los que hay ruido de fondo o reverberación, y cuando existe distancia entre la fuente sonora y el oyente.

A pesar de ello, las ayudas técnicas auditivas resultan fundamentales para que estas personas puedan llevar una vida lo más similar posible a la de una persona con oído sano.

En el caso de las pérdidas auditivas severas, el citado implante coclear se ha consolidado como una herramienta fundamental para el acceso al sonido y al lenguaje oral. Se trata de un dispositivo electrónico que se instala quirúrgicamente en la cabeza y que transforma los sonidos en señales eléctricas que nuestro cerebro es capaz de interpretar como sonido después de la rehabilitación.

A diferencia de un audífono tradicional, que amplifica el sonido, el implante coclear crea una señal auditiva a partir de los electrodos insertados en la cóclea, funcionando como un “oído biónico”.

Pero ¿cómo suena realmente? Los estudios sobre el tema se han enfocado en simular cómo se percibe el habla —que es para lo que están diseñados principalmente los implantes—, pero en nuestro día a día nos rodean multitud de sonidos que no son lenguaje hablado.




Leer más:
La pérdida de audición, una epidemia silenciosa


¿Y qué pasa con la música?

Así, habitualmente, las personas con implante coclear manifiestan un menor grado de disfrute al escuchar música, debido, entre otros factores, a las dificultades para discriminar la altura y el timbre de los instrumentos. Estas limitaciones influyen directamente en la percepción de melodías complejas, siendo las composiciones simples y rítmicas las que suelen resultar más accesibles.

Nuestro equipo del Laboratorio de Audición, Lenguaje, y Exploración Sonora (ALES Lab) de la Universidad de Valladolid ha llevado a cabo una investigación centrada en analizar cómo perciben la música las personas usuarias de implante coclear y en explorar estrategias y procedimientos que permitan mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje musical en este colectivo.

Para ello nos basamos en trabajos previos centrados en la percepción del lenguaje en sujetos con implante coclear unilateral desarrollados por el equipo del Laboratorio de Investigación de Implantes Cocleares (CIRL) de la Universidad Estatal de Arizona. Este grupo científico comparó la percepción de un estímulo base escuchado a través del dispositivo —una frase corta con sentido— con versiones modificadas percibidas con el oído sano. El objetivo era establecer el grado de semejanza entre ambos estímulos y aproximarse a cómo “suena” el implante para el sujeto.

La capacidad de diferenciar una melodía modificada de la original

Partiendo de esta metodología, nuestro laboratorio se propuso trasladar dicho procedimiento al ámbito musical. Primero se compuso una melodía que compartiera características con los estímulos verbales utilizados en los estudios del CIRL: simple, de piano, con sentido musical (estructura de antecedente y consecuente), de corta duración y situada en un registro central equiparable al de la voz humana. La melodía se presentó en formato monofónico (que se reproduce a través de un único canal de sonido) para que el sujeto solo la escuchara a través del implante unilateral conectado por cable a la fuente sonora, evitando así la percepción residual a través del oído no estimulado.

Posteriormente, se aplicaron diversas modificaciones a la melodía original, como desafinación, ruido y efectos de modulación, entre otros. Estas modificaciones se utilizaron de forma aislada o combinada, procurando mantener siempre una intensidad sonora equivalente entre los estímulos originales y los modificados.

Con el fin de recoger datos con la mayor objetividad, se solicitó a los participantes que describieran verbalmente los estímulos modificados comparándolos con el original, lo que nos ofrecía aspectos que podían ser traducidos a cambios en parámetros concretos del sonido. Asimismo, se incorporó una valoración cuantitativa del grado de semejanza entre las versiones modificadas y la melodía original, de 0 (ninguna semejanza) a 10 (ninguna diferencia).

En las sesiones, los participantes tenían que valorar, comparándolas con la melodía original, hasta 55 melodías modificadas. Uno de los participantes, por ejemplo, puntuó 26 de las 55 melodías con una puntuación igual o superior a 5. En el siguiente vídeo se puede escuchar la melodía original y una melodía filtrada que un participante evaluó con un 8 sobre 10, y que describió con gran entusiasmo:

Aquí pueden consultarse los resultados completos de este estudio.

Ayudemos a que disfruten de la música

Los resultados de este estudio mostraron que, mientras que el habla puede percibirse bastante bien con un implante, la música sigue siendo mucho más difícil de percibir, pues se trata de sonidos mucho más complejos. Aunque una persona con implante puede entender palabras, eso no significa que escuche una canción y disfrute de ella como quienes tienen audición típica.

Esto tiene más importancia de lo que parece, ya que la calidad del sonido es una puerta de entrada a cómo percibimos el mundo y puede influir en el uso del implante, en el bienestar cotidiano y en la forma en que una persona se relaciona con su entorno. El avance de la tecnología, el uso diario del dispositivo y la rehabilitación de calidad son factores claves para que la percepción sea cada día mejor y el cerebro aprenda a interpretar los sonidos.

