Reportaje
05/04/2022

Una gestión más intensa en los bosques ayuda a preservar su riqueza forestal

  •  Campus de Palencia

Selva Dalila Moreno Romeo | UVadivulga

Un equipo científico de la UVa trabaja en la mejora de tratamientos antiincendios

Los ecosistemas mediterráneos albergan una amplia biodiversidad. Estos sistemas forestales engloban otros muchos elementos aparte de árboles, entre ellos los matorrales, como las jaras –del género Cistus- , extendidos en la cuenca Mediterránea. Dichos matorrales se han considerado tradicionalmente por muchos como sistemas improductivos y, además, favorecen la propagación del fuego sin control debido a su inflamabilidad y a la carga de combustible existente. Sin embargo, acogen  importantes comunidades de hongos, que desempeñan un papel ecológico y económico que puede ser fundamental. En especial, el Boletus edulis es una especie de alto valor gastronómico, muy apreciada y con gran valor en el mercado. En este contexto, investigadores, pertenecientes a la Unidad de Investigación Consolidada en micología forestal aplicada y a la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, han realizado un estudio para averiguar cómo intervenir en este ecosistema con el objetivo de prevenir los incendios forestales pero, al mismo modo, realizarlo de la manera en la que se produzca el menor efecto negativo en términos de biodiversidad. Finalmente, sugieren una gestión en mosaico para tratar de compatibilizar ambos objetivos.

“El sotobosque de Cistus, bajo el dosel arbóreo, es un elemento del ecosistema muy interesante desde un punto de vista ecológico, además de generar una fantástica producción de setas comestibles de interés aunque desde la perspectiva de los incendios forestales, éstos son sistemas con un riesgo de propagación de fuego muy elevado. Una vez iniciado un incendio, su propagación viene determinado por diversos factores. Uno de los más importantes es la cantidad de combustible que existe y su continuidad tanto a nivel superficial como vertical. Dicha continuidad del combusitble en un plano vertical puede producir un efecto devastador conduciendo el fuego hasta las copas de los árboles y generando su mortalidad” explica Pablo Martín Pinto, profesor de la UVa y miembro del Instituto Universitario en Gestión Forestal Sostenible. El investigador incide en que es indispensable el tratamiento de estos bosques para que así, en caso de incendio, no desaparezcan por completo, pese al impacto que estos tratamientos puedan tener en la productividad de las setas. Por tanto, la clave era determinar la manera en que se produjera un efecto negativo menor. De esta forma, la investigación recientemente publicada en la revista Forest Ecology and Management y que se hizo en colaboración con los Servicios Territoriales de Medioambiente de Zamora, buscaba optimizar la prevención de incendios forestales y la conservación de la producción y diversidad micológica. Los resultados determinaron que actuar de manera más intensa en los bosques no perjudica la diversidad de especies y no reduce drástricamente la productividad, puesto que a medio plazo el monte  puede recuperarse. Tal y como explica Martín Pinto, la no actuación no es una alternativa viable ya que, con la gran cantidad de combustible, tarde o temprano, el bosque puede ser pasto de las llamas y desaparecer completamente.

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La propuesta de gestión en mosaico

Determinar el comportamiento que va a tener el fuego en un ecosistema es una labor muy complicada debido a las diferentes características que se pueden encontrar en un mismo bioma. Inevitablemente habrá zonas en las que exista más producción o diversidad que en otras así como una menor o mayor cantidad de combustible. Ante esta situación, los investigadores de este artículo proponen a la comunidad forestal una gestión en mosaico para tratar los bosques. Esta práctica consiste en aplicar los tratamientos selvícolas en el terreno, pero de una manera heterogénea. De esta manera, en este tipo de paisaje habrá zonas donde los equipos de extinción encontrarán oportunidades para combatir el fuego. Por tanto, el investigador recapitula que con ello “lo que se genera es una discontinuidad del combustible a una escala amplia. De este modo, cuando el fuego se propaga a una zona con menos combustible hay una mejor opción de extinguirlo, pero a la vez se conservan zonas que, aunque con más combusitble, pueden tener un valor ecológico o económico importante.”

“Con este estudio se aporta información a los gestores del territorio, que pueden basar sus decisiones en datos científicos. En este caso se trata de dar información útil para gestionar los bosques con el doble objetivo de prevenir la propagación del fuego y a la vez conservar la producción y diversidad del recurso micológico. Así se consigue también la tan deseada colaboración entre científicos y gestores que debería ser mucho más intensa”, expone Martín Pinto. Los investigadores de la Universidad de Valladolid están consiguiendo numerosos hallazgos en este campo. El último proyecto en el que están trabajando tiene como objetivo la valorización del recurso micológico en sistemas forestales en Etiopía para mitigar la pobreza de la población más necesitada. En definitiva, aportes científicos que buscan también sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de cuidar la naturaleza que nos rodea, de manera comprometida con la población rural.

Bibliografía

Sanz-Benito, I., Mediavilla, O., Casas, A., Oria-de-Rueda, J. A., & Martín-Pinto, P. (2022). Effects of fuel reduction treatments on the sporocarp production and richness of a Quercus/Cistus mixed system. Forest Ecology and Management, 503, 119798. https://doi.org/10.1016/j.foreco.2021.119798

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Pablo Martín Pinto



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