La simulación desarrollada en este proyecto pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan las personas usuarias de implante coclear al escuchar música y trabajar con ella de manera activa. La percepción musical a través de este dispositivo depende de múltiples factores, tanto tecnológicos como individuales, lo que exige una aproximación empática y fundamentada por parte de los profesionales de la educación y de la música.

Desde una perspectiva aplicada, es fundamental generar entornos acústicos favorables, con bajo nivel de ruido y reverberación, utilizar equipos de sonido de calidad y reproducir la música a volúmenes moderados. Estas condiciones pueden contribuir de manera significativa a mejorar la percepción y el disfrute musical en los usuarios de implante coclear.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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La asociación INICIACTIVA, en colaboración con UVadivulga y EsDUVa, retoma su ‘Vermú por la Ciencia’ con una primera charla sobre el Sahel

La asociación INICIACTIVA, en colaboración con UVadivulga y EsDUVa, retoma su ‘Vermú por la Ciencia’ con una primera charla sobre el Sahel

La primera sesión de esta nueva edición tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik de Valladolid. La charla ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’ analizará las claves de la pérdida de influencia francesa en la región y su nuevo escenario geopolítico. La iniciativa propone un encuentro mensual entre la comunidad investigadora y la ciudadanía, con una charla divulgativa seguida de un coloquio abierto al público.

La asociación INICIACTIVA (Investigación Activa de la Universidad de Valladolid), en colaboración con la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid (UVadivulga) y la Escuela de Doctorado (EsDUVa), organiza una nueva edición de ‘Vermú por la Ciencia’, una iniciativa de divulgación que busca acercar la investigación universitaria a la ciudadanía en un formato ameno y participativo. La primera sesión, titulada ‘¿Cómo Francia perdió el Sahel?’, tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, a las 12:30 horas, en el bar Gondomatik (C/ Gondomar, 20) de Valladolid.

Por tercer curso consecutivo, ‘Vermú por la Ciencia’ propone convertir la hora del aperitivo en un espacio de encuentro entre la comunidad investigadora y la ciudadanía. La iniciativa celebrará una charla divulgativa el último sábado de cada mes a las 12:30 horas, seguida de un turno de preguntas y debate abierto con las personas asistentes. El objetivo del proyecto es acercar la ciencia, la investigación y el conocimiento a la sociedad y visibilizar el trabajo que desarrolla el personal investigador de la UVa, especialmente de su personal investigador joven. Gran parte de los avances y resultados obtenidos en el ámbito científico se difunden habitualmente a través de publicaciones académicas y foros especializados, por lo que esta iniciativa pretende generar un espacio más próximo y accesible para compartir ese conocimiento con la ciudadanía.

Esta primera charla correrá a cargo del doctorando del Programa de Doctorado Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid, Youssoupha Demba, quien abordará las claves de la pérdida de influencia francesa en el Sahel. Desde las independencias y durante décadas, Francia fue la potencia que mantuvo mayores vínculos con sus antiguas colonias del Sahel, sustentados en acuerdos de carácter militar, político y financiero. Sin embargo, en los últimos años este escenario ha experimentado una profunda transformación, especialmente tras el fracaso de la intervención militar francesa en la lucha contra el terrorismo. Este proceso ha coincidido con sucesivos golpes de Estado, el auge del sentimiento antifrancés, la ruptura de relaciones diplomáticas y militares y la creciente presencia de otras potencias en la región. La charla analizará los principales factores que explican esta pérdida de influencia y cómo se ha llegado hasta el actual escenario geopolítico del Sahel.

Sobre INICIACTIVA

La asociación INICIACTIVA nació en febrero de 2019 con el objetivo de aglutinar al personal investigador que desarrolla su actividad en la UVa y contribuir a la defensa de los intereses de los jóvenes investigadores. Cuenta actualmente con alrededor de 90 investigadores e investigadoras predoctorales.

Entre sus principales objetivos se encuentran defender los derechos del personal investigador joven de la Universidad de Valladolid, fomentar la investigación, la ciencia y la innovación universitarias, generar espacios de encuentro entre investigadores, impulsar actividades de carácter divulgativo y cultural y establecer cauces de comunicación entre la comunidad investigadora y las instituciones públicas.

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Área - Ciencias Noticias corporativas

El Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa asume la dirección técnica del proyecto europeo UNCOVER para transformar emisiones de CO2 en bioplásticos y proteínas

El Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa asume la dirección técnica del proyecto europeo UNCOVER para transformar emisiones de CO2 en bioplásticos y proteínas

Los investigadores Dr. Raúl Muñoz y Dra. Raquel Lebrero, miembros de la Unidad de Investigación ENVIROENG del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid (ISP-UVa), liderarán la coordinación técnica del proyecto europeo UNCOVER para validar e impulsar la implantación en el mercado de seis tecnologías punteras capaces de capturar y convertir emisiones industriales reales de CO₂ en productos sostenibles como bioplásticos biodegradables, proteínas microbianas o combustibles. La relevancia de esta iniciativa radica en su capacidad para sustituir materias primas fósiles en la industria y reforzar la independencia energética europea, transformando un gas contaminante en recursos de alto valor añadido para sectores estratégicos como la química, la alimentación y la construcción.

Raúl Muñoz y Raquel Lebrero, investigadores del Instituto de Procesos Sostenibles de la UVa – Gabinete de Comunicación UVa

Durante los próximos cuatro años, UNCOVER tratará de validar seis tecnologías punteras de conversión de CO₂ (una de las cuales se complementa con una tecnología secundaria), dando como resultado siete vías demostradas de captura y utilización de carbono (CCU). Las tecnologías se aplicarán directamente a emisiones reales de CO₂ procedentes del proceso de mejora del biogás en una planta de gestión de residuos, de la caldera de biomasa de una planta de fabricación de madera y del horno de clinker de una cementera. Los productos obtenidos se destinarán a aplicaciones finales como envoltorios alimentarios, láminas, adhesivos, combustible marítimo y formulaciones de cemento.

El proyecto está coordinado por el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), con el ISP-UVa como coordinador técnico. En este marco, los investigadores Raúl Muñoz y Raquel Lebrero lideran el Paquete de Trabajo 2, que define las necesidades técnicas y logísticas en los emplazamientos de demostración y las bases de modelización para una futura ampliación de la tecnología. Además, el ISP-UVa desempeña un papel clave en la demostración de dos tecnologías de bioconversión autotrófica de CO₂ que producen plásticos de origen biológico y proteínas microbianas.

El consorcio reúne a 19 socios de ocho países europeos, entre los que se encuentran empresas e instituciones como Holcim Polska, Urbaser, Sonae Arauco, Holcim Innovation Center, Allmicroalgae Natural Products, GreenCoLab, Energo, Ercros, Syspro Automation, Biotrend, Chimar, Viscofan, Universidad de Zaragoza, Universidad Tecnológica de Silesia, Imperial College, Steinbeis Innovation gGmbH y CO2 Value Europe. Esta iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio para ampliar estas tecnologías a escala continental, lo que podría contribuir a reducir la dependencia energética de la UE, actualmente cercana al 60 %, en hasta 10 puntos porcentuales para el año 2050.

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Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos

Científicos de la UVa demuestran el grado de recuperación del suelo en una antigua mina de Palencia gracias a gusanos cilíndricos

Investigadores de la Universidad de Valladolid, pertenecientes al departamento de Ciencias Agroforestales y al Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFOR) de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia (ETSIIAA), han demostrado el potencial de las comunidades de nematodos del suelo para medir la recuperación de ecosistemas degradados en un estudio publicado en la revista internacional Applied Soil Ecology. La investigación, que combina el análisis de estos gusanos microscópicos con técnicas avanzadas de ADN ambiental en una mina de carbón restaurada de Guardo (Palencia), permitirá diseñar estrategias de restauración ambiental más efectivas e innovadoras, optimizando el uso de matorrales autóctonos para acelerar la regeneración biológica, la fertilidad y la salud funcional del subsuelo en zonas mineras clausuradas de todo el mundo.

Los nematodos, también llamados gusanos cilíndricos, son unos animales diminutos (en su mayoría menores a 1 milímetro de longitud) que habitan en el suelo, en los mares, océanos y ríos e incluso en plantas y animales como parásitos. Un equipo de profesores e investigadores del departamento de Ciencias Agroforestales y del instituto de investigación iuFOR ha publicado recientemente una investigación en la que analizan las comunidades de estos nematodos del suelo de una mina de carbón restaurada en Guardo (Palencia) y en el bosque de robles aledaño con el objetivo de conocer el grado de recuperación del ecosistema y determinar qué estrategias de manejo favorecen el desarrollo de un suelo más complejo y funcional.

Imagen de un nematodo bajo la lupa binocular – Gabinete de Comunicación UVa

Los resultados, publicados recientemente en la revista internacional Applied Soil Ecology, muestran que la presencia de matorral en el suelo de la mina desempeña un papel especialmente relevante en la recuperación de estas comunidades, mientras que el efecto del pastoreo es comparativamente menor. Los investigadores llegan a esta conclusión tras analizar 50 muestras de suelo y los nematodos presentes en cada una de ellas. “Estos animales son muy sensibles a los cambios ambientales y, por ello, estudiar sus comunidades ayuda a conocer cómo está evolucionando el suelo en la mina. Descubrir qué especies y familias de nematodos colonizan el entorno da pistas sobre la calidad y salud de esos suelos. Son verdaderos bioindicadores”, explica Mercedes Fernández, profesora de Zoología en la ETSIIAA.

De las 50 muestras de suelo analizadas, 40 proceden de la mina restaurada y 10 del bosque aledaño. “La zona de la mina cuenta con diferentes tratamientos que simulan diferentes estrategias de manejo, con presencia o exclusión de ganado y matorral y de cada zona se han extraído muestras. Esto ha permitido discernir qué manejo puede ser más favorable para recuperar el suelo de acuerdo con la información que nos aportan los nematodos”, añade Juan García-Duro, investigador María Zambrano en el área de Ecología de la UVa.

Mina restaurada en Guardo, hoy colonizada por pastizal, retamas y piornos – Gabinete de Comunicación UVa

Los valores de diversidad de nematodos son máximos en el bosque, seguidos de los de las zonas de mina restaurada donde prolifera el matorral leñoso. Estos matorrales, principalmente leguminosas como escobas y piornos, parecen favorecer el desarrollo de la comunidad de nematodos y la complejidad de las redes tróficas que establecen. La mayor diversidad registrada en el bosque indica que este ecosistema presenta comunidades de nematodos más complejas y maduras que las de la mina restaurada, aunque la presencia de matorral acerca a estas últimas a las características del suelo forestal. “Esto apoya resultados de trabajos previos en la misma zona, donde encontramos que el matorral tiene un efecto protector también sobre los robles jóvenes que empiezan a colonizar la mina restaurada”, añade Carolina Martínez-Ruiz, catedrática de Ecología de la UVa, que ha estudiado la evolución de estas minas desde su restauración a principios de los años 2000.

La investigación realizada aplica una perspectiva innovadora basada en el análisis del ADN ambiental para el estudio de esta fauna tan poco conocida como útil para el ser humano. “En este trabajo aplicamos herramientas de secuenciación masiva de ADN, utilizando para ello el ADN que extraemos directamente de las muestras de suelo. Este enfoque nos permite identificar los nematodos presentes en cada muestra basándonos en información genética. Una vez sabemos qué especies habitan cada tipo de suelo, procedemos al análisis de datos para caracterizar la comunidad de la mina restaurada y en el bosque. El análisis nos ha permitido identificar 49 familias y 98 géneros de nematodos en las muestras estudiadas”, explica Jordán Muñoz, profesor del área de Zoología.

Este estudio, realizado dentro del proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación, RESTORMINE, supone un primer paso en la caracterización de la calidad del suelo de la mina restaurada empleando estos animales microscópicos. Los autores del trabajo nos recuerdan que alrededor del 25% de las especies de seres vivos descritas en el planeta Tierra habitan en el suelo y la hojarasca, por lo que conocer y preservar esta diversidad poco conocida pero muy valiosa, debe ser una prioridad.

Referencia

Muñoz-Adalia, E. J., García-Duro, J., Martínez-Ruiz, C., & Fernández-Fernández, M. M. (2026). Nematode communities reveal the effect of vegetation cover and grazing on restored coal-mine soils. Applied Soil Ecology, 226, Artículo 107338. https://doi.org/10.1016/j.apsoil.2026.107338

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El ‘wrapped’ que la UCI nunca le envió

Soonthorn Wongsaita/Shutterstock

Imagine que sale del hospital tras dos semanas en cuidados intensivos, abre el móvil y comprueba que le ha llegado un correo electrónico con un asunto que le suena: “Tu wrapped [es decir, el resumen anual de lo escuchado] 2026 está listo”. No es de Spotify: lo envía la UCI. Le dice que pasó 142 horas conectado al respirador, que su pulsioxímetro registró 3,1 millones de latidos, que su artista del año fue la noradrenalina y que su puntuación SOFA tocó techo el martes a las 4:18 de la madrugada con un 12. Abajo, en negrita: “La probabilidad que su equipo médico calculó de que no llegara a este correo: 47 %”.

Es una idea absurda, pero el hospital tenía cada uno de esos datos. Lo único que faltaba era la infografía.

Lo que sigue no es una broma. Una UCI moderna recoge de cada paciente, cada hora, más información de la que Spotify guarda de su música en un año. Electrocardiograma registrado cada milisegundo, presión arterial latido a latido, oxígeno, lactato, plaquetas… El problema no es la falta de datos: es el exceso, cómo extraer de esa avalancha una sola decisión a tiempo. Decisión que, muchas veces, es de vida o muerte.

El ‘wrapped’ que ya existe

La medicina lleva décadas resolviendo ese problema con una herramienta humilde: la puntuación clínica. Es, literalmente, un wrapped: un puñado de números que resumen el estado del paciente en una sola cifra. La más famosa en cuidados críticos se llama SOFA y comparte espíritu con el resumen anual de Spotify: medir seis funciones del cuerpo –respiración, latido, filtración, metabolismo, coagulación y conciencia–, puntuar cada una de 0 a 4 y sumarlas. Un SOFA de 0 es un paciente que respira tranquilo en su cuarto. Un SOFA de 24, alguien que se está muriendo. Cada dos puntos de aumento durante una sepsis multiplican el riesgo de morir.

Ese número viaja por las pantallas de la guardia, se lee en los pases de visita, decide quién entra antes en un ensayo clínico y, durante la primera ola de covid-19, condicionó quién accedía primero a un respirador cuando había más enfermos que máquinas. Toda una arquitectura de decisiones cuelga de seis cifras.

Una fórmula con treinta años en plantilla

El SOFA se diseñó en octubre de 1994, durante una reunión de la Sociedad Europea de Medicina Intensiva, celebrada en Versalles (Francia) y presidida por el intensivista belga Jean-Louis Vincent. Querían una fórmula sencilla y transportable, que cualquiera pudiera calcular con un papel al pie de cualquier cama.

Aquel año, la web aún no había llegado a la mayoría de los hogares, los teléfonos apenas cabían en el bolsillo de un abrigo y los primeros stents cardiacos acababan de llegar al mercado. Tres décadas después, el SOFA seguía casi como entonces, pero la medicina, no.

Imagine que Spotify le mandara cada diciembre un wrapped calibrado con la música de 1994. Que su artista del año tendría que ser, a la fuerza, Ace of Base, porque el algoritmo no sabe que existe Rosalía. En 2026, una parte del SOFA evalúa al paciente con criterios pensados para una UCI que ya no existía: terapias nuevas, dispositivos nuevos, pacientes mayores y más complejos. La fórmula no era mala. Era de su época.

… Y entonces llegó SOFA-2

En octubre de 2025, sesenta intensivistas de nueve países publicaron en la revista JAMA una versión renovada de la fórmula. La llamaron SOFA-2. Para ello revisaron los datos anonimizados de 3,3 millones de pacientes y reescribieron la tabla para incluir fármacos y dispositivos de soporte que en 1994 no existían.

Es un avance considerable. Y también, si me permiten, un wrapped que sale cada treinta años. La medicina cambia más deprisa. Lo siguiente –en lo que muchos investigadores trabajan ahora– es la recalibración continua: que la fórmula se afine sola, alimentada por los datos que ya están entrando en el hospital esta misma noche.

Recalibrar y, mejor aún, pedirle a la inteligencia artificial que la escriba

Calibrar una puntuación clínica es como afinar un piano. Las notas son las mismas, pero antes de cada concierto alguien comprueba que un do siga sonando como un do. La medicina, después de la pandemia, descubrió que muchas de sus puntuaciones estaban desafinadas.

La inteligencia artificial ofrece dos caminos. El primero –el famoso, el que sale en los medios– es el de las cajas negras: redes neuronales que aciertan mucho pero no explican por qué. Un médico no puede firmar una decisión que no entiende. Y desde agosto de 2026, el reglamento europeo de IA obliga a que los sistemas sanitarios de alto riesgo sean transparentes.

El segundo camino, mucho menos contado, consiste en pedirle al algoritmo otra cosa: que no devuelva un número, sino la fórmula que lo produce. El resultado no es una máquina misteriosa, sino una ecuación nueva, escrita en el mismo idioma matemático que el SOFA, que un médico puede leer, criticar y firmar antes de usarla con un paciente.

El ‘wrapped’ no es el alta

Volvamos al correo del principio. La idea no es que la UCI nos mande un wrapped al alta –aunque, confesémoslo, sería un detalle–. La idea es que detrás de cada cama de cuidados críticos hay ya una matemática viva, y que esa matemática merece la misma atención que el resto del cuidado: ser revisada, recalibrada y, cuando haga falta, reescrita. Las fórmulas no curan; curan los equipos clínicos. Pero las fórmulas que ellos consultan pueden estar afinadas o desafinadas, y eso, calladamente, también influye en quién sale por la puerta del hospital.

Si alguna vez le dan el alta de una UCI, no espere un wrapped. Sepa, eso sí, que durante esos días alguien sumó seis números cada mañana para tomar decisiones sobre usted; que esos números vienen de una fórmula con varias décadas de historia; y que, en hospitales y universidades, alguien está intentando ahora mismo que esa fórmula sea, simplemente, un poco más justa.

The Conversation

Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation

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Whales: Giants of the Ocean

Whales: Giants of the Ocean

Whales are among the largest and most remarkable animals on Earth. These marine mammals live in oceans around the world, from warm tropical waters to the cold seas surrounding the poles.

Life Beneath the Surface

Although whales spend their lives in water, they breathe air through blowholes located on top of their heads. They must regularly return to the surface to breathe before diving again in search of food or traveling through the ocean.

Whales are warm-blooded, give birth to live young, and nurse their calves with milk. A thick layer of fat called blubber helps protect them from cold water and stores energy during long migrations.

Two Main Groups

Whales are generally divided into baleen whales and toothed whales. Baleen whales filter small animals from the water using flexible plates inside their mouths. This group includes blue whales, humpback whales, and gray whales.

Toothed whales use teeth to catch fish, squid, and other prey. Many of them also use echolocation, producing sounds and listening for returning echoes to understand their surroundings. Sperm whales, belugas, and orcas belong to this group.

The Blue Whale

The blue whale is the largest known animal to have ever lived. An adult can grow longer than a city bus and weigh well over one hundred tonnes. Despite its enormous size, it feeds mainly on tiny crustaceans called krill.

Communication and Migration

Whales communicate using clicks, whistles, pulses, and complex songs. Some sounds can travel across great distances underwater. Humpback whales are especially famous for their long, patterned songs.

Many species migrate thousands of kilometres each year. They often feed in cold, nutrient-rich waters before traveling to warmer regions where they mate and give birth.

Protecting Whales

Commercial hunting once caused severe declines in many whale populations. Today, whales also face threats from fishing gear, ship collisions, underwater noise, pollution, and changes to ocean ecosystems.

Conservation programs, safer fishing practices, protected habitats, and international cooperation can help whale populations recover. Protecting whales also supports healthier oceans because these animals play an important role in marine food webs and nutrient cycles.

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Whales: Giants of the Ocean

Whales: Giants of the Ocean

Whales are among the largest and most remarkable animals on Earth. These marine mammals live in oceans around the world, from warm tropical waters to the cold seas surrounding the poles.

Life Beneath the Surface

Although whales spend their lives in water, they breathe air through blowholes located on top of their heads. They must regularly return to the surface to breathe before diving again in search of food or traveling through the ocean.

Whales are warm-blooded, give birth to live young, and nurse their calves with milk. A thick layer of fat called blubber helps protect them from cold water and stores energy during long migrations.

Two Main Groups

Whales are generally divided into baleen whales and toothed whales. Baleen whales filter small animals from the water using flexible plates inside their mouths. This group includes blue whales, humpback whales, and gray whales.

Toothed whales use teeth to catch fish, squid, and other prey. Many of them also use echolocation, producing sounds and listening for returning echoes to understand their surroundings. Sperm whales, belugas, and orcas belong to this group.

The Blue Whale

The blue whale is the largest known animal to have ever lived. An adult can grow longer than a city bus and weigh well over one hundred tonnes. Despite its enormous size, it feeds mainly on tiny crustaceans called krill.

Communication and Migration

Whales communicate using clicks, whistles, pulses, and complex songs. Some sounds can travel across great distances underwater. Humpback whales are especially famous for their long, patterned songs.

Many species migrate thousands of kilometres each year. They often feed in cold, nutrient-rich waters before traveling to warmer regions where they mate and give birth.

Protecting Whales

Commercial hunting once caused severe declines in many whale populations. Today, whales also face threats from fishing gear, ship collisions, underwater noise, pollution, and changes to ocean ecosystems.

Conservation programs, safer fishing practices, protected habitats, and international cooperation can help whale populations recover. Protecting whales also supports healthier oceans because these animals play an important role in marine food webs and nutrient cycles.

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Whales: Giants of the Ocean

Whales: Giants of the Ocean

Whales are among the largest and most remarkable animals on Earth. These marine mammals live in oceans around the world, from warm tropical waters to the cold seas surrounding the poles.

Life Beneath the Surface

Although whales spend their lives in water, they breathe air through blowholes located on top of their heads. They must regularly return to the surface to breathe before diving again in search of food or traveling through the ocean.

Whales are warm-blooded, give birth to live young, and nurse their calves with milk. A thick layer of fat called blubber helps protect them from cold water and stores energy during long migrations.

Two Main Groups

Whales are generally divided into baleen whales and toothed whales. Baleen whales filter small animals from the water using flexible plates inside their mouths. This group includes blue whales, humpback whales, and gray whales.

Toothed whales use teeth to catch fish, squid, and other prey. Many of them also use echolocation, producing sounds and listening for returning echoes to understand their surroundings. Sperm whales, belugas, and orcas belong to this group.

The Blue Whale

The blue whale is the largest known animal to have ever lived. An adult can grow longer than a city bus and weigh well over one hundred tonnes. Despite its enormous size, it feeds mainly on tiny crustaceans called krill.

Communication and Migration

Whales communicate using clicks, whistles, pulses, and complex songs. Some sounds can travel across great distances underwater. Humpback whales are especially famous for their long, patterned songs.

Many species migrate thousands of kilometres each year. They often feed in cold, nutrient-rich waters before traveling to warmer regions where they mate and give birth.

Protecting Whales

Commercial hunting once caused severe declines in many whale populations. Today, whales also face threats from fishing gear, ship collisions, underwater noise, pollution, and changes to ocean ecosystems.

Conservation programs, safer fishing practices, protected habitats, and international cooperation can help whale populations recover. Protecting whales also supports healthier oceans because these animals play an important role in marine food webs and nutrient cycles.

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Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS

Seis investigadores de la Universidad de Valladolid se sitúan entre los más destacados del mundo según ScholarGPS

Jorge Poveda, Cristina González-Fernández, Gustavo González-Calvo, María Molinos-Senante, J. Alfredo Martínez y Raúl Muñoz figuran entre los Highly Ranked Scholars™ de la plataforma internacional por el impacto de su investigación. Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.

La investigación desarrollada en la Universidad de Valladolid alcanza posiciones de referencia internacional en ámbitos tan diversos como el control biológico de plagas, la nutrición, la educación física, el tratamiento de aguas o la microbiología. Así lo reflejan los últimos resultados de ScholarGPS, plataforma internacional de análisis de la actividad científica que sitúa a seis investigadores de la UVa entre los Highly Ranked Scholars™, categoría que identifica al 0,05 % más destacado de la comunidad investigadora mundial.

Los resultados, correspondientes al indicador Prior 5 Years, que analiza el impacto de la actividad investigadora desarrollada durante los últimos cinco años, destacan la posición de investigadores de la UVa en diferentes especialidades científicas.

Entre ellos sobresale Jorge Poveda, que alcanza el primer puesto mundial tanto en control biológico de plagas como en Trichoderma, además de situarse en el quinto puesto en agricultura sostenible, el decimoséptimo en patógeno y el trigésimo quinto en hongo. También obtiene posiciones destacadas Cristina González-Fernández, que ocupa el tercer puesto mundial en ácido graso de cadena corta y el séptimo en ácido graso. Por su parte, Gustavo González-Calvo alcanza el quinto puesto mundial en educación física, mientras que María Molinos-Senante se sitúa en el decimosexto puesto en tratamiento de aguas. En el ámbito de la salud y la nutrición, J. Alfredo Martínez aparece en el puesto 60 mundial en obesidad y en el 80 en nutrición. Completa el grupo Raúl Muñoz, que ocupa el puesto 112 mundial en bacteria.

Investigación UVa con impacto internacional

Además de las posiciones alcanzadas en especialidades concretas, los resultados de ScholarGPS permiten observar el impacto de la investigación de la UVa desde una perspectiva más amplia. En el análisis de los últimos cinco años, Jorge Poveda se sitúa en el puesto 2.779 del ranking general mundial, además de alcanzar el puesto 148 en el campo de Ciencias de la Vida y el 34 en la disciplina de Biología y Ciencias Biológicas. En esta clasificación por grandes campos científicos también destaca J. Alfredo Martínez, que ocupa el puesto 97 mundial en el campo Allied Health.

Estos resultados ponen de manifiesto la diversidad de áreas en las que la Universidad de Valladolid desarrolla investigación con impacto internacional y la contribución de sus investigadores a ámbitos científicos que abarcan desde las ciencias de la vida y la salud hasta la educación y la ingeniería ambiental.

Un análisis basado en producción científica, citas e impacto

ScholarGPS es una plataforma internacional que analiza la producción científica de universidades, centros de investigación y personal académico. Para establecer sus clasificaciones combina indicadores relacionados con las publicaciones científicas, las citas recibidas y el impacto de la investigación. La plataforma ofrece diferentes perspectivas temporales (Lifetime, Lifetime active y Prior 5 Years) y organiza la actividad científica en 14 grandes campos, 177 disciplinas y más de 350.000 especialidades.

En el caso de la Universidad de Valladolid, ScholarGPS registra más de 33.800 publicaciones científicas y más de 570.000 citas a lo largo de su trayectoria investigadora, con más de 6.700 investigadores vinculados a la institución. Si se acota el análisis a los últimos cinco años, la plataforma contabiliza cerca de 7.900 publicaciones y más de 61.000 citas.

Los resultados de ScholarGPS ofrecen así una fotografía complementaria del posicionamiento internacional de la investigación de la Universidad de Valladolid, poniendo el foco no solo en el volumen de producción científica, sino también en el impacto que esta alcanza dentro de sus respectivas áreas de conocimiento.

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UVadivulga colabora con el MUVa para acercar a Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid

UVadivulga colabora con el MUVa para acercar a Segovia la historia de la enseñanza de la Anatomía en la Universidad de Valladolid

La exposición ‘Aprender anatomía hace un siglo. Una historia contada con piezas del Museo Anatómico del MUVa’ podrá visitarse en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya de Segovia desde el 10 de septiembre y hasta el 8 de noviembre, tras su paso por Valladolid y como inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid. La muestra reúne más de un centenar de piezas, entre modelos anatómicos, libros, fotografías, material docente, instrumental quirúrgico y piezas naturales, que permiten descubrir cómo se enseñaba Anatomía y cómo se formaban los futuros médicos en la UVa durante el primer cuarto del siglo XX. La iniciativa, organizada por el Museo Anatómico de la UVa (MUVa), cuenta con la colaboración, entre otros, de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Valladolid.

Comisariada por los profesores e investigadores de la Universidad de Valladolid Marita Hernández Garrido, Juan Francisco Pastor Vázquez y Rebeca Pérez Fernández, la muestra propone un recorrido por la enseñanza de la Anatomía en Valladolid durante el primer cuarto del siglo XX, una etapa de especial relevancia para la Medicina de la Universidad de Valladolid. A través de las piezas conservadas por el Museo Anatómico de la UVa, el visitante puede conocer los espacios en los que se desarrollaba la enseñanza, a algunos de sus protagonistas y los recursos empleados para estudiar el cuerpo humano.

Con más de un centenar de piezas de muy diversa naturaleza, la muestra recupera y pone en valor una parte del patrimonio científico y docente de la Universidad de Valladolid y lo convierte en una herramienta para acercar al público la historia de la ciencia y de la Medicina. La llegada de la muestra a Segovia supone además el inicio de su itinerancia por los campus de la Universidad de Valladolid, con el objetivo de trasladar este patrimonio a nuevos espacios y públicos y favorecer el conocimiento de la historia de la institución y de sus enseñanzas. En este contexto se enmarca la colaboración de UVadivulga, que contribuye a la difusión de la exposición dentro de su labor de acercar a la sociedad el conocimiento científico, tecnológico y humanístico, así como el patrimonio científico de la Universidad de Valladolid.

La exposición se complementará en Segovia con una programación de actividades vinculadas a la temática de la muestra, dirigida tanto al público general como a la comunidad universitaria. Estas propuestas buscan ampliar la experiencia divulgativa de la exposición, generar nuevos espacios de encuentro en torno a la ciencia y la historia de la Medicina y reforzar la presencia de la Universidad de Valladolid en Segovia, favoreciendo la conexión y el intercambio entre la institución y la ciudad.

‘¿Dónde?’, ‘¿Con quién?’ y ‘¿Cómo?’

La propuesta se articula en torno a estas tres preguntas que sirven para organizar el recorrido y contextualizar las piezas expuestas. La tradición de los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid se remonta a principios del siglo XV. A lo largo de los siglos, las enseñanzas fueron pasando por diferentes espacios de la ciudad hasta que, a finales del siglo XIX, abandonaron el Hospital de la Resurrección para establecerse en el entorno del Prado de la Magdalena. Este recorrido permite situar los estudios anatómicos dentro de la larga tradición de la enseñanza médica de la Universidad de Valladolid.

Durante el periodo al que se dedica la muestra, los estudios de Anatomía de Valladolid se encontraban al nivel de algunas de las instituciones europeas más avanzadas en esta disciplina. Esta etapa estuvo vinculada tanto a la labor de sus profesores como a la formación de estudiantes destacados. El recorrido recupera así el contexto académico y científico en el que se desarrollaba la enseñanza anatómica en la Universidad de Valladolid.

La tercera parte del recorrido se centra en los métodos y materiales utilizados para aprender Anatomía. La disección constituía una herramienta fundamental para conocer el cuerpo humano, pero la escasez de cadáveres y las dificultades existentes para su conservación hicieron que los modelos anatómicos adquirieran un papel esencial en la enseñanza. Elaborados en materiales como cera, escayola o papel maché, estos modelos permitían a los estudiantes observar con detalle diferentes estructuras anatómicas y comprender la complejidad del cuerpo humano como complemento fundamental a la disección.

Las piezas expuestas muestran también la dimensión artística de estos recursos didácticos. Artesanos y especialistas de la época elaboraron modelos anatómicos de gran precisión que se convirtieron en herramientas imprescindibles para la formación médica. Junto a ellos, el visitante podrá contemplar instrumentos vinculados a la enseñanza de la Anatomía y otros materiales docentes, como una pizarra con dibujos anatómicos o diapositivas de cristal, que permiten recrear el ambiente de una clase de Medicina de principios del siglo XX.

El recorrido se completa con contenidos dedicados a la conservación de piezas naturales y a otras áreas de estudio anatómico, como la Anatomía del Desarrollo, Patológica, Microscópica, Radiológica y Comparada. En este último ámbito, los esqueletos de diferentes animales permiten observar semejanzas y diferencias con el cuerpo humano y aproximarse al papel de la comparación entre especies en el conocimiento anatómico.